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Un recreo de calidad mejora el rendimiento escolar de los alumnos

Una investigación estadounidense explica cómo afecta este tiempo de asueto al desarrollo social, emocional y académico de los niños

El patio de un colegio.
El patio de un colegio.

Suena el timbre y los alumnos salen corriendo al patio para disfrutar de un tiempo para ellos: el recreo. Este rato de asueto de los escolares es el momento ideal para que el niño desconecte de las clases y pueda disfrutar, jugar y gastar su energía de una forma distinta. Los expertos aseguran que puede ofrecer a los alumnos beneficios físicos, cognitivos, sociales y emocionales, sobre todo, entre aquellos que cursan Primaria. “La seguridad en el patio, tener acceso al equipamiento adecuado para jugar y el compromiso por parte de los adultos que los vigilan están entre los factores que hacen del recreo una experiencia de calidad”, según una nueva investigación elaborada por La Universidad de Oregón y publicada en el BMC Public Health.

“Los niños juegan y necesitan el recreo”, así de tajante se muestra William Massey, un profesor de la universidad de Oregón y principal autor del estudio, en un comunicado. “Pero no podemos solo pensar en el recreo en función de tenerlo o no tenerlo. Este rato de asueto puede ser muy bueno para el desarrollo del niño o, por el contrario, algo desastroso sino se organiza bien”, añade el experto.

Según los autores, entre los beneficios del recreo están: facilitar el desarrollo de habilidades sociales y emocionales para conseguir un objetivo o trabajar en equipo; es una oportunidad para que los menores desarrollen habilidades y resuelvan relaciones deficientes con sus compañeros, aprendan a compartir y sean capaces de resolver conflictos. “Sabemos que los niños aprenden mejor cuanto más activos están”, explica, en el texto, el experto. “Pero es cierto que la calidad del recreo es importante. También he sido testigo de recreos de unos 20 minutos de duración en los que un tercio de los chicos se metían en líos, en peleas. En esta situación, los niños vuelven a clase con pocas ganas de aprender”.

Efectivamente, estos minutos de descanso también pueden ser vistos por algunos menores y adultos como un sitio inseguro donde pueden ocurrir escenas de acoso escolar, conflicto o peleas. Y lo que ocurre en el recreo puede crecer y convertirse en un problema. Hace unos meses, Deanna Marie Mason, experta en salud y educación familiar, explicaba a EL PAÍS, que “esta situación se ha visto enfatizada por las nuevas tecnologías que no solo han conseguido un acceso masivo a la información, sino una limitación de la privacidad, sobre todo en el caso de los más jóvenes. En España, últimamente, han surgido casos de acoso escolar que han superado las barreras del patio del recreo y se han convertido en problemas más generales que involucran no solo a los niños, sino a padres, profesores y el colectivo estudiantil en general”. Pero estas situaciones se pueden controlar. “Nuestros datos sugieren que adultos comprometidos con la calidad y fluidez del tiempo de recreo son fundamentales para la buena calidad del mismo y el bienestar de los alumnos”, concluye Massey en el texto.

La investigación está avalada por Playworks Education Energized, una organización sin ánimo de lucro estadounidense, que tiene como misión apoyar el juego seguro y saludable en los colegios. Para realizarlo han usado una nueva herramienta de observación compuesta de 17 ítems que permite a las escuelas estudiar varios factores del recreo, denominada The Great Recess Framework. Gracias a ella, han podido evaluar cuestiones de seguridad y estructurales, como la disponibilidad del equipo necesario para realizar juegos organizados; la participación y supervisión de los profesores, entre otros.

Los investigadores recogieron datos de 649 recreos al aire libre durante el otoño de 2016 en 495 escuelas de 22 áreas urbanas de EE UU. Y concluyeron: “Que en el rato de salir al patio o volver a clase transcurría sin problemas; que los niños tenían muchas opciones de juegos; que fueron capaces de resolver conflictos entre ellos mismos y que los supervisores adultos estaban comprometidos con los estudiantes, fomentando una interacción sana entre ellos”. El objetivo de los autores es ampliar la muestra para llegar a identificar lo que funciona mejor o peor en los colegios de Estados Unidos y cómo afecta este tiempo de asueto al rendimiento escolar de los alumnos.

Las necesidades académicas frente a la necesidad de tener recreo

Son muchos los expertos que han recalcado la importancia del recreo para el bienestar de los niños. Varios estudios han concluido que cuando los niños tienen por lo menos 20 minutos de recreo —tiempo recomendado en EE UU por El Centro de prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés)— los alumnos ganan en concentración, atención y son más productivos en clase.

Además, la Academia de Pediatría de EE UU incide desde 2013 en sus recomendaciones que “el recreo es algo esencial para el crecimiento y desarrollo de los niños, tanto como sus obligaciones académicas”. Necesidad en la que alertaba otra investigación que, preocupada por el hecho de que este tiempo de asueto desaparezca, lanzó un llamamiento ya en 2010. “Este tiempo es el corazón de un debate encendido en torno a si los colegios están promocionando de forma adecuada el desarrollo de los niños. El exceso de materia académica está poniendo en riesgo este rato de descanso y esto puede ser muy perjudicial para niños, adultos y, en definitiva, para la vida escolar”. Investigación que concluyó que “el recreo desempeña un papel fundamental y necesario para que los alumnos desconecten de sus responsabilidades académicas y, sobre todo, el recreo es un complemento más, no un reemplazo de la educación física”.

Sin recreo

Incluso, los políticos estadounidenses llevan desde 2015 reconociendo la necesidad del recreo para los estudiantes. Desde este año, al menos 11 estados de este país han aprobado leyes que prohíben a las escuelas usar el recreo como castigo disciplinario, ósea dejar sin este descanso a un alumno.  A este respecto, por ejemplo, el pasado otoño se empezó a debatir en Massachusetts un proyecto de ley que pretende conseguir que los recreos de 20 minutos sean obligatorios en todas las escuelas, informaba The Huffington Post.

En consonancia con esto, en los últimos días, aquí en España, ha saltado la noticia que informaba sobre el caso de un niño de nueve años que había castigado siete meses sin recreo por no entregar un trabajo de música en un colegio valenciano. Los padres han alegado que el menor tiene "miedo" y han presentado una queja ante la Consellería de Educación de esta comunidad. "Parece que sea un criminal. Esto es maltrato infantil. La situación se está haciendo complicada y nosotros lo estamos pasando muy mal. Si mi hijo ha hecho una cosa mala que yo tenga que saber, me gustaría que me lo dijeran para corregirlo en casa, pero en este caso es por no entregar unos deberes que no sabe hacer. No se puede tolerar", ha recogido el diario local Levante¿Justo o injusto? Ese es otro debate. 

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