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Hugh Jackman: “He tenido cinco o seis episodios de cáncer y sé que tendré más”

Superada su larguísima relación con Lobezno, vuelve a lo que le gusta: cantar, bailar y estrenar un musical más grande que la vida misma, ‘El gran showman’

Jackman jura que nunca, nunca más volverá a interpretar a Lobezno en el cine. Viéndole posar aquí, con camisa BRIONI, hasta parece que se ha quitado un peso de encima.
Jackman jura que nunca, nunca más volverá a interpretar a Lobezno en el cine. Viéndole posar aquí, con camisa BRIONI, hasta parece que se ha quitado un peso de encima.

En el mundo del espectáculo todos cargan con un estereotipo y a Hugh Jackman (1968, Australia) le ha tocado el de “tipo más majo de Hollywood”. Es sabido que cada vez que llega a un rodaje, se aprende el nombre de pila de todos los miembros del equipo técnico, que hace donaciones en los hospitales locales y, cuando se va, invita a todo el mundo a pasteles de carne australianos. Lo cierto es que Jackman, al que avistamos en la terraza de su hotel de Barcelona comiendo con su mujer y sus hijos, es sencillamente encantador y quizá por eso trabaja tanto y en proyectos tan distintos, saltando de un musical como Los miserables a X-Men, pasando por un thriller dramático como Prisioneros. Lo mismo gana un Tony que presenta unos Oscar a la antigua usanza.

Aparcado –jura que para siempre– su papel dentro del universo Marvel, estrena el 29 de diciembre El gran showman, un filme que ha mimado durante casi una década y que no era fácil de sacar adelante: un musical grandioso con mensaje inclusivo –todos somos la mujer barbuda– y temas originales sobre el germen del showbusiness y en el que también están Michelle Williams, Zendaya y Zac Efron. Jackman interpreta a P.T. Burnam, un empresario circense que se propone crear el mayor espectáculo del mundo. Hace ocho años, cuando él y el director Michael Gracey empezaron a vender el proyecto, la idea de un carísimo musical sin libreto conocido parecía suicida. Lo más cerca que un milénico había estado de un número coreografiado era un montaje escolar de High school musical. Pero tras el fenómeno de La La Land y el taquillazo de La bella y la bestia, parece haber hambre de cante y baile. Mejor para Jackman.

"Recuerdo que cuando conté en casa que quería estudiar danza mis hermanos me llamaron nenaza"

Este ha sido su “proyecto pasional”, su bebé. ¿Creía que llegaría a verlo? Cuando nos pusimos a moverlo, hacía 23 años que no se rodaba un musical con canciones originales. Yo pensaba que teníamos como mucho un 10% de posibilidades de que esta película llegase a existir. El director, Michael Gracey, es como un chamán. Se sacó de la manga un discurso de 45 minutos y lo repitió unas mil veces en distintos lugares del mundo. A actores, músicos, productores, jefes de estudio… y todo el mundo que lo vio dijo: “Quiero”. Yo incluido.

Una generación entera descubrió con La La Land que hay películas en las que los actores están hablando… y de repente se ponen a cantar. Siempre pienso que fue Moulin Rouge la que dio la vuelta a la situación. La idea de que algo cool, joven y moderno pudiera ser comercial lo cambió todo. Luego hubo unos cuantos musicales más. Yo salí en uno, Los miserables. Pero sí, tiene razón, La La Land fue la primera vez para mucha gente, incluidos los fans de Emma Stone y Ryan Gosling. Además era como una oda a la era clásica. Y nuestros guionistas ganaron un Oscar por esa película, así que nos va muy bien ¡Pero nosotros los contratamos primero!

Hugh Jackman posa en Exclusiva para ICON con camisa y pantalón Brioni y cinturón Montblanc.
Hugh Jackman posa en Exclusiva para ICON con camisa y pantalón Brioni y cinturón Montblanc.

