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Acuerdo preocupante

El pacto de Gobierno entre la Liga y el M5S genera inestabilidad en Italia

Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas camina por el centro de Roma, cuya alcaldía está en manos de su formación.
Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas camina por el centro de Roma, cuya alcaldía está en manos de su formación. AP

El acuerdo de Gobierno negociado en Italia entre los populismos de derecha e izquierda, representados por la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), ha levantado una más que justificada alarma tanto en el país transalpino como en el resto de Europa.

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Aunque se ha rebajado la versión de un primer borrador filtrado, el texto final contiene elementos que ponen en riesgo la estabilidad económica de Europa. También desafía las políticas y valores europeos en cuestiones de inmigración y xenofobia. En cualquier caso, una vez firmado por los representantes del M5S y de la Liga, el acuerdo tendrá que ser ratificado por las bases de los partidos durante este fin de semana.

El pacto contempla, entre otras cosas, la expulsión de Italia de hasta 500.000 inmigrantes irregulares y denigra a las ONG que trabajan en el sector al proponer acabar con “el negocio de la inmigración”. Se trata en ambos casos de un fuerte revés tanto a la política que han seguido hasta la fecha las sucesivas Administraciones italianas como al consenso europeo, partidario de la regulación de las llegadas pero jamás de expulsiones masivas como las discutidas ahora por los partidos antiestablishment italianos.

Pero además de los temas sociales no son menos preocupantes los planteamientos económicos, que al conocerse hicieron caer a la Bolsa de Milán un 2,3% y disparar la prima de riesgo italiana hasta los 160 puntos, el doble que la española.

Liga y M5S pretenden una bajada de impuestos radical y la introducción de una especie de tarifa plana del impuesto sobre la renta que oscila entre el 15% y el 20% para las familias y el 15% para las empresas. Además, pretenden establecer una renta básica de ciudadanía de 780 euros mensuales —medida estrella prometida en campaña por el M5S— y, entre otras medidas, subvencionar guarderías pero, de forma inaceptable, solo para familias italianas.

El problema principal estriba en que las cuentas no cuadran. A la renta básica se destinarían 17.000 millones de euros al año, pero algunos expertos señalan que el coste real sería, como mínimo, el doble. Además, no está nada claro de dónde saldrían los ingresos que dejarían de entrar en las arcas del Estado con la bajada de impuestos tan radical que prometen. Las amenazas de congelar y eliminar la deuda pública de 250.000 millones de euros en manos del BCE, como los planes de abandonar el euro, fueron eliminadas de un primer borrador pero han generado turbulencias económicas que —incluso sin formar Gobierno— ya tienen efectos negativos.

Italia necesitaba un Gobierno estable, pero la alianza populista, aún sin gobernar, ha conseguido lo contrario.

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