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Un estadio es derruido con explosivos tras un fallo en el primer intento

El Silvedrome de Pontiac, a la afueras de Detroit (EE UU), se derrumbó en 10 segundos tras resistir 24 horas

A la segunda fue la vencida. El Silverdome de Pontiac, en Michigan (norte de EE UU), necesitó dos detonaciones para venirse abajo. El antiguo estadio de fútbol americano situado en una localidad de las afueras de Detroit se resistió a caer el pasado domingo, cuando una parte de los explosivos situados en su estructura fallaron. Los aficionados de los Detroit Lions bromearon entonces con la decepción que sintieron al abandonar el aparcamiento del que había sido su estadio hasta 2001, cuando se mudaron a otro más céntrico. Este lunes sí se produjo el final esperado y el estadio, casi en desuso desde que los leones lo abandonaron, se derrumbó levantando una gran nube de polvo. El lugar que acogió la final de la Superbowl en 1982 o que vio pasar por su césped a bandas como Led Zeppelin es ya una gran montaña de desechos. Las máquinas derruirán las estructuras viejas que quedan en pie y retirarán los escombros durante el próximo año.