En medio del rodaje tuvo que volver dos semanas a completar Logan. ¿Cómo preparó la mente e incluso el cuerpo para semejante cambio? Al final fue bueno. Los musicales son agotadores.

No me diga. Siempre le preguntan por su dieta y su tabla de ejercicios para convertirse en Lobezno y ahora resulta que una película de acción es un pícnic comparado con un musical. Esto es mucho peor, bailar durante 12 horas al día es mucho más duro que hacer secuencias de acción durante 12 horas seguidas. Porque además todo lo tienes que hacer con una sonrisa en la cara. Pero estaba muy nervioso con Logan

¿Porque suponía colgar las orejas de Lobezno? Todavía me preguntan todo el rato: “¿Este es el último?”, pero sí, sí que lo es. No sé si lo conseguimos, pero queríamos hacer algo más profundo, más crudo y emocionalmente más satisfactorio. Estaba muy orgulloso de la cinta pero no sabía cómo la iba a recibir el público. Fue una decisión muy arriesgada hacerla no apta para menores de 17 años porque estás excluyendo a muchos fans de 12,13, 14 años… Debes tener una buena razón. Lo hicimos por el relato. Subimos el nivel de agresividad porque ese es uno de los temas de la película, el coste de la violencia. Tener un tratamiento más adulto hizo que todo fuera más profundo, no teníamos que preocuparnos de que lo entendiera un niño de 12 años.

A usted se lo disputan dos familias de fans muy distintas: los obsesos de los musicales y la gente de los cómics. ¿Quién le trata mejor? ¡Los dos son igual de difíciles! Cuando tenía 23 años pensaba que iba a hacer Shakespeare toda mi vida para pagar el alquiler. Igual algo de tele, pero desde luego no pensaba que sería Lobezno, un tipo duro. Yo solía decir que algún día sería James Bond, pero no un superhéroe. Y lo mismo con el teatro musical. Me llamaron para hacer de Gastón en La bella y la bestia y tuve que poner en mi contrato que me pagarían las clases de canto mientras duraba el montaje. No sé si le ha pasado a más gente en la historia.

"Bailar durante 12 horas al día es mucho más duro que hacer secuencias de acción durante 12 horas al día. Porque en un musical todo lo tienes que hacer además con una sonrisa en la cara"

Dejó las clases de baile cuando era un niño, ¿no? No llegué ni a empezarlas. Mi profesora del colegio me recomendó que fuera a un estudio de danza. Lo conté en casa y mi hermano dijo: “Vaya nenaza”. No fui. No estoy orgulloso.

Con su historia, Billy Elliot no duraba ni cinco minutos. Exacto. Cuando vi esa película pensé que yo no había tenido tantos arrestos como Billy. Y eso que mi entorno ni siquiera era tan agresivo, solo había un hermano llamándome nenaza. Pero yo tenía 10 u 11 años y quería ser un tipo duro. Mis hermanos mayores eran deportistas, tíos fuertes, y quería ser como ellos. Cuando tenía 18 años, ese mismo hermano vino a verme al teatro y me dijo: “Siento mucho lo que te dije, fui estúpido”. Al día siguiente, me apunté a claqué.

Ha padecido varios cánceres de piel y hablado abiertamente de ello. Es más arriesgado de lo que se cree. A fin y al cabo, las estrellas necesitan seguros carísimos en sus contratos. ¿Por qué lo hizo? La gente puede aprender de esto. Yo era un tío normal australiano, con padres ingleses, o sea que la genética no era genial, pero iba a la playa sin protección solar y todas las cosas que me han pasado a mí son daños de hace 25 o 30 años. He tenido cinco o seis episodios y tendré más. Ninguno pone en peligro mi vida pero tengo que hacer revisiones cada tres meses. Pienso que los jóvenes deben saberlo. Si ven que Lobezno lleva protección solar, igual ellos también se la ponen. Además tenía 50 puntos en la nariz, vendajes, paparazzi en la puerta… Más me valía no ser dramático pero decir la verdad.

