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No, portear a tu bebé no es malcriarlo

Los profesionales sanitarios se forman en esta técnica para ayudar a los padres a hacerla de forma segura y correcta y se olviden de falsas creencias

Un padre duerme con su bebé en el tren.
Un padre duerme con su bebé en el tren.

Los profesionales sanitarios ya no tienen excusas para no estar formados en porteo ergonómico o, al menos, para seguir anclados en mitos del pasado respecto a esta práctica. Desde 2016, más de 200 profesionales de la salud han podido beneficiarse de las múltiples actividades, jornadas de formación y cursos intensivos de fin de semana que se llevan a cabo por parte del equipo multidisciplinar de APSIP en el Hospital la Paz de Madrid y otros centros formativos. Una pediatra, una matrona, una terapeuta ocupacional y dos instructoras de porteo forman a profesionales sanitarios desde una perspectiva científica, teniendo en cuenta también aspectos relacionados con la puericultura.

“La formación nace de la demanda social de las familias, porque cada vez acuden más madres y padres a las consultas con dispositivos que no saben utilizar, o que se plantean si son adecuados, y que no saben dónde acudir para responder a sus dudas. Vimos que había una carencia bastante grande de conocimientos en este campo por parte de los profesionales”, explica Beatriz Pérez, trabajadora social experta en intervención psicoeducativa con menores y una de las instructoras de porteo.

La formación, la primera que ha sido acreditada a nivel nacional, combina una parte teórica, impartida por María Agustias Salmerón, pediatra del Hospital La Paz y autora del libro Criar sin complejos (edaf), y Teresa Redondo, matrona e instructora de porteo, que abordan cuestiones desde la evidencia, con una parte más práctica en la que se aprende a utilizar los dispositivos de porteo de forma correcta. Según Beatriz, la parte práctica es muy importante en la formación y por ello es a la que más horas dedican, en una ratio de tres a cinco alumnos, “para que se puedan probar los diferentes dispositivos, se aprenda a distinguir una mochila ergonómica de otra que no lo es y para que aprendan cómo es su uso correcto”, con el objetivo de convertir a los profesionales de la salud en asesores de porteo.

Por su parte, Lidia Abades, terapeuta ocupacional con más de ocho años de experiencia en porteo, aborda la adaptación al porteo desde las necesidades especiales, tanto para padres que tengan diversidad funcional como para bebés. La idea es que incluso las familias que tienen estas necesidades puedan beneficiarse del porteo y adaptarlo a sus circunstancias individuales. Para Beatriz, el porteo en el caso de bebés con displasia de cadera o con síndrome de Down “es especialmente beneficioso”, por lo que opina que en estos casos “es importante que los profesionales sanitarios conozcan cuáles son esos beneficios y qué dispositivo se puede adaptar mejor a cada situación”.

Asfixiados y malcriados, dos de los principales mitos del porteo

A las formaciones organizadas por APSIP acuden matronas, pediatras, psicólogos y fisioterapeutas con interés por el porteo, sin que tengan necesariamente conocimientos previos sobre él. La posición y la correcta utilización de los dispositivos, sobre todo con recién nacidos o prematuros, son los aspectos que más preocupan a los profesionales sanitarios que acuden a las formaciones, según sus organizadoras.

Junto a las dudas o la falta de información, también siguen muy arraigados los mitos que giran en torno al porteo, tanto a nivel de la población general como del personal sanitario. Lo vivió de cerca María Angustias Salmerón con su propia maternidad, cuando a su alrededor sus colegas de profesión se sorprendían de que la pediatra portease. “Aunque sea echarme tierra sobre mi propio tejado, la pediatría ha avanzado muchísimo en la última década en lo referente a especialidades, pero ha ido en detrimento de la formación en puericultura y cuidado, quedando muchos conocimientos en ese sentido completamente obsoletos; y todo pese a ser algo tan necesario como lo anterior. Creo que esto ayuda a que sigan arraigados los mismos mitos que existen en la población general. Afortunadamente también es cierto que en los últimos años cada vez somos más los pediatras preocupados en la puericultura y esta realidad está cambiando”, cuenta María Angustias.

Entre los mitos más extendidos, la pediatra señala la idea de que se estos dispositivos no son seguros y pueden asfixiar al bebé, cuando en realidad, “si se practica el porteo siguiendo las medidas básicas de seguridad, el riesgo de asfixia se equipara al de síndrome de muerte súbita del lactante”, es decir, a la de cualquier otro bebé que no sea porteado. La publicación en la literatura científica de casos aislados de niños que han fallecido en un portabebés o han sufrido algún tipo de accidente ha mantenido esta idea entre los sanitarios. La cuestión es que la mayoría de los casos publicados no explican cuál era el tipo de portabebés usado, en qué circunstancias se produjo el hecho y si el bebé tenía alguna enfermedad. “Son estudios con escasos datos y es difícil obtener conclusiones”, incide María Angustias Salmerón.

