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Qatar cede a Kuwait la Copa del Golfo

El gesto busca sortear el boicoteo a Doha de Arabia Saudí, Emiratos y Bahréin

Vista del Estadio Sheikh Jaber Al-Ahmad en Kuwait uno de los lugares donde se jugará la 23ª Copa del Golfo de fútbol.
Vista del Estadio Sheikh Jaber Al-Ahmad en Kuwait uno de los lugares donde se jugará la 23ª Copa del Golfo de fútbol.

Ayer, mientras en España se decidía El Gordo y medio mundo se preparaba para las celebraciones navideñas, en Kuwait arranca la 23ª Copa del Golfo de fútbol. Esta vez no se trata sin embargo de un mero campeonato deportivo regional, sino de un gesto político y diplomático muy significativo. La organización del torneo le correspondía a Qatar, pero el boicot de tres de los ocho participantes iba a deslucir el evento. Además, da la oportunidad a Kuwait, que ha tratado de mediar en la disputa.

La Copa del Golfo reúne a los equipos de las seis monarquías que integran el Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Bahréin y Omán) más Irak y Yemen. El pasado junio, sin embargo, los gobiernos saudí y emiratí, con el apoyo de Bahréin y Egipto (ajeno al Golfo), rompieron relaciones diplomáticas y comerciales con Doha, en una disputa de carácter político que se ha trasladado a todas las esferas de la vida. Hace ya algunas semanas, dejaron claro que no pensaban enviar a sus equipos al evento.

La drástica decisión puso a las autoridades deportivas cataríes contra las cuerdas. Con sólo cinco equipos, la Copa hubiera quedado deslucida, pero sobre todo enviaba a los aficionados un mensaje de desunión contra el que Doha ha estado luchando desde que sus vecinos intentaran su aislamiento. A nadie se le escapa que el objetivo de los boicoteadores es el Mundial de 2022, contra cuya celebración en Qatar están haciendo campaña.

En esa tesitura, los cataríes optaron por una decisión salomónica: ceder la celebración de la Copa del Golfo a Kuwait, el ganador de su primera convocatoria en 1970. Matan así dos pájaros de un tiro. Por un lado, aseguran que los ocho equipos convocados estarán presentes en el campeonato. Por otro, muestran su agradecimiento a Kuwait, cuyo emir ha hecho un gran esfuerzo personal para mediar en la crisis diplomática (aunque sin resultados hasta ahora). El gesto tiene aún mayor significado para los kuwaitíes por cuanto la FIFA acaba de levantar la suspensión a su federación de fútbol por interferencia política.

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