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Emmanuelle Seigner, la mujer que cree a Polanski

La actriz no habla de los escándalos del director, pero llevan juntos 29 años y tienen dos hijos en común

Emmanuelle Seigner besa a Polanski durante el Festival de Cannes en 2017.
Emmanuelle Seigner besa a Polanski durante el Festival de Cannes en 2017. Getty Images

El papel de víctima jamás ha ido con Emmanuelle Seigner, quien el día 22 cumplirá 52 años. Conocida es una frase que pronunció hace años: “Puedo torturar a cualquiera. Si quisiera a un hombre, siempre podría tenerlo”. Luego matizó que lo de la tortura lo pudo decir borracha. “Pero lo de conseguir al hombre que quiera, eso es verdad”, aclaró a renglón seguido.

Lleva media vida haciendo declaraciones así, quizá por el hombre de quien es pareja desde hace 29 años y con quien tiene dos hijos: el director de cine Roman Polanski. Ambos acaban de estrenar en España Basada en hechos reales, el último filme de los cinco en que han trabajado juntos. Empezó a salir con él en cuanto terminaron en 1988 el rodaje de Frenético, que Polanski dirigió. Seigner tenía entonces 22 años y el cineasta 55 y arrastraba la acusación de violar a una menor que había motivado que abandonara EE UU. Ese caso no ha dejado de pender sobre él desde entonces y ha vuelto a primer plano en la era del Me Too y las acusaciones de acoso sexual que han impactado en las carreras de destacados nombres de Hollywood.

El cineasta francopolaco, hoy de 84 años, admitió años después haber mantenido en 1977 relaciones sexuales con una menor de 13 años. Sus abogados afirman que asumió su responsabilidad y que su víctima, Samantha Geimer, le perdonó. Pero ese argumento no evitó que el pasado 3 de mayo la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas estadounidense expulsase a Polanski, decisión que los abogados del cineasta han calificado como acoso y “maltrato psíquico”.

La actriz Emmanuelle Seigner en mayo de 2017 en Cannes.
La actriz Emmanuelle Seigner en mayo de 2017 en Cannes. Getty Images

Seigner habla sin tapujos de su relación personal y profesional con Polanski, pero de él y de sus escándalos nunca lo hace, alegando que es la vida de su pareja. Pero su relación con él resulta argumento suficiente para situarla junto a sus defensores. E insiste en que no porque sea su marido intenta “complacerle más en los rodajes”. “Lo mismo que con cualquier director. No quiero decepcionarle, quiero hacer bien mi trabajo, quizá mejor que con otros sí, pero porque soy exigente conmigo misma no porque quiera complacerle”, aseguraba a EL PAÍS en el reciente festival de Cannes, el mismo certamen donde en 2017 resentaron ambos Basada en hechos reales.

En este filme Seigner interpreta por primera vez a la víctima en una historia centrada en la relación obsesiva entre dos mujeres. Y también es la primera vez que adopta este rol en una producción de Polanski. “Es un papel muy distinto a mí y, como dice él, a todo lo que he hecho, y de alguna forma me gustó ser la víctima. No sé por qué, pero lo disfruté”, confesaba en la presentación de la película en Cannes. Y serlo fue idea suya. Ella encontró el libro de Delphine de Vigan, le recordó “a las antiguas y buenas películas de Polanski” (Callejón sin salida, El quimérico inquilino, La semilla del diablo) y se lo dio al director.

“Queríamos volver a trabajar juntos y esto salió de forma muy natural y rápida”, explica a este diario. “Era perfecto para él, porque son sus temas y él es muy bueno con personajes femeninos y trabajando con actrices: Nastassja Kinski, Catherine Deneuve, Mia Farrow… y para él también era la primera vez que trabajaba con dos protagonistas femeninas”, la propia Seigner y Eva Green.

Seigner ha dicho que el estar casada con Polanski “asusta a otros directores, hombres en particular”. Pero no le importa. Por eso ha trabajado más para mujeres y siempre que ha podido con él. “Es todo más fácil”, indica. La confianza que tienen como pareja cree que puede hacerla mejor actriz. “Me encanta trabajar con Roman porque es un gran director y sé que el resultado va a ser bueno. Y luego nunca nos llevamos el trabajo a casa”.

En su casa nunca hablan demasiado de su profesión, ni siquiera ahora que su hija mayor, Morgane, se ha lanzado a la interpretación. “Y a la dirección”, dice su madre orgullosa. “Después de ver su corto, Roman quedó muy contento y le ha estado dando clases. Pero yo no podría darle ningún consejo, ella ya tiene mucho talento. Y si tuviera que decirle algo sería que hiciera cosas distintas, que no fuera solo actriz, es siempre más interesante”.

Ser víctima no va con la pareja de Polanski. En otra polémica declaración más reciente de la actriz y al hilo del Me Too volvía a dejar clara su visión: “Reducir eternamente a las mujeres al papel de víctima significa tratarlas como débiles. En cambio, las mujeres pueden defenderse, incluso con 14 años, como hacía yo”. Con estas palabras aludía a lo que había debido pasar como modelo, profesión en la que empezó cuando un hombre se le acercó en la calle y le preguntó si quería dedicarse a la moda. Nunca había pensado en esta posibilidad, pero a sus padres les pareció bien y ella quería ganar dinero. Y, sobre todo, aludía la historia que tantas veces ha contado sobre la primera película en la que trabajó a los 18 años, Detective, a las órdenes de Godard. “El primer día de rodaje, me pidió que me quitara el sujetador y dije que sí. El segundo día me dijo que me desnudara y le dije que no, y me fui. Paró la película una semana y cuando volví, me dijo: ‘Te has ganado tus bragas’. Me dio igual que fuera Godard o el presidente. Sabía lo que quería y no iba a dejar que nadie me obligara a nada”, contó.