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Suena raro, pero Pedro Ruiz quiere “hacerte el amor”

No necesita presentaciones, lleva tanto tiempo haciendo tantas cosas que es difícil explicar qué es, pero ahora tiene nuevo espectáculo en Madrid: 'Confidencial'

pedro ruiz
Pedro Ruiz está ahora en el Teatro Fígaro de Madrid con 'Confidencial'.

“¿Quieres que haga el pino?”, le dice Pedro Ruiz al fotógrafo, que declina la oferta, pero Ruiz se encarama a la barandilla, juguetea detrás del sillón, buscando un toque diferente: está en forma. “Ya tengo 71 años, casi lo digo por coquetería”. Pedro Ruiz (Barcelona, 1947) ha vuelto a los escenarios con un show titulado Confidencial (en el Teatro Fígaro de Madrid) donde recuerda anécdotas de su vida con Felipe González, Lola Flores, Fernando Fernán Gómez, Matías Prats senior, etc, y lo salpimenta con gotas de su inconfundible filosofía personal.

“Un espectáculo amable en el que no trato de violar al público sino de hacerle el amor”, explica. Al final del espectáculo hace algo así como un salto mortal en escena y dice “esto es para que se jodan mis enemigos”. Pedro Ruiz, vehemente y moderado, ácido y tierno, genio y figura, al sentarse para la entrevista, como es perro viejo, pregunta: “¿Las respuestas largas o cortas?”. Al final de cada respuesta esboza una media sonrisa.

Claro, has hecho tantas entrevistas que ya te lo sabes todo.

Y eso además de la entrevista interior que me hago constantemente. Como cualquier persona que piense un poco me pregunto qué hago aquí, por qué sigo haciendo esto, qué significa la vida, etcétera. Por eso es difícil pillarme en una pregunta que no me haya hecho nadie. Y las preguntas duras que yo me formulo no tienen respuesta todavía. La más grande es: ¿estoy utilizando correctamente mi tiempo?

Ese salto mortal es impresionante: ¿quiénes son esos enemigos a los que se lo dedicas?

Bueno, eso es para que la gente se ría. No creo que existan los enemigos sino personas que no han encontrado el momento de conocerse bien. Eso sí, si te meas en mi huerto, te muerdo la polla… Ese salto mortal en el escenario para mí no es nada, toda la vida he hecho gimnasia, juego al fútbol con veteranos, me tiro al agua helada de mi piscina a diario.

Qué frío.

El tiempo ya hace su labor sobre el cuerpo pero tampoco hay que colaborar con él. El frío es una fuente de vitalidad enorme, es un despertador de muchas cosas, estimulador de las conexiones cerebrales. Si te tiras de mal humor o con 38 de fiebre, sales siendo otro, aunque hay que estar habituado. El concepto es renacer.

¿Quién es Pedro Ruiz?

Dentro de mi viven diferentes hombres, u hombrecitos: un poeta, un rebelde, un contestatario, un cantautor, un actor, y otras cosas escondidas. Eso en España se viene a llamar polifacético que es un término peyorativo.

¿Por qué?

He sido el gran polifacético de aquí y romper etiquetas cuesta mucho. Conduce inevitablemente a aquello de: “lo toca todo y no hace nada bien”. Cuando saltas de inventar Estudio Estadio (me inventé hasta el nombre), a componer una canción para Rocío Jurado, a hacer una película con Berlanga en la que te nominan para el Goya, y tienes 16 libros publicados, y mil cosas más, es muy difícil explicar quién eres. Decía mi amigo Camilo José Cela que la sociedad es tan pobre que no puede tener dos ideas distintas del mismo individuo.

No te ha ido mal.

No, pero digo que si romper moldes en una sola disciplina es difícil imagínate en siete u ocho, y como autodidacta.

Pero ¿hay manera de definirte?

Uno que se morirá.

No es muy alegre.

Si eso lo asimilas desde el punto de vista de que hay que aprovechar el tiempo mientras estemos aquí no es lúgubre. Hagamos cosas porque mañana no es seguro que estemos.

¿Crees que vivimos de espaldas a la muerte?

Mucho. Hay dos asignaturas que no enseñan en ninguna carrera: una, la sencillez, que aprendemos muy tarde. Luego no se pasa en ninguna universidad o colegio ni diez minutos donde te hablen de lo único cierto que hay, que es la muerte. Topamos con ella como si fuera una novedad cuando en realidad es la única seguridad.

