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La buena práctica empresarial

Existen empresarios que, cuando las cosas van bien y si tienen la opción, prefieren distribuir beneficios entre empleados antes que seguir acumulando riqueza personal. Entienden que la capacidad de la acumulación de riqueza para generar felicidad tiene un límite y comprenden que el éxito empresarial va más allá de los beneficios económicos. También creen que una sociedad menos desigual es más feliz y más próspera, y se dan cuenta de que las políticas de responsabilidad social corporativa son clave para conseguir estos objetivos. Estos empresarios, aunque alguno no lo crea, existen. La pregunta importante es si desde la clase política se fomentan lo suficiente estas buenas prácticas empresariales. Yo me temo que no. Unos “no se meten en esas cosas” alegando que distorsionarían la labor del libre mercado. Otros siguen demasiado enfoscados en discursos poco constructivos sobre la lucha de clases, viendo al patrón como el enemigo. En una sociedad donde las desigualdades crecen de forma preocupante, son urgentes visiones consensuadas sobre cómo fomentar las buenas prácticas empresariales como instrumentos que ayuden a la redistribución de la riqueza.— Víctor Vázquez. Vigo (Pontevedra).

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