Adultos, escribid a los Reyes Magos
A la par que observaba la carta de mi hijo a los Reyes Magos al pie del árbol de Navidad, pasaba la última página del periódico mientras escuchaba de fondo el telediario. Daban datos sobre niños huérfanos de madre y con su padre en la cárcel por violencia de género. La siguiente imagen, niños sirios a los que persigue la guerra. La fotografía impresa en papel mostraba a pequeños venezolanos a los que reparten juguetes de perro en ausencia de mejores opciones. Aunar todas las realidades se antoja complicado. Pero le he solicitado a mi hijo permiso para añadir en su carta una posdata: “Queridos Reyes Magos, los adultos de este mundo les pedimos encarecidamente que nos enseñen a proteger a la infancia como ustedes hacen. Que sepamos mantener su ilusión infantil y su fácil sonrisa. Que sepamos solventar nuestros problemas sin interferir con sus fabulosos juegos. Y que tengamos la destreza suficiente como para hacerles entender que el cuento de la vida puede tener finales distintos dependiendo de nuestro empeño y esfuerzo”. Hemos hecho fotocopias del último párrafo, por si otros papás del mundo quieren pedir lo mismo.— Luis Alberto Rodríguez Arroyo. Santo Tomás de las Ollas (León).


























































