Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Historia de tres viajeros excepcionales

Las barreras existen, pero con voluntad puedes sortearlas. Me lo acaban de enseñar tres personas singulares: una ciega, un sordo y un tetrapléjico que tienen en común la pasión por viajar

Historia de tres viajeros excepcionales

Hace unas semanas me invitaron a moderar una mesa redonda en AllMadrid4all, un congreso sobre turismo accesible que reunió a usuarios, prescriptores y empresas involucradas en hacer que las ciudades sean más accesibles para los visitantes con discapacidades y a mostrar el potencial de las nuevas tecnologías como factor de inclusión social. Para alguien como yo, tan alejado por desgracia de esa realidad, fue un baño de alegría. Conocí gente fantástica que viaja superando barreras y que además, irradia optimismo. Viajeros ejemplares. Estos son tres de ellos:

Núria Azanza (discapacidad visual)

 "Cuando vamos a la playa, la gente nos dice: 'Qué pena que no podáis verla'. Y yo les respondo: qué pena que vosotros solo podáis verla, nosotros podemos palpar la arena, deleitarnos con ella, olerla, sentirla, escuchar sonidos desconocidos del mar... Ante la falta de visión, hemos desarrollado más el resto de los sentidos, es más tenemos un sexto sentido, por eso cuando abrí el blog le puse Sixsense Travel".

Historia de tres viajeros excepcionales

Núria Azanza habla con un tono dulce y juvenil, pero convincente. Es ciega de nacimiento, psicóloga especializada en igualdad de género, viajera y bloguera. Empezó su intervención en las jornadas de AllMadrid4all con ese párrafo y supe enseguida que estaba delante de una gran comunicadora. Me la juego a que medio auditorio añoró en aquel momento no haber sido discapacitado visual para haber podido palpar aquella arena con el deleite con el que lo explicaba Núria.

Núria y su pareja, Juanjo, también ciego de nacimiento, viajan por el mundo con su hijo de 3 años, Éric. Y son el ejemplo perfecto de que no hay más barreras que las que tú quieras imponerte.

"Mi pasión por los viajes viene de muy pequeñita, ya que he viajado mucho con mi familia. Cuando empezamos a viajar Juanjo y yo, siendo ambos ciegos totales, sí me di plena cuenta de las muchas carencias que hay en el sector turístico, un desconocimiento general sobre las necesidades de una persona ciega. Organizamos viajes tanto por agencia como por libre. Si lo hacemos por agencia, para empezar ya nos topamos con el desconocimiento de los agentes de viajes o turoperadores con respecto a la ceguera. Es la costumbre de englobar dentro de la etiqueta de discapacidad a todas las discapacidades, cuando en realidad cada una tiene sus propias necesidades, que muchas veces difieren totalmente de las otras.

Historia de tres viajeros excepcionales

Si vamos por libre el problema está en la poca información que encontramos por internet en cuanto a la accesibilidad en el destino para personas ciegas o con baja visión; y al llegar allá, la falta de recursos. Y es una lástima porque hay mucho creado y muy útil: existen sistemas de guiado por interiores que nos irían estupendo para movernos por ejemplo en los hoteles o cruceros, las marcas de encaminamiento para movernos por aeropuertos, estaciones de tren, metro u oficinas de turismo; los semáforos sonoros para movernos de manera segura por las calles.

El primer viaje que hicimos con nuestro hijo fue cuando tenía 10 meses y fuimos a Málaga a ver a su familia paterna. Ahora con 3 añitos que tiene ya esperamos poder pronto traspasar la frontera y que empiece a conocer otros países. Mientras, por supuesto, seguimos descubriendo España.

¡Anécdotas viajeras tenemos unas cuantas! Un día íbamos en busca de un bar para desayunar en Madrid, escuchamos un sonido que nos pareció una cafetera y ahí que Juanjo se adelantó para buscar sitio. Una vez instalado, se dio cuenta de que el olor que le venía no era de café, más bien de laca y que el sonido... ¡no era una cafetera, sino que era un secador! Así que casi desayunamos en una peluquería.

Otra estábamos en Java a punto de desayunar, en la mesa teníamos nuestras copas y en el centro una copa más... Juanjo tenía sed así que bebió el agua de la copa en cuestión y cuando vino nuestra guía, nos informó muy amablemente que la copa de donde había bebido Juanjo era un florero. A Juanjo casi le da algo porque es súper prudente en cuanto al agua que bebía, siempre la quería embotellada y claro... dudamos mucho que la de la flor lo fuera. Y así podría seguir ya que la discapacidad, también tiene su parte divertida aunque parezca increíble".

