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Gibraltar y La Línea

Hace 32 años, Gibraltar era decadente y sucio, de edificios desconchados y decrépitos. Hoy, gracias a la carretera que en 1987 construyó España, llegan millones de visitantes. Impresiona la nueva terminal del aeropuerto construida sobre terreno inicialmente español, el nuevo puerto deportivo con marinas ganadas al mar, la pujanza del comercio y los nuevos edificios y hoteles sobre terrenos también añadidos. España permitió además miles de líneas telefónicas y servicios sanitarios. Impresiona Gibraltar para bien. E impresiona cuando atraviesas la frontera: La Línea. Casas desmoronadas, solares abandonados, paro, comercio hundido, nivel sociocultural muy bajo, contrabando, sin apenas turismo. Se torna doloroso comprobar la enorme desigualdad que existe entre Gibraltar y La Línea. Y la impunidad con la que la colonia se ha convertido en lo que es.— Rosario Bachiller y José María Eiros.

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