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La técnica del avestruz

La avalancha de inmigrantes que tratan de arribar a la añorada Europa, arriesgando sus vidas y muchos de ellos enterrando sus sueños para siempre en el mar, produce efectos de rechazo frontal en algunos países de la Unión Europea (especialmente Italia, Malta, Eslovenia y países del Grupo de Visegrado: Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) que blindan puertos y fronteras para frenar como sea esa avalancha de ilusiones y miserias. Otros tratan de dificultar, en mayor o menor medida, su asentamiento por vía legislativa.

Retornos forzosos y negativas a acogerles son medidas recurrentes en muchos países para intentar frenar el flujo migratorio. La solución no es sencilla. Pasa necesariamente por regular ese flujo en los países de origen y en los que hacen de puente. Pasa por favorecer, a través de planes económicos, su desarrollo. En cualquier caso, lo que no soluciona nada es practicar la técnica del avestruz; cerrar puertos, levantar muros y vallas o colocar concertinas.

La inmigración en sí no es un problema. Sí lo es la inmigración descontrolada. Sí su estigmatización. Sí su politización.— Manolo Romasanta Touza. Sigüeiro (A Coruña).

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