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Elena de Borbón y Jaime de Marichalar: del “cese temporal de la convivencia” a la ruptura total con Zarzuela

Cuando se cumplen 11 años de la separación de la pareja, el distanciamiento del que fuera duque de Lugo con la familia real es total, más aún tras alcanzar sus hijos la mayoría de edad

La infanta Elena y Jaime de Marichalar, en 2007.
La infanta Elena y Jaime de Marichalar, en 2007. EFE

A pocos pasó inadvertido el gesto frío y solo protocolario con el que doña Sofía correspondió al saludo de Jaime de Marichalar en el palacio de Liria durante la boda de Fernando Fitz-James Stuart con Sofía Palazuelo, a principios del pasado mes de octubre. Fue la constatación de que el vínculo del que un día fue duque de Lugo con el palacio de La Zarzuela estaba totalmente roto. Cuando se cumplen este martes 11 años de lo que se llamó "cese temporal de la convivencia", la relación con Marichalar es inexistente, más aún cuando los dos hijos de la pareja Felipe y Victoria han alcanzado la mayoría de edad y ya no es necesario que sus padres se comuniquen para cuestiones cotidianas, algo que en los últimos tiempos hacían incluso a través de intermediarios.

De lo que inicialmente se planteó como una separación el términos cordiales el tiempo ha dejado claro que fue una ruptura poco amistosa.  El 13 de noviembre la Casa del Rey anunciaba “el cese temporal de la convivencia” entre Elena de Borbón —primogénita del ahora rey emérito don Juan Carlos y de doña Sofía— y Jaime de Marichalar, descendiente del conde de Ripalda, tras algo más de 12 años de matrimonio. Ese día la monarquía española paso a ser más real que nunca, en el sentido de que en aquella familia ocurría lo que en tantas otras, por mucho que la boda se hubiese realizado en la catedral de Sevilla, con trato de enlace de Estado y con la presencia de lo más granado de la realeza. Dos años después la pareja ratificaba su divorcio. Fue el 15 de diciembre de 2009. Y ahí sí que su condición les facilitó el privilegio de llegar a la sede judicial del Juzgado de Familia número 22 de Madrid a través de dependencias que no estaban abiertas al público para evitar ser vistos. Otra peculiaridad es que el expediente de su divorcio de mutuo acuerdo —que fue oficial el 21 de enero de 2010— se encuentra depositado en una caja fuerte del juzgado con seguridad especial para evitar posibles sustracciones.

La primeras fricciones tras la separación aparecieron por los periodos de vacaciones, en los que doña Elena imponía su criterio casi siempre por cuestiones relacionadas con las actividades de la familia real, en las que quería que sus hijos estuvieran presentes. Luego la relación se tensó más por el carácter rebelde de su hijo Felipe. Mientras la infanta Elena optaba por una dura disciplina con él, su padre era más permisivo. El día en que Felipe se disparó con una escopeta de caza en el pie mientras jugaba con ella marcó un antes y un después en la relación de la pareja. El nieto mayor de don Juan Carlos y doña Sofía sufrió el accidente, a los 13 años, mientras estaba de vacaciones con su padre en la finca familiar de Soria.

Jaime de Marichalar, el pasado mes de abril en Madrid.
Jaime de Marichalar, el pasado mes de abril en Madrid. GTRESONLINE

Doña Sofía durante mucho tiempo ha ejercido como una figura conciliadora entre los padres de sus nietos pero con los años se ha ido distanciando de su yerno por su estilo de vida.

Ninguno de los dos ha tenido nueva pareja al menos oficialmente. Doña Elena continúa trabajando para la Fundación Mapfre y pasa mucho tiempo con su padre con quien viaja y cultiva su afición por los toros. También ha recuperado discretamente algo de presencia en actos de representación de la Casa del Rey, tras una larga temporada relegada de este tipo de funciones, un hecho que ocurrió en paralelo a la desaparición de su hermana la infanta Cristina de la vida pública de la institución tras la imputación de su esposo Iñaki Urdangarin en el caso Nóos. Desde la coronación del rey Felipe, en junio de 2014, ambas dejaron de ser Familia Real para pasar a ser Familia del Rey, lo que implica que ninguna tiene agenda. Elena, en este tiempo, también ha sido un apoyo para su hermana Cristina, con la que está más unida que nunca.

Marichalar, de 55 años, trabajó durante años como asesor del director de operaciones de Credit Suisse y presidió la Fundación Winterthur pero en 2008, cuando la empresa cambió su nombre a Fundación AXA, fue cesado. También estuvo sentado en el consejo del grupo Portland Valderrivas, de Esther Koplowitz, hasta que le destituyeron para enviarle a una filial británica de la compañía Waste Recycling Group. Formó parte del Consejo de Administración de la Sociedad General Inmobiliaria de España, fundada por Robert de Balkany, conocido como "El rey de los centros comerciales" y amigo de don Juan Carlos, pero fue despedido tras el fallecimiento del empresario. Levantaban a Marichalar de las sillas con la misma rapidez con la que dejaba de estar protegido por la Familia Real. Pero sigue siendo el hombre de confianza en España del gran empresario francés Bernard Arnault, presidente del conglomerado del lujo LVMH que integra entre otras firmas a Louis Vuitton, Kenzo, Dior, Christian Lacroix, Fendi, Donna Karan, Marc Jacobs, así como las fragancias de Guerlain, Givenchy y otras marcas como Moët & Chandon y Hennessy.

En el último año, Marichalar ha emprendido una nueva aventura. Ha fundado con otros socios BCorner, una sastrería a medida con precios que van desde los 1.800 a los tres mil euros. Y es que si en algo no ha cambiado en estos años Marichalar ha sido su pasión por el lujo, de ahí que desposeído del título de duque de Lugo mantenga el popular de duque de Lujo.

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