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Atlacomulco y el PRI

¿Era la ciudad mexicana un feudo del Partido Revolucionario Institucional como contaba este periódico? Algún lector discrepa

Las oficinas de PRI en Atlacomulco, Estado de México, lucen solitarias.
Las oficinas de PRI en Atlacomulco, Estado de México, lucen solitarias.

La victoria de Andrés Manuel López Obrador, líder del movimiento-partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en las elecciones del pasado 1 de julio, ha supuesto un durísimo revés para el PRI (Partido Revolucionario Institucional), la fuerza política hegemónica en México desde 1929, antes incluso de ser bautizado con ese nombre. EL PAÍS ha hecho un seguimiento minucioso de la campaña electoral, y del hundimiento del PRI, especialmente significativo en algunas localidades. El diario dedicó un largo reportaje a narrar lo ocurrido en Atlacomulco, ciudad de unos 80.000 habitantes del Estado de México, de la que se decía fue un feudo histórico del priismo y donde el partido de Enrique Peña Nieto perdió con contundencia en los comicios del 1 de julio. El texto, publicado el 7 de julio en la edición digital, y dos días después en la edición impresa de América, se titulaba La herida más profunda del PRI se llama Atlacomulco. En el sumario se precisaba: “El histórico partido pierde simpatizantes también en la cuna del presidente Enrique Peña Nieto”. Estas afirmaciones se sustentaban en los resultados del 1 de julio, y en los obtenidos por el PRI en pasados comicios. Se recogían además declaraciones de algunos vecinos explicando sus razones para haber dado la espalda al PRI.

Un lector de Atlacomulco, Hector Mercado, ha escrito a EL PAÍS desde dicha ciudad para discrepar de forma contundente con el artículo que firma Sonia Corona, miembro de la redacción de EL PAÍS en México. “La mayoría de los atlacomulquenses estamos cansados de este tipo de notas”, escribe el señor Mercado, “pues hace años que nuestro municipio ha sido marcado por una supuesta filiación política priísta. El hecho de que 6 gobernadores del Estado de México hayan sido de Atlacomulco – y no 5 cómo describe la nota, en una clara muestra de desinformación - no indica que “todos” seamos priístas tal como lo hace ver tendenciosamente la periodista”. El lector rebate lo afirmado en algún párrafo del artículo, como el que constata: “Apenas hace un año Atlacomulco votaba sin titubeos por el PRI y sus habitantes respaldaron a Alfredo del Mazo en su carrera a la gubernatura”. El lector puntualiza: “En una rápida búsqueda de los resultados electorales de la citada elección, podrá encontrar que el candidato del PRI obtuvo 18131 votos, mientras que la candidata de MORENA obtuvo 14433; sumada la oposición sacó más votos que el candidato del PRI. A mi parecer, esto no corresponde a la lógica de “sin titubeos” con la que el artículo matiza ese proceso electoral. Esa tendencia viene marcada desde la elección del año 2000, donde, al igual que en este caso, los votos emitidos en favor del candidato Vicente Fox Quesada y en favor de Cuauhtémoc Cárdenas suman más que aquellos en favor del candidato del PRI, Francisco Labastida”.

Sonia Corona, a quien he remitido la carta, señala por su parte:

“Después de los resultados del 1 de julio, vimos cómo podríamos ilustrar la debacle que sufrió el PRI en las elecciones. Con Javier Lafuente, jefe de la delegación, decidimos centrarlo en Atlacomulco por diversas razones, entre ellas, porque es un municipio que durante 89 años ha sido gobernado por dirigentes del PRI hasta que, por primera vez, en estos comicios han salido triunfantes los candidatos de Morena, el partido de López Obrador, generando un escenario de alternancia política nunca antes vista".

"Además", prosigue, "el caso de Atlacomulco llama la atención porque de ahí es originario el actual presidente, Enrique Peña Nieto. Conocida es la relevancia del Grupo Atlacomulco, como se denominó a una serie de líderes del PRI que desde hace décadas tienen mucho poder en la vida política nacional —tal es el caso de Carlos Hank González y Arturo Montiel— y en el Estado de México, bastión del PRI, y de donde fue gobernador Peña Nieto antes de ser presidente. El propio partido ha reconocido en numerosas ocasiones el importante papel que esta región, y en general el Estado de México, ha tenido dentro de la historia de la formación. Atlacomulco tiene en promedio 80.000 habitantes, de ellos el 10 % están afiliados al PRI, según datos de la misma formación. En la pieza no se infiere que este municipio haya sido privilegiado de algún modo por su historia".

"Los resultados históricos de las elecciones en el municipio de Atlacomulco muestran que las preferencias de voto han estado inclinadas hacia los candidatos del PRI. Los registros del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) señalan que desde la década de los 90 el PRI ha ganado elecciones en Atlacomulco con una holgada diferencia respecto al resto de los partidos políticos. En 2015, la candidata del PRI al Ayuntamiento de Atlacomulco, Ana María Chimal, ganó las elecciones con un 45,39 % de los votos, con una diferencia de 22 % respecto al segundo lugar. En 2017, para las elecciones de Gobernador, el candidato priísta Alfredo del Mazo contó con el 39 % de los sufragios de Atlacomulco, con una diferencia del 8 % respecto al segundo lugar”.

En ningún momento se acusa a los habitantes de Atlacomulco de haberse beneficiado de la proximidad de algunos líderes del PRI a la ciudad

Por último, señala Corona: “El testimonio de los entrevistados para este artículo sirve para poner en contexto la relevancia del PRI en la vida política de la región. Está claro que en una democracia como la mexicana hay una diversidad política muy amplia y que no todos los habitantes de una región tienen exactamente la misma intención de voto. De otra forma no se explicaría el cambio que se originó el 1 de julio en Atlacomulco. Quisimos partir de un caso concreto y muy carismático para contar una de las noticias más relevantes que ha dejado esta última elección”.

Entiendo que muchos habitantes de Atlacomulco se sientan hasta molestos con la identificación que se hace entre ese partido y su ciudad. Pero los datos de esa preferencia electoral así lo avalan sin que, como bien señala Sonia Corona, en el artículo se formule acusación de que los atlacomulquenses se hayan beneficiado de la proximidad de algunos líderes del PRI a la ciudad, ni de haber disfrutado de ninguna prebenda por ese motivo.