Cela, Rocío Jurado, Lola Flores, Fernán Gómez… ¿Hay figuras de la talla de las de antes?

Bueno, ya las habrá, y se verá cuando pase el tiempo. Ahora mismo no podemos saber si, por ejemplo, Dani Rovira, se convertirá en un referente o no. Ya las hay, como David Trueba.

No me refiero tanto al talento como a la fama. Cuando había menos medios de comunicación, sin Internet, la fama era diferente, más “sagrada”.

Antes eran personajes indiscutibles. A mí cuando me dicen por ahí eso de si soy famoso yo digo: “no, yo soy valioso”. Famoso es cualquiera que salga en la tele.

Antes no había famosos porque sí.

Esos son famosos de profesión. Yo no he ido nunca a la tele a contar mi vida privada. Yo no acudo a cierto tipo de programas. Me han propuesto de todo. Por ejemplo, me propusieron salir en Mira quien salta en Telecinco, porque fui saltador de trampolín. Acepté, pero con una condición. Se pusieron muy contentos. ¿Es una condición económica? “No”, respondí con picardía, “la condición es que salte primero Vasile y luego Rajoy. Entonces salto yo”. No volveré a la tele si no es para hacer un programa de autor.

¿Qué te parece la tele que se hace ahora?

Está muy banalizada y ha bajado muchísimo el índice de dignidad. Ha subido, sin embargo, en las series. Las televisiones privadas son un negocio y las públicas un NO-DO de cada uno de los partidos que gobiernan en cada sitio. Las personas libres no existen. La tele es la gran comadre del sistema.

¿Harías tele otra vez?

Sin duda. Llevo muchos años impedido de trabajar en la televisión pública. Habré presentado entre 25 o 30 programas, sin respuesta, permanentemente. Sabiendo que dirían que no. No formo parte de las productoras habituales, de los que reparten beneficio para un partido. No quiero hacer una crítica agria, sino contar la realidad.

¿Cuándo empezó esa especie de veto?

Ten en cuenta que dejo Estudio o estadio porque manda el Opus Dei y empiezo a hacer teatro. Me dicen que tengo que elegir entre tele y teatro, porque la farándula no es seria. Así que lo dejo. Tardé doce años en volver. Murió Franco y volví con Felipe González en el poder, hice Como Pedro por su casa, y luego Esta noche con Pedro en los 80. Y luego nueve años prohibido por ese gobierno. Después volví con La Noche Abierta, durante el gobierno de Aznar. Pero eso coincide con la enfermedad de mi madre. 12 años, 8 meses y un día en los que dejé toda actividad profesional. Cuidar ha sido lo mejor que hecho en la vida.

¿Qué ocurrió?

Tuvo un ictus que la dejó hemipléjica, la cabeza despierta y sin habla. Yo no tenía ningún tipo de duda, esto no lo cuento por atribuirme ningún mérito. El mérito es de los que cuidan y no tienen mis recursos.

Te dedicaste más de una década a cuidarla.

Hacíamos vida normal, piscina, peluquería, como si no hubiese pasado nada. El cariño no se puede delegar, lo das tú. Yo podría escribir un libro muy bonito explicando las cosas que como cuidador he descubierto para cuidar y mejorar a la persona que se ha quedado con la cabeza despierta y sin habla. Todos los ejercicios teatrales que conozco los probé con mi madre para que recuperara el habla. Y recuperó mucho.

Vivimos una crisis de cuidados.

El cariño se está externalizando. Pero lo único que cura de verdad es el cariño. Cuando a mi madre le dio el ictus y no sabía si me entendía me puse en su oído y le dije todos los días que me tenía para siempre y para todo, “no es que te quiera, es que te necesito”. Hay que hacer que esas personas se sientan necesarias.

Empezaste tu carrera aullando

Aullido de lobo. Había un programa en Radio Juventud que se llamaba Historias a trocitos. El que hacía de hombre lobo se cansó de aullar, me dijeron: aúlla tú. Y aullé. Mi familia se reunió alrededor del transistor para ver cómo aullaba el nene. Y dese ahí he seguido aullando y desafinando.

