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Belén Rueda: activista de corazón

La actriz colabora desde hace más de dos décadas, cuando falleció su hija María, con la fundación Menudos Corazones

Belen Rueda en una de las sedes de la fundación Menudos Corazones.
Belen Rueda en una de las sedes de la fundación Menudos Corazones.

Además de ser una de las grandes damas del cine —y de la televisión, con incursiones en el teatro— de España, Belén Rueda es activista desde hace años. Está implicada en varias causas sociales, pero con la fundación Menudos Corazones tiene una relación especial: ella fue una de las madres (y padres) fundadoras de la organización, donde ahora ejerce de presidenta de honor. Menudos Corazones surgió de la necesidad; la de los padres de niños con cardiopatías que luchaban por la salud de sus hijos. “Los padres nos juntábamos en los pasillos, hablábamos... y pensamos en unirnos. El resultado ha sido esto. Estoy feliz de ver cómo ha crecido”, cuenta la actriz.

“Me acuerdo de la primera reunión que hicimos en el portal de un edificio. Nos reuniamos donde podíamos”, rememora Rueda. Con su relato viaja al pasado: “Mi hija [María] ahora tendría 21 años... Hace dos décadas, el 95% de los niños con cardiopatías severas no salía adelante. Ahora, el 85% sale adelante”.

La principal misión de Menudos Corazones es “mejorar la vida de personas con cardiopatías congénitas y la de sus familias”. A esta tarea dedican el 73% de su presupuesto, que el año pasado rozó el millón de euros. Ese dinero lo consiguen a través de donaciones (71%), del aporte de sus afiliados (18%) y de subvenciones públicas (un 5,71%). También, a través de acciones solidarias. La última, con Citroën: Magia para los Corazones, que se ha traducido en más de 100.000 euros para la organización.

“Tenemos muy claro lo que queremos hacer con ese dinero. Por un lado, atender a las personas; por otro, fomentar la investigación. Porque no hay duda de que las cifras de supervivencia que he comentado antes son el resultado de invertir en investigación”, explica. “Debería haber una cobertura estatal, pero no es así”, resume Belén Rueda, “por eso nos hemos tenido que organizar nosotros”.

Cuando ella y su familia se vieron obligados a instalarse en el hospital, “solo se podía visitar a los peques dos veces al día, pero aun así los papás estábamos todo el día en los pasillos esperando cualquier oportunidad para estar con nuestros hijos”. “Ahora, es más abierto: las familias están más en contacto con ellos. Y los médicos saben que eso es bueno para todos. Hay un diálogo. Padres y médicos hemos aprendido a relacionarnos un poco mejor. Y eso también es parte de la labor de Menudos Corazones”.

Madrid es una referencia en el tratamiento de estas enfermedades: “No solo en España, sino también a nivel internacional. Tenemos un equipo médico estupendo en hospitales como el 12 de Octubre, el Gregorio Marañón, el Ramón y Cajal, o La Paz”, cuenta la actriz, que conoce bien estos centros gracias a las colaboraciones que hace con la fundación.

Un brillante año de cine

Rueda se podría pasar horas charlando sobre la labor de Menudos Corazones. Pero...

— ¿Hablamos de cine?

— “Encantada”, dice con una sonrisa radiante.

La actriz tiene a punto de estrenar El Pacto y No dormirás, sendas películas de terror. Porque ella también es una dama del género. Además, acaba de cerrar un año cinematográfico brillante: “Estoy emocionada”, reconoce. Por un lado ha protagonizado El cuaderno de Sara, un valiente drama de aventuras que se desarrolla en África con la mafia del coltán como trasfondo. Por otro, forma parte de Perfectos Desconocidos, exitosa comedia de Álex de la Iglesia.

“Son dos películas muy diferentes, pero con un denominador común: los móviles”, explica. “El coltán se usa para tablets y smartphones y su mercadeo provoca muchas muertes en Congo, de donde sale el 80% de este metal. Con este tipo de películas, visibilizas algo que está ocurriendo”, resume la actriz. “Por su parte, Perfectos es una comedia y como tal te ríes, pero esconde un tema grave de fondo: las mentiras y cómo la tecnología afecta a la manera de relacionarnos”.

“Ahora somos como familia”

Belén Rueda, presidenta de honor de la fundación Menudos Corazones.
Belén Rueda, presidenta de honor de la fundación Menudos Corazones.

“Después de llevar tantos años juntos, se acaba creando un sentimiento de familia”, explica Belén Rueda su relación con la fundación Menudos Corazones. A pesar de que en la vida de una actriz, debido a los rodajes o los viajes, los tiempos son en ocasiones ajustados, ella siempre encuentra un momento cuando la organización la necesita: “Al principio, las pocas personas que formábamos la fundación participábamos en todas las actividades. Pero Menudos Corazones ya se ha hecho mayor. Es como los hijos: cuando se van haciendo mayores, los ves menos, pero los quieres mucho. Como siempre”.

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