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Ulla Thorsell, la mujer que ha vivido más de 50 años junto a Charles Aznavour

Se conocieron en 1966. Ella era modelo y él ya un cantante de éxito. El interprete dijo de ella que ha sido el amor de su vida: "Nunca le he sido infiel, ni una vez. A mi trabajo tampoco"

El cantante Charles Aznavour y su esposa Ulla Thorsell en Nueva York en 2009.
El cantante Charles Aznavour y su esposa Ulla Thorsell en Nueva York en 2009. GTRESONLINE

En la historia sentimental del cantante francés Charles Aznavour, fallecido este lunes a los 94 años, el dicho a la tercera va la vencida ha sido un hecho constatado. Aznavour se casó tres veces y fue precisamente a la tercera ocasión cuando lo hizo con quien él siempre ha considerado “el amor de mi vida”: la sueca Ulla Thorsell.

Así lo manifestó en más de una ocasión cuando tuvo oportunidad de hablar sobre el amor en alguna entrevista. Aznavour resumió sus tres matrimonios más o menos así en una entrevista con Télé 7 jour: “La primera vez era demasiado joven —en referencia a su unión con Micheline Rugel, madre de sus hijos Seda y Charles—; la segunda era demasiado estúpido —en referencia a los años que pasó junto a Evelyne Plessis, con quien tuvo a su hijo Patrick, que murió a los 25 años—; y en mi tercera boda me casé con una mujer que tenía una cultura diferente, de quien aprendí entre otras cosas el significado de la tolerancia”.

Esa persona era Ulla Thorsell, de nacionalidad sueca y la mujer con quien se casó en 1967. Junto a ella ha permanecido durante casi 52 años y con ella quien tuvo tres hijos: Katia, Mischa y Nicolás. Thorsells ha sido durante todo este tiempo la compañera inseparable del cantante armenio que llegó al olimpo de los intérpretes de lengua francesa, entre los que están Johnny Hallyday, Serge Gaingsbourg, Jacques Brel o Edith Piaf. Pero también la compañera discreta, porque ella se mantuvo siempre en un segundo plano mediático, a pesar de posar al lado del intérprete con total naturalidad siempre que se dio la ocasión. “No le gusta que la vean en público, que la fotografíen; Ulla hace las cosas de manera diferente. Me ha hecho mucho bien y yo le enseñé la locura”, explicó en un encuentro con Le Figaro.

Charles Aznavour y Ulla Thorsell con sus hijos Katia y Mischa en Saint Tropez en 1975.
Charles Aznavour y Ulla Thorsell con sus hijos Katia y Mischa en Saint Tropez en 1975. Getty Images

La pareja se conoció en 1966 en un club nocturno. Ella era modelo; él diecisiete años mayor que ella. Ella le dio tranquilidad; él a ella diversión. Se casaron civilmente primero en Las Vegas, y un año después, en 1968, por el rito gregoriano en una iglesia ortodoxa de París.

En otra entrevista Charles Aznavour decía sobre su esposa: “No diría que me ha cambiado, ya que para mí es difícil cambiar, pero sí que me encaminó en la buena dirección”. Ella fue quien consiguió que el cantante conociera el significado de la palabra hogar, tanto en Francia como en Suiza, lugares en los que el matrimonio ha tenido sucesivamente su lugar de residencia. La canción era su vida y él mismo reconoció muchas veces que su carrera era lo primero en su orden de pensamientos.

Charles Aznavour y Ulla Thorsell el día de su boda en Las Vegas en 1967.
Charles Aznavour y Ulla Thorsell el día de su boda en Las Vegas en 1967. Cordon Press

Por eso Ulla Thorsell conseguía crear esa estabilidad a su alrededor que le conquistó y le hizo feliz como para estar juntos más de 50 años. También consiguió que a él le gustarán hasta sus defectos: “Es un error tratar de cambiar a alguien a tu antojo. Hay que entender que hasta algunos defectos del otro pueden llegar a ser bonitos. Cuando conocí a mi mujer”, explicó Aznavour, “la gente trataba de corregir su francés y a mí esos pequeños errores me hacían gracia”.

De la doble historia de amor de Charles Aznavour era consciente su mujer: “La música es su amante”, dijo. También él mismo: “Vamos a celebrar 50 años de matrimonio”, dijo el cantante en febrero del año pasado, “no le he sido infiel ni una sola vez. Tampoco a mi trabajo”.

Su esposa quería que se hubiese retirado antes, pero él no concebía su vida sin un escenario cerca. “Estoy feliz en el escenario y se nota”, manifestó. De hecho, llegó a verbalizar que le gustaría llegar a centenario en activo. No ha podido ser, pero Aznavour no cejó en su empeño y continuó dando conciertos y aguantando bien el tirón del paso de los años en su voz. Lo mismo ha ocurrido con su amor por Ulla Thorsell, porque puestos a imaginar se veía grabando su última canción “en la cama, rodeado de mis hijos, mis nietos, mi hermana y mi mujer”. Aún se desconoce si pudo cumplir este deseo, pero a lo mejor la historia termina revelando si Aznavour murió como había querido y si Thorsell estaba a su lado en ese momento.

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