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“Si Warhol viviese, sería la reina de Instagram”

Mario Vaquerizo y Topacio Fresh hablan de derribar barreras a través de la fama. Van a concursar en 'MasterChef Celebrity 3' y 'Bailando con las estrellas', ambos de TVE

mario vaquerizo
Topacio Fresh y Mario Vaquerizo.

Mario pincha y Topacio anima un evento sobre una azotea. Hay unas espectaculares vistas de la capital en un atardecer primaveral que invita a beber y bailar al ritmo de los eclécticos temas que propone el Dj Vaquerizo (y que la mayoría de influencers invitados a la cita o no conocen o no les pillan el rollo).

El popular marido de Alaska se confiesa agotado, ha estado cocinando desde de las nueve de la mañana. “He hecho una dorada a la sal, chipirones en su tinta… Raquel [su secretaria] me está enseñando, mi padre también, y en casa de Bibiana Fernández hice mi primera ensaladilla el otro día”, cuenta. El artista, mánager, y por encima de todo personaje popular, es uno de los concursantes de la nueva edición de MasterChef Celebrity, y está empezando por lo básico, ya que nunca se había puesto delante de unos fogones. “Cariño, los clásicos siempre fueron modernos. Hay que empezar por los sofritos, esas cosas. Una paella, por ejemplo, que la hice en Semana Santa y me enseñó a hacerla Topacio, una argentina, para que veas”.

A su lado está su gran amiga, su familia como él la llama, la galerista de arte y polifacética artista y activista Topacio Fresh, que también anda metida de lleno en la grabación de otro talent show para la televisión pública, Bailando con las estrellas. Le comenta a Mario que ha tenido un pequeño encontronazo con una de las concursantes, pero enseguida vuelve a sonreír y empieza a disparar anécdotas.

Sobre esa terraza del madrileño centro comercial Plaza Río 2, comienza una conversación entre los dos en la que uno le completa las frases a la otra, y viceversa, aunque a veces no opinan lo mismo. “Afronto esta experiencia televisiva con mucho respeto porque Bibiana ya me ha advertido que es muy duro”, admite Mario. Topacio advierte que le va a costar, aunque está ensayando mucho. Ninguno piensa renunciar a su carácter divertido. “Somos cómicos, como las antiguas vedettes de varietés”, afirman, y creen que, aunque con profesionalidad, hay que rebajar un poco el grado de responsabilidad al participar en programas así.

Topacio: Lo importante es que esto sucede sin haberlo pretendido o buscado, no es nuestra finalidad, tenemos otra vida.

Mario: No somos pretenciosos, eso genera frustración. Me pasó con las Nancys Rubias, jamás pretendí grabar un videoclip con Amenábar ni tener un éxito como Me Encanta, solo quería pasarlo bien con mis amigos, y de repente se convirtió en un medio de vida porque gano dinerito con ello. Vivimos nuestra vida de siempre.

Acaban de volver de México de rodar la temporada final del reality Alaska y Mario, donde adelantan que se verá a Mario Vaquerizo sufrir mucho, y a Topacio y Alaska sufrir por él. ¿Los realities enganchan?

M: Engancha tu vida si es tu vida de verdad.

T: Si haces lo que te gusta, si no te obligan a hacer nada.

M: No actuamos, somos así para lo bueno y lo malo. No vemos lo que grabamos, vemos el programa directamente en emisión como un espectador más, porque estamos seguros de lo que hacemos y decimos.

T: ¿No tienes ganas de verlo ni tienes dudas Mario? Yo conmigo misma soy muy exigente, y me gusta ver si lo he hecho bien o mal.

M: Sé la presión que hay, pero estoy seguro de lo que digo y hago, y al final esto es un extra. Mi medio de vida es otro, que es ser mánager de Fangoria y ya está.

T: Por supuesto, aunque también nos gusta vernos en la televisión.

M: Claro, no tenemos ningún problema en sobreexponernos.

T: Ni en aparecer en un centro comercial de un barrio popular…

M: Somos populares, entertainers y cero prejuiciosos. Yo voy al cumple de Cuqui Fierro y al de mi amigo cerrajero con sus amigos cerrajeros que no saben ni quién es Alaska. Mi base musical va de The Horrors a los Village People. Los prejuicios te limitan la vida y te hacen perderte muchas cosas.

T: Son como el miedo, te paralizan.

M: Somos warholianos, y si Warhol viviese sería la reina de Instagram y estaría inaugurando este centro comercial o cocinando en MasterChef o bailando en Bailando con las Estrellas.

T: En esta sociedad cuesta mucho quitar las etiquetas. Si eres galerista no puedes bailar en un reality.

M: Mira, ahora con Netflix todas las estrellas de cine están haciendo series de televisión, pero en los años 90 yo llevaba a Elsa Pataky e hizo Los Serrano y todas la miraban mal, y mira donde está Elsa ahora.

Alaska está ayudando a Mario con las recetas, pero tanto él como Topacio van a estar rodeados de amigos. Rossy de Palma o Pelayo Díaz en Bailando con las estrellas, y Santiago Segura, Carmen Lomana, Boris Izaguirre y Paz Vega en MasterChef. A la espera del estreno, Topacio está volcada en el Isla Bonita Love Festival, un evento musical que prevé congregar a 15.000 personas en la isla de La Palma el próximo 28 de julio y con un transfondo reivindicativo por la diversidad sexual y de género. Para la galerista, el activismo forma parte de cada movimiento en su vida y espera ayudar a abrir mentes con su llegada al gran público a través de La 1 de la televisión española.

T: Sí, sin duda, yo tengo una mayor conciencia social. A Mario eso no le gusta tanto.

M: Bueno, a mí me siguen llamando maricón. Le dicen a Alaska, ¿qué haces con ese que es un maricón? Y yo contesto, ¿y qué va a hacer, morirse de inanición?

T: Nunca he renegado de mi transexualidad, soy de la generación que lo afrontó y lo hablo abiertamente. La sociedad ha evolucionado, pero hay cosas que hay que seguir cambiando. Conseguir la normalización total.

M: Mira, hace años íbamos con Olvido en la carroza el día del Orgullo y yo le decía, ¡mira, hay muchísima gente! Y ella decía: nunca es suficiente.

T: Todavía nos pegan, nos matan.

M: Es la miseria humana, pero gracias a personas como Topacio que sin pretenderlo ha demostrado que es mucho más que una persona trans, como ser galerista de arte y una celebridad en todo lo que hace, la cosa avanza.

T: Es algo que uno acepta de su vida con naturalidad, como tener los ojos azules.

M: Estamos en la dictadura de lo políticamente correcto. Yo que siempre me he vanagloriado de no haber tenido que correr delante de los grises en la dictadura, ahora me tengo que censurar muchas cosas. Eso es lo peor que llevo.

T: Lo que pasa es que cuanto más se abre una sociedad, más surge esa contrafuerza, que son casos aislados chungos pero joden mucho.

M: Pero bueno, la televisión pública está demostrando algo muy positivo dando cabida a personajes como nosotros.

Una aparición en un programa que va a llevar a Topacio a millones de hogares y podría catapultarla a una fama masiva.

M: Yo lo estoy viviendo como un triunfo personal, el éxito de Topacio es algo que lo siento como mío.

T: Es un triunfo social, voy a entrar en los salones de las casa donde van a poder descubrir que las transexuales no estamos prostituyéndonos en una esquina ni muriéndonos de sida. Que somos mucho más que nuestra sexualidad y nuestro género. Y que tenemos un gran sentido del humor, y espero que también bailemos bien.

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