 

José Antonio Pinto (discapacidad auditiva)

José Antonio es sordo de nacimiento. Se expresa por el código internacional de signos y le teme más a un ascensor que a un avión. "Parece una tontería, pero para alguien sordo que solo habla por signos, quedarse encerrado en un ascensor puede ser una situación muy complicada". José Antonio trabaja como técnico de comunicación en la Fundación CNSE para la Supresión de las Barreras de Comunicación, una organización estatal que impulsa la investigación y el estudio de la lengua de signos española, y pese a su discapacidad no se corta a la hora de viajar. Confiesa que los lugares donde más seguro se ha sentido y donde ha tenido mejor acogida han sido en los países árabes. Recuerda en concreto un viaje a Egipto donde encontró más facilidades que en otros muchos países que se consideran más desarrollados.

Historia de tres viajeros excepcionales

"Antes iba a una agencia y contrataba un viaje organizado, pero la experiencia no era satisfactoria porque la comunicación a lo largo del viaje no estaba adaptada para personas sordas. Después, con la aparición de internet, empecé a organizarme los viajes de forma autónoma. A veces, mis amigos sordos que viven en otros países hacen el papel de guía turístico para mí. En otras ocasiones con personas sordas que escriben blogs de viajes y son ellas quienes hacen de guía.

En ambos casos, siempre hablamos en sistema de signos internacional, lo cual hace que la experiencia sea mejor ya que compartimos una misma cultura e identidad de persona sorda".

Mantiene que viajar con discapacidad auditiva es posible: "le diría a quien tiene el mismo problema que yo que lo primero es tener confianza en sí misma, para vencer sus propias barreras y salir al mundo. El mayor problema aparece en aquellas situaciones en las que la comunicación es importante. Por ejemplo, situaciones de emergencia, accidente, enfermedad en viajes por las que debes acudir a un hospital, contacto con embajadas, etc.".

Reconoce que las nuevas tecnologías han ayudado mucho. En las jornadas de AllMadrid4all presentó un aplicación, Svisual, que permite hacer llamadas de teléfono a personas con discapacidad auditiva, aunque "solo llamadas nacionales por lo que no se puede utilizar en viajes internacionales". Y cree que falta mucho para crear conciencia en la sociedad de quiénes son las personas sordas, de qué manera se comunican y te puedes comunicar con ellas y cuál es su cultura.

"Por ejemplo, en algunos lugares hay señalización que indica que una persona sorda puede establecer comunicación con un empleado de atención al público, pero solo dispone de un interfono y no así de una cámara a través de la cual puedan hablar en la lengua de signos del país y en sistema de signos internacional".

 

Francisco Javier Zuasti (movilidad reducida)

Historia de tres viajeros excepcionales

Francisco Javier Zuasti, Fran para los amigos, no tenía que haber estado allí arriba aquel día de mayo de 2008. Él era conductor de camión, pero el empresario obligó a subirse aquella jornada a hacer unos trabajos en el techo de una nave. Que se desplomó. La caída le dejó tetrapléjico y en una silla de ruedas de por vida.

Desde entonces, cada día ha sido un paso más de superación. Conoció a alguien que hacía handbike (bicicletas adaptadas), se entregó al deporte y eso le ayudó a que su vida en silla de ruedas fuera casi tan normal como la de antes. Es campeón de Andalucía (vive en Jerez) de tenis de mesa adaptado, fue el primer tetrapléjico que ganó la Compostela en el Camino de Santiago y viaja con su mujer y su hijo pequeño tanto como le permite su nuevo trabajo: una web desde la que asesora sobre productos de ortopedia, accesibilidad, normativas, legislación sobre la discapacidad y el mundo que lo rodea.

"Empecé a viajar por iniciativa propia, algo que es interesante hacer para los nuevos usuarios de silla de ruedas, para así no parecer una carga ante los amigos y/o familia y ser impulsor de iniciativas. La práctica de deporte hizo que empezara a conocer sitios que jamás lo había hecho, realizando una media de 15-20 viajes al año".

En la presentación que hizo en AllMadrid4all había fotos de Londres, de Roma, del Camino de Santiago... en un montaje con frases sobreimpresas: "Viajar es libertad, volar, correr, creer, superar, experimentar, sentir, amar y sobre todo, vivir"

Toda una declaración de intenciones.

"Los retos de las personas con movilidad reducida son muchos, diría yo que más que el resto de discapacidades, aunque la visual se lleva la palma. Un simple escalón finaliza nuestro recorrido, siendo así una experiencia muy frustraste. No existe una accesibilidad real, de lo que se nos informa no es real.

Tenemos un grandísimo trabajo por hacer, creo que no veré un mundo sin barreras. En una sociedad en la que la gente no se informa, creen cualquier titular de un medio virtual sin contrastar la información, en el que a base de experiencias es el único modo de concienciar, es difícil llegar a tener un mundo sin barreras. Por eso debemos de tener actitud para poder vivir en el mundo en el que estamos, pudiendo ser un poco mejor si lo trabajamos -aunque siempre será un mundo con barreras- y que sobre todo, vivamos y nos adaptemos a lo que existe para ser feliz".