¿Todavía está involucrado con la Escuela de Filosofía Práctica? [un culto algo controvertido que funde ideas orientales y occidentales.] Sí, es genial. Para mí supone lo que la Iglesia para otra gente, un lugar donde encontrar la luz. La filosofía es la luz de la sabiduría. No se trata tanto de discutir ideas esotéricas, sino cosas prácticas, del día a día. Estudiamos textos de todo tipo, de Oriente, de Occidente, de Platón, la Biblia, Shakespeare… Es una atmósfera que te anima a no aceptar nada pero también a no rechazar nada. Es fácil, práctico, simple… y muy poderoso para mí. Me crie en el culto de la Iglesia Anglicana y mi padre es una persona muy religiosa. Yo también lo era de joven, pero llegó un punto en que vi todo eso como una manera de pensar muy estrecha.

Cuenta Jackman que de joven se veía a sí mismo interpretando a Shakespeare para pagarse el alquiler. Hoy, reproduce el monólogo de Hamlet mirando sus zapatos Christian Louboutin. Camisa y pantalón Brioniy cinturón Montblanc. El estilista Michael Fisher está representado por The Wall Group. Asistentes de estilismo: Jay Barrett y Baron Jackson. ‘Grooming’ de Rehanne White para Tracey Mattingly, LLC
Cuenta Jackman que de joven se veía a sí mismo interpretando a Shakespeare para pagarse el alquiler. Hoy, reproduce el monólogo de Hamlet mirando sus zapatos Christian Louboutin. Camisa y pantalón Brioniy cinturón Montblanc. El estilista Michael Fisher está representado por The Wall Group. Asistentes de estilismo: Jay Barrett y Baron Jackson. ‘Grooming’ de Rehanne White para Tracey Mattingly, LLC

Ha mencionado a su padre. Él les crio solo, sin ayuda, a usted y a sus hermanos… ¿Cómo ha afectado esa experiencia a su propia manera de ejercer la paternidad? Mi madre se fue cuando yo tenía ocho años. Si tus padres se separan y eres un niño, años más tarde sientes la necesidad de asegurarte de que tu matrimonio funcione. Deb [Deborra-Lee Furness, su esposa desde hace 21 años] y yo hemos trabajado en eso, nos hemos centrado en que la familia vaya por delante de todo. A veces he hecho tres trabajos a la vez, pero intento asegurarme de que la familia sea siempre lo primero. Soy una mezcla de mis padres, creo. Mi madre es optimista, explosiva, creativa y siempre está ocupándose de gente abandonada por la sociedad. Mi padre es muy, muy disciplinado, nunca dice nada malo de nadie, es muy estricto, pero un tío increíble. Yo soy un poco así.

Tiene fama de ser el tipo más majo de Hollywood. Pero soy un actor, igual es todo mentira y llevo años engañándoles. Siempre intento servir a los demás, ayudar, ofrecerme a hacer algo. No me gusta nada cuando alguien actúa delante de mí de manera rara porque soy famoso, eso no es muy australiano y me incomoda. Trabajando también respondo mejor cuando me critican. En eso, James Mangold, el director de Logan y Lobezno inmortal, es el mejor. Cuando rodamos, siempre me está diciendo “basura”, “no sé a quién quieres impresionar”, “veo demasiado teatro por aquí” y creo que por eso son dos de mis mejores interpretaciones.

¿Ha disfrutado envejeciendo con el personaje? Ahora lo amo más que nunca, he crecido con él. Cuando vi Logan, algo me rompió el corazón. Yo siempre he visto el lado trágico del personaje, y por fin esa parte estaba al alcance de todo el mundo. Me gusta mucho la película El luchador y lo que hizo en ella Mickey Rourke. Eso era un poco lo que yo quería conseguir. Un ser que comete errores, no es una gran persona, puede que haya tirado la toalla, pero al final lo está intentando.

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