¿Quién te ha causado mayor impresión?

Soy poco impresionable, pero me impresiona la bondad de una persona de la calle. Solo creo en dos cosas, la bondad y el talento. De mis entrevistados muchos eran amigos míos, Landa, Sabina, Raphael… Pero me llamó la atención la charla que tuve con Juanito Valderrama, un hombre sencillo que cantaba para 20.000 personas sin amplificación, con un sentido de la vida muy profundo, con mucha raíz, más que muchos ministros. Y con Juanjo Ballesta, el actor de El Bola, porque era un niño, y venía sin filtro.

¿Qué te parece el auge del movimiento feminista?

Tarde o temprano tenía que llegar. Siempre he pensado que el hombre no es el sexo fuerte, sino el sexo bruto. La mujer se ha visto postergada por la cachiporra y el dinero. El hombre juega al parchís y la mujer al ajedrez. Que esto se naturalice está muy bien, siempre que se haga sin estridencia, que es enemiga de la credibilidad.

¿Qué te parece el nuevo gobierno de Pedro Sánchez?

Me parece un buen tráiler de la película que piensa hacer. Sabe que solo tiene tiempo para un spot. Yo no he votado nunca, pero detecto en él una gran determinación. Otra cosa es lo que las circunstancias le devuelvan… El independentismo de buenas palabras no entiende mucho. Yo soy un apátrida.

¿Pero irías a ver la peli de ese tráiler?

Como no votante sí. Es osado, con muy poco coro está haciendo ver que hace gran música, ha inventado unos bonitos estribillos, para decir que si le dejan seguir componiendo puede hacer una buena sinfonía.

Con Josep Borrell tuviste tus problemillas, cuando saliste en defensa de Lola Flores por sus problemas con Hacienda. Te acusaron de desacato.

Bueno, los enfrentamientos son puntuales. Él estaba allí cuando me pasó aquello, si hubieras sido tú el secretario de Estado de Hacienda el problema hubiera sido contigo. Después de Lola Flores quisieron decir que yo andaba en lo mismo, delito fiscal [su caso fue archivado], fueron años muy duros. Pero no me gusta regodearme en el pasado. Yo soy Mr. Next.

¿Cómo está la libertad de expresión?

Yo no soy un destroyer, pero soy un tipo que piensa y me gusta decir cosas que no están en boga. De la Transición hasta aquí se ha producido una fuerte regresión en esta materia. Después de la Transición hubo establecimiento, y ahora pudrimiento. En la vida siempre es así: hambre, atracón y diarrea. Ayer estuve viendo a Willy Toledo hablando con Ferreras. Muchas de las cosas que dice tienen todo el sentido del mundo. Lo que pasa que cuando te crispas como consecuencia del acoso del poder, no sales muy bien en la foto.

Tu férrea convicción de no tener hijos podría formar parte del actual movimiento antinatalista.

Si es un movimiento ya no estaría allí. Aunque yo eso lo pienso desde los diez años, vestido de comunión, en mi barrio: levanté la vita y vi unos señores de 90 años con la cachaba, el pitillo y la boina. No me gusta, pensé, esto acaba así, no le voy a hacer este regalo a nadie. Nunca he tenido la necesidad de tener hijos: somo demasiados, cada día con más necesidades, el sistema nos atonta a todos para que vayamos como bolas locas dando con los lindes. No me mola.

En tu show muestras un diagrama sobre el sistema: mandan los de arriba, una élite, los de abajo obedecen como un rebaño ¿Es una idea populista?

Ni siquiera son élites, son aprovechaos. Llamarles élites igual es demasiado. Los listos mandan más que los profundos. Lo bueno sería hablar con el que decide, pero el que decide no aparece nunca. Los que deciden en casi todo, suelen ser desconocidos. Así se protegen.

¿Eres pesimista?

Soy un pesimista vitalista. Se que esto no da para mucho, al nacer te regalan una bici y yo pedaleo. ¿Volvería a nacer? No. Rotundamente no. No conozco el “meaning of life”, no tengo fe, creo que la Humanidad es una infección que tiene el planeta y al borde de la metástasis. La Tierra es el perro y nosotros las pulgas. Pero probablemente el perro se meneará y echará a las pulgas.

¿Qué hay después de la muerte?

Desde luego, impuestos no.

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