Cartas al director
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Una justicia lenta no es justicia

Vivimos en Valencia. Hace más de dos años mi madre fue arrollada en su moto, cuando se dirigía al trabajo, por un taxi que se había saltado un stop y la arrolló, causándole lesiones que la han llevado durante año y medio a varias intervenciones médicas y a ver su vida truncada por completo. Necesita ayuda para poder desarrollar las actividades básicas de la vida diaria. Acaban de darle fecha para el juicio donde podrá resolverse esta situación: mayo de 2018, porque ha tenido la mala suerte de que la demanda ha caído en uno de los juzgados de lo social que están colapsados en nuestra ciudad (hay otros que disponen de jueces de apoyo), según le ha dicho el abogado. Entonces ¿qué se supone que debe hacer ella durante el año que queda por delante hasta que un juez resuelva y dictamine? ¿Depende nuestra situación de la suerte, de que una demanda se pueda resolver en tres meses o en más de un año según entre en un juzgado o en otro? ¿Llegamos a la conclusión entonces de que el futuro y la subsistencia de una familia es una cuestión de suerte, o es que la justicia no es justa?— Julio Martínez Salazar. Valencia.

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