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Un primer caballero entre primeras damas

El arquitecto Gauthier Destenay, esposo del jefe del Ejecutivo de Luxemburgo, afronta con naturalidad los patinazos protocolarios que crea su presencia

El primer ministro de Luxemburgo Xavier Bettel (derecha) agarra la mano de su marido el arquitecto Gauthier Destenay.
El primer ministro de Luxemburgo Xavier Bettel (derecha) agarra la mano de su marido el arquitecto Gauthier Destenay. AFP/Getty Images

Gauthier Destenay ha puesto a prueba las normas de protocolo del mundo de la política y la diplomacia, habituado hasta hace no mucho a las parejas heterosexuales hombre-mujer. Este arquitecto, nacido en Bélgica hace 37 años, es el marido del primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, con el que se casó hace casi tres años en el primer matrimonio gay de un jefe de Gobierno en activo. Con su presencia pública en actos aledaños a reuniones al más alto nivel, Destenay ha estrenado en su país el inusual puesto de primer caballero, equivalente masculino al de primera dama, apenas visible por la poca proyección pública de los maridos de la alemana Angela Merkel o la británica Theresa May.

Esa novedosa condición todavía descoloca cuando acompaña a su esposo en las cumbres internacionales. El resultado ha sido dispar: la Casa Blanca omitió su nombre en la foto de los cónyuges de líderes de la OTAN el pasado mayo, para horas después rectificar e incluirlo; mientras que el Vaticano, pese a su rechazo al matrimonio homosexual, le dio el mismo tratamiento que al resto de líderes europeos que asistían a una cumbre por el 60 aniversario del tratado que dio inicio a la UE.

De izquieda a derecha y de la primera fila a la segunda: Brigitte Macron, , Emine Gulbaran Erdogan, Melania Trump, reina Mathilde de Bélgica, Ingrid Schulerud, Desislava Radeva, Michel Amelie Derbaudrenghien, Gauthier Destenay, Mojca Stropnik y Thora Margret Baldvinsdottir.
De izquieda a derecha y de la primera fila a la segunda: Brigitte Macron, , Emine Gulbaran Erdogan, Melania Trump, reina Mathilde de Bélgica, Ingrid Schulerud, Desislava Radeva, Michel Amelie Derbaudrenghien, Gauthier Destenay, Mojca Stropnik y Thora Margret Baldvinsdottir. AFP/Getty Images

Hasta ahora poco se sabía de él más allá de este tipo de problemas de protocolo, pero la revista francesa Paris Match ha publicado una entrevista esta semana en la que Destenay rompe su silencio para hablar sobre las implicaciones de su nueva vida como consorte de un primer ministro. "No ha habido la misma atención en nuestro caso, ni la misma presión, ni paparazis cerca. Vivimos en nuestra casa, no hemos tenido que mudarnos", afirma cuando se compara su situación con la de Brigitte Macron, esposa del presidente de la República francesa y buena amiga del arquitecto belga desde que se conocieran durante la última campaña electoral gala.

La vida privada de los jefes de Estado huye en los últimos tiempos de las apariencias. La diferencia de edad entre Emmanuel Macron y su esposa Brigitte —ella es 24 años mayor que él— se asume con naturalidad. Y antes que Bettel, el ex primer ministro belga Elio di Rupo ya había hecho pública su homosexualidad, si bien no estaba casado. Más allá de lo simbólico de su unión para la causa de la igualdad de derechos entre homosexuales y heterosexuales, Destenay no se siente una figura decorativa: en declaraciones a la publicación francesa, pone en valor su participación en eventos internacionales. "Todas las reuniones a las que soy invitado me permiten crear lazos con los consortes. Eso puede favorecer las relaciones entre países".

La citada cumbre de la OTAN fue la más sonada de sus apariciones. No solo porque la Casa Blanca ignorara su nombre en su comunicación, también porque en el selecto grupo de cónyuges de líderes mundiales, formado por nueve mujeres y él como único hombre, estaban Melania Trump y su amiga Brigitte Macron. Juntos acudieron al Museo Magritte, a la tienda de accesorios de lujo Delvaux y al castillo de Laeken, donde cenaron con la reina Matilde de Bélgica.

Destenay conoció a Bettel en 2007, cuando este era diputado en el parlamento luxemburgués. En 2010 se convirtieron en pareja de hecho, y en 2014, ocho meses después de que Bettel ganara las elecciones, formalizaron su compromiso con una boda íntima seguida de una recepción para 500 invitados. La prensa no estuvo invitada, y sus protagonistas rechazaron ofertas millonarias de revistas de todo el mundo para cubrir el evento.

Los tempos políticos favorecieron a la pareja. El Parlamento de Luxemburgo legalizó el matrimonio homosexual poco antes de que Bettel asumiera el cargo. El paso adelante lo dio Destenay. "Le pedí matrimonio en 2012. Sabíamos que la ley iba a ser aprobada... Creo que, por mi educación, siempre he sentido la necesidad de casarme", declaró a Paris Match.

De padres farmacéuticos, la normalidad de la que habla cuando se refiere a que no han tenido que hacer las maletas para establecerse en una suntuosa residencia gubernamental, la extiende al ámbito laboral. Destenay no ha dejado su trabajo como arquitecto, aunque ahora tenga que ausentarse de la oficina cuando acompaña a Bettel a las cumbres de jefes de Gobierno. "Mis socios son muy comprensivos", alaba el primer caballero.

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