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Prohibido apasionarse

Ni los curas de antaño lograron jamás represión tan eficaz. Si apasionarse es dejarse arrastrar o ser arrastrado hacia no se sabe dónde, el sujeto sometido a la pasión no puede declarar lo que pretende (entre otras cosas, porque no lo sabe) ni menos pedir permiso para ello.

En fin, con el “solo sí es sí” casi cualquier cosa será violación —también al hombre, supongo—, salvo las situaciones que empiecen con un desapasionado (y ridículo) “querida, ¿te parece que hagamos el amor esta noche?”.— Miguel Rodríguez Méndez. Salamanca.

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