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Lo que hay que ver

Es oficial: lo hipster ha muerto y esto es lo único que nos ha dejado

Se acabó el quejarse de los cupcakes, barbas y bicis fixie. Adiós a la tendencia más denostada y al mismo tiempo apropiada por el mainstream

Hipster

Desde la aparición del dandismo (forma primitiva de distinción social que podría servirnos como una reminiscencia de lo hipster) las sociedades modernas siempre han tenido su particular espacio para lo refinado, la floritura y el gusto por el decoro. Esa cultura bohemia termina muchas veces siendo asimilada por el mercado y de ahí la “muerte” tan banal que propongo. Muerte que en realidad tiene un sentido figurado y se parece más a una resurrección que a un adiós definitivo. Un tópico de la moda es que TODO VUELVE.

Es oficial: lo hipster ha muerto y esto es lo único que nos ha dejado

¿Cómo puede la cultura alternativa pasar a ser mainstream y convencial? ¿Tienen las modas un poder significativo en nuestras vidas como para realizar saltos generacionales? En su libro El imperio de lo efímero, el filósofo francés Gilles Lipovetsky estudia la evolución de la moda desde la sociedad feudal hasta nuestros días. Podría decirse que el estilo, la confección y complementos tienden a ser ornamentos que huyen, por norma, de representar el espíritu de la época. Esto es porque la moda ha conseguido mantenerse separada, construyendo su propio espacio en la imaginación, sin tener mucho que ver con el resto de los mortales. Sin duda una filosofía snob por definición (snob viene de sine nobile, un término latino usado contra los arribistas que en la edad media aspiraban a subir de clase social sin disponer de títulos, esclavos de las apariencias).

“Al hipster lo relevará un nuevo sujeto, y el reciclado continuará perpetuando estructuras sociales muy esquemáticas”

La ironía de la cultura alternativa es que promete a todos ser diferente, haciendo que al final todo sea igual. Algunos incluso competirán por ver quién es más igual. Hay un placer deliciosamente grotesco en ser una fashion victim del underground. El futuro puede ser o no prospero, pero las tendencias siempre cambian, siempre serán distintas. Al hipster lo relevará un nuevo sujeto, y el reciclado continuará perpetuando estructuras sociales muy esquemáticas.

Una vez certificada la muerte de los hípsters, aquí una breve cronología de la evolución del hipster en las dos últimas décadas.

2000 – En el skatepark -con un discman- escuchando Linkin Park. Converse original. Primeros intentos de graffiti y de tocar la guitarra. Alcatel One Touch Easy. Gran Hermano en la tele refleja una etapa de jóvenes conformistas.

2001 – Cinturón con tachuelas. Piercings en el labio. Vans rosas con calaveritas hardcore y pañoleta de motero. Escuchar Clandestino de Manu Chao. El 11 de Septiembre inaugura la era de la seguridad, el cuerpo civil pasa a ser un territorio de batalla.

2002 – Viajar a Barcelona y fotos con ojo de pez. Septum. Leer a Chuck Palahniuk. Primeros trucos en la BMX. Ir al ‘ciber’ a jugar al Age of Empires 2. Primeros dominios web 1.0. Politonos por SMS.

2003 – Ipod y tatuajes pin-up old school. Vaqueros rotos. Flequillos de colores. Ser operador en IRC Hispano. Pulp Fiction es la mejor película de la historia junto a Ciudadano Kane y El crepúsculo de los dioses.

2004 – Camiseta irónica de Naranjito/Vespa con el símbolo Mod. Frases de Nietzsche en el estado del MSN. Grado medio en diseño gráfico. La palabra mainstream. Cartera con velcro y llaves con una cadena. Al Gore resentido por no haber llegado a la Casa Blanca, prepara su documental Una verdad incómoda, alegato en favor de una neo-religión: el ecologismo.

