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Imanol Uribe y el viaje de ‘Cloe’

El director de cine, con su fox terrier, 'Cloe', en el despacho de su casa, en Madrid.

UNA PEQUEÑA fox terrier camina pegada a las piernas del cineasta Imanol Uribe. Se llama Cloe y tiene 14 años. “Traducido a la edad humana, debe de rondar los 98”. La perra se mueve con dificultad por la casa del director de El proceso de Burgos, El rey pasmado o El viaje de Carol hasta llegar a su estudio. Sobre la mesa luce el Goya que recibió Uribe en 1994 por el guion adaptado de Días contados, una de las cuatro películas que ha hecho sobre la banda terrorista ETA. “De pequeña, Cloe era muy vivaz, y eso me daba mucha marcha”, recuerda este vasco de origen salvadoreño. “Ahora se ha vuelto una señorona que se pasa casi todo el día durmiendo”.

Uribe la conoce desde que nació. Cloe es uno de los seis cachorros que tuvo Gilda, su anterior perra. De todos, se quedaron con ella para su hija Andrea, que entonces tenía 10 años. Cuando la niña creció y se independizó, se fue a vivir a un piso donde no admitían animales y tuvo que dejar a Cloe en casa de su padre. Desde entonces, amo y mascota se han vuelto inseparables. “A ella le duelen las articulaciones, igual que a mí, que también voy siendo bastante mayor”, narra el director, de 67 años. “En ese sentido, tenemos vidas paralelas”.

Uribe suele ir a pasear al monte todas las mañanas. Hasta hace unos años le acompañaba su mascota, pero ya no le sigue el ritmo. “Siempre voy echando pestes de ella, pero cuando no está la extraño mucho. Somos como un matrimonio mal avenido”.

'Cloe' toma el sol en el jardín.