¿Cuáles son las normas de seguridad? Conocer cómo usar el dispositivo que hemos comprado (lo más recomendable es ser asesorado por un profesional, leer las instrucciones del fabricante, colocar al bebé en la postura adecuada, revisar con frecuencia en usos prolongados que la posición adecuada se mantenga y usar un portabebés adecuado al peso y tamaño del bebé); mantener la nariz despejada para que pueda respirar con normalidad; evitar que el bebé sude o pase frío; no realizar actividades peligrosas como cocinar, ingerir alimentos calientes, manipular sustancias tóxicas; y no fumar ni ingerir bebidas alcohólicas o medicamentos que puedan alterar el nivel de consciencia.

Que se “acostumbran” a los brazos y que “los bebés saben mucho” también forman parte del imaginario colectivo. Aclara María Angustias que es cierto que los bebés son muy inteligentes pero que no tienen intencionalidad hasta cumplidos al menos los seis años. Añade que no les gusta el contacto para “fastidiar”, sino porque “es una necesidad básica del bebé”.

Por último, otro de los mitos que los padres que portean suelen escuchar a su alrededor es aquel que asegura que se van a destrozar la espalda. Sin embargo, la pediatra también lo desmiente ya que si el dispositivo es ergonómico se asegura una distribución del peso homogéneo en el adulto, lo que supone una adecuada higiene postural. “Para desmentir todos los mitos que circulan depende de las ganas que tengamos de "debatir" porque está suficientemente demostrado que son mitos y que no tienen ningún aval científico”, señala.

Beneficios del porteo para el bebé y para los porteadores

Para Beatriz Pérez es muy importante que los beneficios del porteo se reconozcan desde la evidencia científica, de ahí la importancia de la implicación de los sanitarios para poder informar con rigor a quienes lo necesiten. Explica María Angustias Salmerón que el porteo ofrece un beneficio común: el aumento de la secreción de la oxitocina tanto en el bebé como en el adulto. “Es una hormona que se produce en una parte del cerebro (hipotálamo) y es conocida con el nombre de la "hormona del amor". Está íntimamente relacionada con la conducta maternal y paternal, produce sensación de bienestar, favorece la lactancia materna, la contracción uterina después del parto, regula otras hormonas, disminuyendo la secreción de las hormonas estresantes como el cortisol, favorece los lazos maternales y paternales activándose ante el llanto del bebé o en el bebé ante la voz de sus padres o el contacto, disminuye la probabilidad de aparición de la depresión postparto, aumenta la confianza en el entorno, disminuye el estrés social, aumenta la empatía (ponerse en el lugar del otro) en las relaciones sociales”.

La postura ergonómica que adopta el bebé en un dispositivo de porteo adecuado permite un correcto desarrollo de la cabeza, de la espalda y de la cadera, por lo que, según la pediatra del Hospital La Paz, “previene y ayuda en el tratamiento de las deformidades de la cabeza (plagiocefalia postural) y las deformidades de la cadera (displasia de cadera). Si además se portea en vertical, que es lo más recomendable, al ir contra la gravedad favorece el desarrollo muscular”. En cuanto al movimiento continuo y en todas las direcciones del espacio que se produce cuando llevamos en brazos o porteamos a un bebé o niño, añade María Angustias que esto permite el desarrollo del sistema vestibular y, por tanto, del equilibrio.

También ocurre que el contacto continuo con el porteador, que habitualmente es la madre o el padre, favorece en el recién nacido la regulación de la temperatura corporal y de la frecuencia cardiaca y respiratoria, pero también el inicio y mantenimiento de la lactancia materna, protege el desarrollo neurológico favoreciendo una estimulación temprana adecuada a la edad, evitando la sobre estimulación, ayuda al establecimiento del vínculo de apego, permite que el bebé se sienta más seguro ante situaciones estresantes, como el dolor al poner una vacuna, disminuye el llanto y aumenta la cantidad y la calidad de sueño nocturno y diurno.

Los porteadores también obtienen beneficios. En primer lugar, el respeto de la higiene postural del adulto, ya que al repartir el peso del bebé de forma homogénea en hombros, espalda y cadera el porteador puede adoptar una postura mejor que si lo llevara en brazos. También “devuelve” las manos al adulto, ya que el porteador puede llevar al bebé a todas partes y hacer (casi) cualquier otra actividad, lo que facilita enormemente la vida en los primeros meses o años del bebé, aumentando la autonomía del adulto. Por último, con un dispositivo de porteo ergonómico, se suprimen las barreras arquitectónicas que pueden ser difíciles de sortear con un carrito de bebé que disminuye la movilidad.

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