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El esqueleto de un cómic

Algunos de los bocetos y apuntes de la obra de Javier Montesol sobre Mariano Fortuny

  • En un verano, el de este 2017, Javier Montesol (Barcelona, 1952) pergeñó el cómic  Idilio , que el Museo del Prado le encargó preparar y que sirvió como antesala a la exposición que el martes 21 de noviembre se inaugura en la pinacoteca madrileña sobre Mariano Fortuny.
    1En un verano, el de este 2017, Javier Montesol (Barcelona, 1952) pergeñó el cómic Idilio, que el Museo del Prado le encargó preparar y que sirvió como antesala a la exposición que el martes 21 de noviembre se inaugura en la pinacoteca madrileña sobre Mariano Fortuny.
  • La obra de Montesol nace de aquello que Mariano Fortuny inspira al artista, pero no está enfocada en él, ni trata específicamente sobre el pintor catalán. Es el relato del viaje de un joven a Tánger en 1974. "Un viaje sobre las partidas y las llegadas en la vida", explica Montesol.
    2La obra de Montesol nace de aquello que Mariano Fortuny inspira al artista, pero no está enfocada en él, ni trata específicamente sobre el pintor catalán. Es el relato del viaje de un joven a Tánger en 1974. "Un viaje sobre las partidas y las llegadas en la vida", explica Montesol.
  •  Idilio  y  El anacoreta , de Fortuny, son los dos cuadros que Montesol tenía en mente cuando se concretó la idea del cómic: "Lo tuve claro enseguida". En noviembre de 1974, Montesol vio una representación de las batallas de Prim en Marruecos en una exposición que hubo en el Museo de Arte Moderno de Barcelona. Todo el hilo argumental de las viñetas son la continuación cronológica de aquel descubrimiento.
    3Idilio y El anacoreta, de Fortuny, son los dos cuadros que Montesol tenía en mente cuando se concretó la idea del cómic: "Lo tuve claro enseguida". En noviembre de 1974, Montesol vio una representación de las batallas de Prim en Marruecos en una exposición que hubo en el Museo de Arte Moderno de Barcelona. Todo el hilo argumental de las viñetas son la continuación cronológica de aquel descubrimiento.
  • Lo que conocía de Fortuny, sus propias experiencias, los recuerdos... Montesol mezcló referentes culturales, la obra del genio catalán, su pasado y el trazo intenso y aparentemente inacabado que lo caracteriza y se puso a trabajar en una historia que tuviera mucho de búsqueda, de sentido y de creatividad.
    4Lo que conocía de Fortuny, sus propias experiencias, los recuerdos... Montesol mezcló referentes culturales, la obra del genio catalán, su pasado y el trazo intenso y aparentemente inacabado que lo caracteriza y se puso a trabajar en una historia que tuviera mucho de búsqueda, de sentido y de creatividad.
  • La adolescencia del protagonista fue lo que Montesol eligió para dar cuerpo a lo que quería contar: "Ese momento en el que te enfrentas a la vida, al mundo, que te va dando bueno y malo y en el que vas eligiendo y empapándote de todo".
    5La adolescencia del protagonista fue lo que Montesol eligió para dar cuerpo a lo que quería contar: "Ese momento en el que te enfrentas a la vida, al mundo, que te va dando bueno y malo y en el que vas eligiendo y empapándote de todo".
  • Algo más de tres décadas después de aquel primer idilio que el propio Montesol tuvo con Fortuny, llegó el segundo, este álbum, que es el tercero de los cómic editados por el Museo del Prado en relación a artistas que la institución programa.  El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana)  de Max (2016), inspirado en  El jardín de las delicias  de El Bosco, y  El perdón y la furia (2017)  de Keko y Antonio Altarriba sobre la obra de Ribera fueron los dos anteriores.
    6Algo más de tres décadas después de aquel primer idilio que el propio Montesol tuvo con Fortuny, llegó el segundo, este álbum, que es el tercero de los cómic editados por el Museo del Prado en relación a artistas que la institución programa. El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana) de Max (2016), inspirado en El jardín de las delicias de El Bosco, y El perdón y la furia (2017) de Keko y Antonio Altarriba sobre la obra de Ribera fueron los dos anteriores.
  • El trabajo preparatorio de Montesol no se ha quedado solo en sus cuadernos, sino que ha saltado, con entidad propia, a una exposición con el mismo nombre que el álbum:  Idilio. Apuntes sobre Fortuny . Puede verse hasta el próximo 3 de diciembre, en Valladolid, en la Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas.
    7El trabajo preparatorio de Montesol no se ha quedado solo en sus cuadernos, sino que ha saltado, con entidad propia, a una exposición con el mismo nombre que el álbum: Idilio. Apuntes sobre Fortuny. Puede verse hasta el próximo 3 de diciembre, en Valladolid, en la Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas.
  • Montesol, que comenzó a estudiar Ciencias Económicas, las abandonó por el cómic a principios de los 70. Poco después, en 1974, fundó la revista  Star  junto a Juan José Fernández Ribera y durante aquellos años colaboró con otras como  El Víbora ,  Cairo ,  Makoki  y  Bésame mucho .
    8Montesol, que comenzó a estudiar Ciencias Económicas, las abandonó por el cómic a principios de los 70. Poco después, en 1974, fundó la revista Star junto a Juan José Fernández Ribera y durante aquellos años colaboró con otras como El Víbora, Cairo, Makoki y Bésame mucho.
  • Casi llegando a los 90 Montesol abandonó las viñetas y metió el pincel en el óleo, aunque durante varios años colaboró con el periódico  Abc . En 2012 volvió de nuevo a sus orígenes creativos y, tras dos décadas alejado del cómic, publicó  Speak Low , una novela gráfica sobre el dolor.
    9Casi llegando a los 90 Montesol abandonó las viñetas y metió el pincel en el óleo, aunque durante varios años colaboró con el periódico Abc. En 2012 volvió de nuevo a sus orígenes creativos y, tras dos décadas alejado del cómic, publicó Speak Low, una novela gráfica sobre el dolor.
  • A pesar de que Montesol ya conocía a Fortuny, asegura que durante estos últimos meses ha descubierto y redescubierto muchas cosas nuevas del pintor decimonónico: "Ha sido una auténtica experiencia vital volver a él, volver a enfrentarme a cómo él veía el mundo, cómo con tres líneas y un par de manchas creaba un paisaje, un pedazo de realidad... No hay nada para comprender y plasmar mejor esa realidad que sentarte frente a ella, como hacía Fortuny cuando tomaba apuntes al natural".
    10A pesar de que Montesol ya conocía a Fortuny, asegura que durante estos últimos meses ha descubierto y redescubierto muchas cosas nuevas del pintor decimonónico: "Ha sido una auténtica experiencia vital volver a él, volver a enfrentarme a cómo él veía el mundo, cómo con tres líneas y un par de manchas creaba un paisaje, un pedazo de realidad... No hay nada para comprender y plasmar mejor esa realidad que sentarte frente a ella, como hacía Fortuny cuando tomaba apuntes al natural".