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Marine contra Marion, nuevo ‘round’ del clan Le Pen

La candidata presidencial del Frente Nacional no le daría una cartera a su familiar y diputada

Marine Le Pen abraza a su sobrina y líder del partido del sureste, Marion Maréchal-Le Pen en un mitin en Niza.
Marine Le Pen abraza a su sobrina y líder del partido del sureste, Marion Maréchal-Le Pen en un mitin en Niza. AP Photo

Que el Frente Nacional haya sido de toda la vida una cuestión de familia, de la familia Le Pen, no quiere decir que esta esté bien avenida. Las broncas entre el patriarca y fundador del partido ultraderechista, Jean-Marie Le Pen, y su hija y sucesora en el cargo (y responsable de la marcha del padre por la puerta trasera), Marine, han dejado ríos de tinta, no solo francesa. Pero no son esas las únicas aguas familiares revueltas. Hay una tercera en discordia, Marion Maréchal-Le Pen, sobrina de Marine y nieta, la favorita, de Jean-Marie. Hace cinco años, Marine Le Pen fracasaba en su primer asalto a la presidencia francesa. Su sobrina, de entonces 22 años, hacía por el contrario historia al convertirse en la diputada más joven de la República francesa. Marion es, ideológicamente, más próxima a su abuelo que a su tía, algo que contribuyó a que en diciembre ambas acabaran públicamente enfrentadas.

Tres meses más tarde, Marine Le Pen se apresta a convertirse en la segunda mujer en la historia del país —y la primera en una década, desde la socialista Ségolène Royal en 2007— que pasa a la segunda vuelta presidencial. Aunque las encuestas insistan en que no llegará al Elíseo, Marine Le Pen ya hace planes de gabinete. Y en ellos no figura su sobrina y rival Marion. “El lugar de mi sobrina es ser diputada. Y yo no le debo nada a ella, a nadie”, dijo al número de abril de la revista Femme Actuelle.

Desde la bronca de diciembre, ambas han posado sonrientes. Pero las aguas no han vuelto a su cauce. De Marion, la tía Marine dice que es “bastante inflexible, un poco como la juventud francesa”. Y lo de no ayudar a su sobrina no es solo por cuestión familiar. Marine no cree en cuotas y Gobiernos paritarios por ley, algo que considera “casi hiriente” como mujer. Al igual que en otros temas controvertidos, Le Pen dice no tener complejos. Ni deudas de familia, por lo que parece. Aunque esta pueda acabar tomándose su revancha si fracasa en su apuesta presidencial. Y la joven Marion, que ha respondido recordando que “no le ha pedido nada” a su tía, tiene todo su futuro político por delante.

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