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EP Tendencias BLOGS Coordinado por PABLO LEÓN Y MIGUEL ÁNGEL MEDINA

Los accesos insostenibles a Madrid

Varios expertos critican que las autovías desembocan en el centro de la capital, a diferencia de otras grandes ciudades europeas

Entrada a la capital desde la A-2, cerca de Avenida de América.
Entrada a la capital desde la A-2, cerca de Avenida de América.

“Madrid es la única capital europea en la que las autopistas llegan hasta tres kilómetros del centro, de la Puerta del Sol”. Con estas palabras responde Álvaro Fernández Heredia, gerente de la EMT, a la pregunta ¿Son sostenibles los accesos a Madrid?. Esa cuestión protagonizó la última sesión del Club de Debates Urbanos, celebrada el martes en el Círculo de Bellas Artes.

Cada mañana, las principales autovías que conectan la capital (las llamadas A´s, de la A-1 a la A-6) se congestionan con una sucesión de atascos que llegan hasta las entrañas de la urbe. Algo totalmente previsible: a medida que las vías se acercan al cogollo central, estas se van estrechando. “El espacio es el que hay. Por mucho que se amplíen los carriles de los accesos, hay un momento que se produce un embudo”, explica Samir Awad, profesor de planificación del transporte y consultor en Hécate Ingeniería.

Sin pensarlo mucho, se podría defender una primera solución que fuera ampliar esas calles que penetran la ciudad. Eso ya se hizo y no funciona. “Para aumentar la capacidad del acceso de la A-5 (Carretera de Extremadura) a la capital, hace décadas se expropió una zona del barrio y se creó una autovía, que sigue existiendo; es el Paseo de Extremadura”, explica Awad, oriundo del barrio. Actualmente, esa zona es problemática: es una vía de alta velocidad que corta un barrio en dos, lo segrega. Además, de los problemas de ruido y contaminación que producen el gran número de vehículos que la cruzan, la carretera presenta una alta incidencia de accidentes.

“No se debería medir el número de coches que pueden circular por una vía sino el número de personas que podrán hacer uso de esa infraestructura”, defiende Vicente Gago, ingeniero de Caminos y perteneciente al Club de Debates Urbanos, “en los accesos a Madrid, los vehículos normalmente van ocupados por una personas; en ocasiones, por dos; raramente, por tres”.

“Hay que realizar políticas de gestión de la demanda y no de la oferta [adaptarse a las limitaciones de espacio y no crear nuevas carreteras]”defiende Justo Borrajo, ex Jefe de Área de Planificación de Carreteras del Ministerio de Fomento. “No son teorías de libro sino realidades”, continúa, "son soluciones menos rentables para las constructoras y hay una parte de la sociedad a la que no le interesan". El experto pone como ejemplo las radiales de Madrid (deficitarias, en quiebra y rescatadas): "El problema no es que sean de peajes sino que se crearon con la idea de descongestionar y, por el efecto embudo, al acercarse a la ciudad siempre acaban en un atasco”.