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El Orgullo que no estaba en la calle

Las celebraciones también se vivieron en las redes, con mensajes de reconocimiento, admiración, reivindicación y crítica

Asistentes a la manifestación del Orgullo en Madrid el pasado 7 de julio.
Asistentes a la manifestación del Orgullo en Madrid el pasado 7 de julio. EFE

Las redes sociales fueron una plaza más de las celebraciones del Orgullo. En ellas se habló, se festejó, se criticó y se reivindicó tanto como en las calles. Predominan los mensajes positivos, el reconocimiento, el buen rollo típico de una fiesta y la demanda de mayor visibilidad y protección. Eventos como el pregón madrileño de los Javis, la carrera de tacones o la manifestación se vivieron, también, en la red. El Amstel Index, que mide el nivel de reconocimiento y gratitud de la conversación pública en redes sociales, superó los 70 puntos sobre 100 desde el día 4 de julio (cuando fue el pregón madrileño) en su apartado de ocio y sociedad, donde quedan enmarcadas festividades como el Orgullo, y se mantuvo por encima de esa cifra hasta el sábado 7, el día de la manifestación.

La herramienta ha analizado una muestra de 7.000 menciones vinculadas al Orgullo durante el tiempo que han durado las celebraciones. Un 41% de ellas expresan sentimientos positivos y de admiración. El día 4 comienzan a aumentar las menciones de reconocimiento con el pregón colectivo, leído entre otros por Javier Calvo y Javier Ambrossi, los concursantes de OT Agoney y Marina, junto a Bast, el novio de esta última, o el waterpolista internacional Víctor Gutiérrez. El deportista lo calificó en Twitter como “una experiencia increíble” y utilizó uno de los mensajes que más popularidad ha alcanzado durante la semana en la capital: “Ames a quien ames, Madrid te quiere”.

La mayoría de las respuestas a su tuit, como a los de sus colegas pregoneros, alaban el discurso.

Al día siguiente continúa la programación del MADO (Madrid Orgullo) con la carrera de tacones de la calle Pelayo, todo un clásico con sus 20 años de historia, y diversos conciertos en las plazas. Ese día, seis hashtags relacionados con el Orgullo logran ser tendencia en Twitter en España. Los más utilizados son #Orgullo2018 y #OrgulloMadrid2018. Anni es una de las personas que los comparte. “Para mí, que soy extranjera, es un ejemplo de todo lo bueno que tiene esta ciudad. Es pura alegría, y en las redes se expresa exactamente eso”, valora esta coreana residente en Madrid desde hace un año.

Los organizadores del Orgullo 2018 han querido poner especial atención en la visibilización y las reivindicaciones de las personas transexuales. “En el manifiesto que se leyó en Colón [durante la manifestación del día 7] pusimos énfasis en nuestras exigencias a nivel político para las personas trans, y llevamos esas demandas a las redes sociales a través de la etiqueta #2018RealidadesTrans”, apunta Montse Ramírez, coordinadora de redes de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Entre las demandas se encuentran la modificación de la ley registral para que los menores trans puedan cambiar de nombre en el registro civil o la revisión del borrador de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la OMS para cambiar la clasificación de la transexualidad como “incongruencia de género” por una más adecuada y que refleje la diversidad de identidades.

El sábado 7 de julio, día de la manifestación, fue cuando más menciones al Orgullo se produjeron en las redes. Palabras como igualdad, fiesta, diversidad, derechos, amor o gracias fueron muy mencionadas. El Amstel Index recogió un 66% de comentarios positivos con la palabra igualdad, y un 41% con la palabra orgullo (solo un 6% negativos). La manifestación fue una fiesta en las calles que tuvo un reflejo viral.

El índice de reconocimiento también analiza las críticas que se produjeron durante la semana de celebraciones. Según el informe “las menciones que mayor crítica han obtenido han ido dirigidas a Albert Rivera. Los usuarios consideran que existen contradicciones entre sus ideales políticos y su participación en el Orgullo”. La carroza de Ciudadanos era recibida con pitos por parte de muchos espectadores del desfile. Lo que pasaba en Twitter era de nuevo muy parecido a lo que ocurría en las calles.

El Orgullo 2018 ha coincidido con el evento futbolístico por excelencia, el Mundial, y su gigantesca repercusión también se ha podido notar en las reivindicaciones LGTBI. El Amstel Index registró multitud de quejas en redes hacia el papel de Rusia, anfitriona del Mundial, y las leyes homófobas que rigen en su territorio. En Rusia es ilegal mostrar la bandera del Orgullo. FELGTB, en colaboración con la agencia de publicidad Lola Mullenlowe, decidió desafiar esta prohibición de una forma original. “Aprovechando que Rusia estaba llena de visitantes de distintas nacionalidades con motivo del Mundial, 6 activistas LGTBI de 6 países distintos recorrieron las calles de Moscú formando la bandera arcoiris con los colores de las camisetas de sus selecciones”, narra la responsable de redes Montse Ramírez. Así surgió #HiddenFlag, la bandera oculta, que logró ser trending topic en todo el mundo. Las redes y las calles se mezclan en el Orgullo, y ambas pueden ser espacios para celebrar y reivindicar.

Esta noticia, patrocinada por Amstel, ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS.

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