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Morir de éxito

Los partidos que cumplen su meta sufren pero sus maquinarias están orientadas a la supervivencia

Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP).
Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP).

Cuando las promesas electorales de los partidos se envuelven en principios generales más que en políticas concretas resulta complicado valorar su grado de cumplimiento. Sin embargo, en algunos casos el ideario se construye alrededor de una única cuestión, sea la independencia o la salida de la Unión Europea, por lo que sus logros son más claramente identificables. En realidad, pocos de estos partidos culminan su objetivo, ¿pero qué pasa con los que lo consiguen?

Cumplir con una meta puede acabar en descalabro electoral. Es lo que le ocurrió al partido flamenco Volksunie en la década de los noventa. Apostó por una Bélgica federal y, cuando el federalismo llegó, inició un declive electoral hasta su desaparición. Las formaciones que ocuparon su espacio lo hicieron apostando por la independencia. Así, el partido no murió porque el tema estrella desapareciese, sino porque su discurso moderado dejó de ser atractivo en un entorno más polarizado.

Más común, en cambio, es que el éxito desemboque en un dilema programático. El hueco que queda en el ideario debe rellenarse con políticas. La cuestión es cuáles. La coalición de votantes que se forma alrededor de un objetivo concreto puede no funcionar cuando se trata de conectar los intereses de esos electores en el ámbito del bienestar o de la economía. El fin del tema estrella debilita el nexo de unión de un electorado diverso.

En ese dilema programático se encuentra el UKIP en Reino Unido, que asiste a su victoria política —la activación del Brexit— con una crisis de liderazgo y pobres perspectivas en las próximas elecciones locales. Exprimir los fallos y concesiones de Theresa May en las negociaciones con la UE no será suficiente para seguir animando a sus bases, por lo que el partido necesita redefinir su programa político. Es posible que la debacle laborista acabe marcándoles el camino y resolviendo su dilema, decantando su ideario hacia la atracción de la izquierda desencantada.

Los partidos que cumplen su meta sufren, pero rara vez mueren de éxito. Sus maquinarias están orientadas a la supervivencia, aunque para ello acaben reinventando sus objetivos.@sandraleon_

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