Es oficial: lo hipster ha muerto y esto es lo único que nos ha dejado

2005 – Dilataciones. Bolsos de Pesadilla antes de navidad. Colección de vinilos. Posters de Requiem por un Sueño y Trainspotting. Usar palabras de Internet en la realidad. Llevar siempre mochila. H&M despide a Kate Moss por sus fotos tomando cocaína. El matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en España.

2006 – Edad de oro de las rastas. Grupo de straight-edge en Myspace. Cuenta premium en Fotolog sobre veganismo y tatuajes. Cazadora del ejército alemán y palestina. Soja texturizada. Se termina de traducir “NO LOGO” de Naomi Klein, la nueva biblia para actualizar el pensamiento de la izquierda moderna.

2007 – Euforia Vintage. Polaroid comprada por Ebay. Gafas de pasta. Fumar ‘Pueblo’. Películas de Sofia Coppola. Pantalones de pana y leer a Kerouac. Flickr con fotos de casas abandonadas. Eloy Fernández Porta escribe ‘Afterpop’, análisis de la inminente cultura de las referencias.

2008 – Mac y Starbucks. Festivales de verano. Primer empleo en ‘Fnac’. Hacer un grupo en Facebook sobre aquel móvil que tenías en el 2000. Sudaderas de Adidas. Intento frustrado de negocio online de camisetas. Fidel Castro abandona la presidencia de Cuba.

2009 – Barba, coleta, camisa de cuadros, ropa interior de super-héroe. Ir por la quinta temporada de tres series a la vez. Poder escribir una tesis sobre cómo saltarse el límite de 72 minutos de Megavideo. Fallece Michael Jackson de un infarto.

2010 – Whatsapp. Iphone con la pantalla estallada durante una rave. Amy Winehouse usa pañales. Ir de mercadillos por Brick Lane. Chupas rockera talla S. Curso de ‘coolhunter’. Primeros xilófonos en los anuncios de televisión.

2011 – Salir en revistas de tendencias tocando el ukelele con un mostachito, camisa hawaiana y sombrero de panamá. Tumblr con gifs de nebulosas y fondo con las chicas con portadas de los discos de Pink Floyd en la espalda. Darle una última oportunidad al skate… con 27 años.

2012 – Post-nerdismo. Video-blog sobre cultura retro de los 80. Cuenta de Twitter anónima “enfurecida”. Referencias constantes a memes. Leopardo y oros. Propuesta seria de tomar té con pajarita para leer toda la obra de Proust. Las pussy riot acaban en un Gulag Ruso haciendo punto de cruz.

2013 – Entrepreneurs. Comprar con bitcoins. Abrir con unos colegas un espacio de diseño en un barrio gentrificado. Crowdfounding para un proyecto sobre parkour y redes sociales. Raparse un lado de la cabeza. Máster en programación de Apps.

2014 – La palabra “hipster” se hace mainstream y pierde todo el sentido. BOOM de los Youtubers. El vaporwave, un género musical irónico lleno de referencias, se burla de la generación Baby Boomer y su consumismo. Kim Kardashian rompe internet.

2015 – NORMCORE, vuelven los 90s, look como si hubieses salido de un episodio de Friends. Edward Snowden sigue refugiado en Rusia. Boom del Snapchat y los filtros de animales. El excéntrico multimillonario americano Trump llama la atención con comentarios xenófobos.

2016 – Una década después de que la comunidad afroamericana del sur de USA popularizase el rap a destiempo, el trap aterriza en España. Gran emigración a Instagram. Los memes y emojis son oficialmente una nueva forma de comunicación. Después de más de 100 años de lucha, el feminismo y las teorías de género calan en todo el espectro occidental. 

2017 – Las nuevas tecnologías fomentan la emancipación social, pero el precio a pagar es alto: vivir sin memoria, solos con explosivas emociones. La corrección política, una ideología radical y centrista, permite a la población administrarse chutes de auto-disciplina para garantizar el status quo, no obstante la desigualdad continúa creciendo día tras día. Despacito es el vídeo más visto de la historia de Youtube. El mañana está sobrevalorado.

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