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EL NO YA LO TIENES COLUMNA i

El mundo de nunca acabar

¿Qué problema hay con el cambio climático? ¿Que se va acabar el mundo? Vale, pero al menos hará buen día

Donald Trump en una de sus últimas apariciones públicas.
Donald Trump en una de sus últimas apariciones públicas. Cordon Press

Recordé uno de los chistes que contábamos en el colegio: Dos amigos se encuentran por la calle y uno le dice al otro, “te he traído una postal de mi último viaje, toma”. Ilusionado la mira, pero lo que ve es a su amigo sentado en un váter sujetando una vela. Confuso le pregunta: “¿Y esto qué es?”, a lo que el otro responde: “Chicago de noche”. Nos moríamos de la risa.

La semana pasada, como saben, Chicago sufrió una ola de frío extremo. Sensibilizado con el desastre, el presidente Trump escribió en su Twitter: “En el hermoso Medio Oeste, las temperaturas del viento están alcanzando los 60 grados Fahrenheit bajo cero, el mayor frío registrado. En los próximos días, se espera que se enfríe aún más. La gente no puede durar afuera ni siquiera unos minutos. ¿Qué diablos está pasando con el calentamiento global? ¡Por favor, vuelve rápido, te necesitamos!”

Acertada reflexión del señor de la cara ambarina que, por supuesto, suscribo totalmente.

A ver: ¿Qué problema hay con el cambio climático? ¿Que se va a acabar el mundo? Vale, pero al menos hará buen día. ¿Que va a subir el nivel del mar? Qué inconveniente hay en eso también, igual tienes un piso en Albacete y es primera línea de playa. ¿Que se derretirá el polo norte? ¿De verdad importa? ¿Ustedes suelen ir mucho? ¿Cada vez que hay un puente se escapan al polo norte? ¡Por favor! ¡Qué hay cosas mucho más importantes!

Por ejemplo, lo que me ocurrió ayer. Leyendo la edición digital de un diario de tirada nacional descubrí el siguiente titular: “El desnudo más caliente de Malena Costa”. Lógicamente cliqué con mi dedito heteropatriarcal. Pues, ¿se quieren creer que la noticia que me saltó no fue esa? Muy al contrario se me informó de que una aficionada al béisbol de 79 años había muerto a consecuencia del golpe de una pelota. Yo deseaba alegrarme el ojo, pero lo que conseguí fue desazón. Clicar esperando una cosa y recibir otra, eso sí que es un problema de verdad.

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