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Almodóvar apadrina a la nueva cosecha de chicos y chicas ICON

El director entrega el Premio Mujer de la revista a la cantante Rosalía, la más joven de una nómina de entre 'millennials' y clásicos vivos en la que brillan también Dries Van Noten, Álex Pina y Andrés Velencoso

Así fue la gran fiesta en la que se entregaron los premios ICON en la Real Fábrica de Tapices de Madrid.

No es de ahora. Hace ya un tiempo que la oyó cantar La hija de Juan Simón en el teatro Lara, con esa voz de anciana en ese cuerpo de niña grande, y se prendó de ella para los restos. De blanco impoluto y pelo azabache, con la carita guapa iluminada por el highliter al que le canta en uno de sus hitazos, Rosalía, la nueva sensación del flamenco de 24 años, fue como la novia en la boda y la niña en el bautizo en la fiesta de entrega de los Premios ICON. La última en llegar y la más deseada. Hasta Pedro Almodóvar, el enamorado de su voz y de su arte, dejó empantanado el doblaje de su película para entregarle el galardón a la mujer del año. Solo ella, confesaba el director de culto, fue capaz de semejante hazaña. Luego, al ver nombre a nombre y cara a cara al resto de los premiados, él mismo se avino a dar su bendición previa al título de esta crónica. Que lo sepan ellos y ellas y todo el mundo: los nuevos chicos y chicas ICON cuentan con la bendición expresa del maestro.

La fiesta de ICON es, dicho por los sospechosos habituales en saraos y eventos varios, el fiestón del otoño en Madrid. En otras entregas de premios se dan y se reciben los galardones, se sonríe hasta descoyuntar las mandíbulas, se da mucho beso a diestro y siniestro, se da cuenta del cóctel y las copas y hasta luego, Lucas. En esta se hace todo eso, y además, se baila, se salsea y se liga lo suyo y por su orden, aunque bien es cierto que hay más público para según qué géneros y que cada uno cuenta la feria según le vienen dadas. Por eso hay bofetadas por entrar para ver y ser visto en sus dominios. Anoche, la nómina de premiados, y el público asistente, oscilaba entre el descaro millennial de Rosalía y de Brisa Fenoy, la autora del himno feminista Lo malo, y las venerables canas del barón Dries Van Noten, vestido de Dries Van Noten, obviamente, o el rictus de cuarentón de un Andrés Velencoso, con la actitud y el cuerpazo de Andrés Velencoso propiamente dicho. Hay muchos mundos, que diría Éluard, pero algunos estaban anoche glúteo con glúteo en los abarrotados salones de la Real Fábrica de Tapices, magnífica sede de la fiesta ICON.

Andrés Velencoso, que recogió el premio ICON de moda, y Eugenia Silva. Pincha en la imagen para ver al resto de invitados. ver fotogalería
Andrés Velencoso, que recogió el premio ICON de moda, y Eugenia Silva. Pincha en la imagen para ver al resto de invitados.

Menos habituado a estos menesteres, pero igualmente brillante y sobradamente meritorio, el colega Nacho Carretero, compañero periodista de El País y autor de Fariña, se debatía entre el orgullo y la satisfacción de haber sido galardonado con el ICON literario y el peso de suceder a gigantes como el fallecido Rafael Chirbes en la lista de premiados. Previamente, había posado para los fotógrafos llevando convincentemente el terno Calvin Klein que se compró no hace tanto para los eventos. Cerca, Álex Pina, guionista y productor de algunos de los pelotazos de la ficción televisiva, como La casa de papel y Vis a Vis, confesaba que su hija adolescente fliparía por tener a Rosalía a un palmo. Casi medio metro por encima de todos, Bibiana Fernández, habitual de la fiesta de ICON desde su primera edición, hace ya cinco años, dominaba la escena subida a unos tacones mortales de necesidad para cualquiera con mal de altura. Rafael Aranda, del estudio RcR, premio ICON de arquitectura, vestido de arquitecto como no podía ser de otra manera, lo miraba todo con ojos de qué he hecho yo para merecer esto.

Boris Izaguirre, maestro de ceremonias en todas las ediciones de los premios desde que ICON es ICON, fue el encargado de engarzar con sus habituales puntadas con hilo doble las distintas culturas y generaciones de una noche en la que hubo chispa, y no solo entre los invitados. En el muro de fusilamiento de los fotógrafos, vulgo photocall, después de ser acribilladitos vivos a flases, Almodóvar le dijo a Anna Castillo que la admiraba mucho, y a la pobre Anna, monísima de negro, casi le da un perrengue en directo, que dirían en la tierra manchega de Peeedro. Lo escrito, una noche de estrellas. Sin embargo, y a pesar de tanto brillo, tanta luminaria y tanto highliter, como canta Rosalía en uno de sus temazos, brillaba por su sentida ausencia la figura del periodista Lucas Arraut, fundador y director de ICON, fuera de Madrid por causas de fuerza mayorcísima. Se le extrañó en el alma. Hasta prontísimo, Lucas.

Todos los premiados

Premio ICON al Diseñador del Año: Dries van Noten. El creador, de referencias multiculturales, ha roto estereotipos en la moda.

Premio ICON a la mujer 2018 Solo Ella de Loewe: Rosalía, a quien se reconoce por haber revolucionado el panorama musical gracias a su integración del flamenco y el trap.

Premio ICON a la Agitación Cultural: Brisa Fenoy. Compositora, modelo y activista, ha apostado por letras feministas en su música y por la defensa de los migrantes.

Premio ICON de Moda: Andrés Velencoso, por sus más de 20 años de carrera.

Premio ICON de Arquitectura: RcR Arquitectos, por construir “espacios con alma”.

Premio ICON de Producción Televisiva: Álex Pina. Escritor, creador de series y guionista, ha sido el artífice de ficciones de éxito como La casa de papel o Vis a vis.

Premio ICON Volkswagen a la Innovación y el Diseño: Jorge Penadés recibe el galardón como creador de un nuevo tejido realizado a base de restos textiles.

Premio ICON Literario: Nacho Carretero. El periodista de EL PAÍS revisó la historia del narcotráfico en Galicia en su Fariña. Acaba de publicar En el corredor de la muerte.

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