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De cunetas y fosas a “unos huesos”

Que un país que se vanagloria de disfrutar de altos estándares democráticos tenga después de 80 años —y en cunetas— a miles de personas asesinadas denota carencias en la sociedad que humana y éticamente somos. También refleja la deficiente calidad de la clase política, que ha sido incapaz de afrontar en todo este tiempo el problema y resolverlo. Y ya es hora. No cabe que asociaciones civiles voluntarias se movilicen para resolver un asunto que es responsabilidad exclusiva del Estado y en el que se deberían implicar todos los partidos. Habría que fijar un calendario para que, de manera inteligente, se resolviera este problema en el menor tiempo posible. Y recursos para ello el Estado tiene. A qué esperamos.

Joan V. Llàcer Mont, Algemesí (Valencia).

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