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Separar a los múltiples en la escuela es dañino y se basa en mitos

No hay ninguna evidencia científica que avale poner a gemelos o mellizos en clases distintas

Dos mellizos ojean un libro en clase.
Dos mellizos ojean un libro en clase.

Una de las cuestiones sobre la que los padres de gemelos más me consultan como especialista de múltiples es la referente a separar o no a sus hijos en el colegio, máxime cuando la mayoría de los padres se encuentran con una dirección del colegio que les impone una norma en contra de sus deseos.

¿Qué está ocurriendo? En nuestras latitudes, tal y como ocurre en otros países, se está aplicando una sola norma para el conjunto de hijos nacidos de un parto múltiple. Y esta norma dicta que los gemelos, mellizos y trillizos deben ir separados, sin tener en cuenta su edad, su origen biológico (si son idénticos o no) ni su relación. El argumento que aducen es que una separación favorece el desarrollo de la propia identidad.

¿La ciencia apoya este argumento? No. No existe ¡ningún estudio científico que demuestre que separar a los gemelos conduzca a una mayor identidad! Todos los estudios concluyen que los gemelos que comparten clase no tienen problemas en la formación de su identidad. En ellos influyen otros factores, como sus caracteres, la educación que reciben en casa, sus experiencias, etc.

Hay otros datos importantes, procedentes de estudios científicos sobre el tema. Aquí os nombro solo dos, aunque hay muchos más.

Lucy A. Tully, Terrie E. Moffit y colegas de Kings College en Londres y de la Universidad de Wisconsin en EE UU realizaron en 2004 una investigación a gran escala entre 878 parejas de gemelos, con edades comprendidas entre los cinco y los siete años, tanto monozigóticos como dizigóticos, todos del mismo sexo. El inicio de la escolaridad en estos países se da a los cinco años. Se investigaron tres grupos: un grupo de gemelos al que pusieron juntos en clase (61%), the not separated group, (NS); un grupo que se separó a los cinco años, the early separated group (ES) y otro grupo que fue separado a los siete años, the lately separated group (LS). Estos son los resultados más importantes:

  • El grupo ES mostraba más problemas conductuales y emocionales, como retraimiento, miedos, inseguridad y tristeza. Este efecto perduró en los monozigóticos en los años siguientes e incluso aumentó; en los dizigóticos desapareció después de un curso.
  • El grupo ES tenía más problemas de aprendizaje que el grupo NS. El grupo LS tenía más problemas con la lectura. Y este último grupo también mostró problemas conductuales y emocionales.

Un estudio de 2009 de la Universidad Libre de Ámsterdam llegó a la misma conclusión: los gemelos sufren estrés en el primer curso de Primaria al estar separados (a esta edad tienen seis años). En sexto curso, a los 12 años, este efecto desaparece. Esta investigación, además, demostró que no había ningún efecto en cuanto a su rendimiento escolar. No es verdad que estando separados los gemelos rindan más. Solo en los mellizos, a partir de los ocho años, el estar separado influye positivamente en su actitud: se esfuerzan más y se aplican más.

Ambos estudios aconsejan tomar una decisión acorde con las necesidades, la edad y la cigosidad de los niños (si son gemelos o mellizos). Los gemelos tienen una relación más íntima y se echan en falta el uno al otro, más a una edad temprana. Hay casos, sin duda, en los que una separación es favorable: por ejemplo, cuando los niños compiten mucho entre ellos o cuando hay una diferencia en nivel acusada. En otros casos no es necesario separarlos: los gemelos entablan relación con otros niños, no hay dominancia entre ellos ni competitividad. El estar juntos les gusta, dado su vínculo especial, y les ayuda en la adaptación al colegio. Este aspecto se suele pasar por alto, aunque los padres sí lo aducen en su petición de tenerlos en una sola clase.

Concluyo que los colegios toman una decisión desde el enfoque del mundo no-gemelar. No se tiene en cuenta las necesidades de aquellos niños que nacen como gemelos o trillizos. Ellos conocen el mundo desde antes que nacer desde la perspectiva de nosotros. Desde esta posición llegan a conocer el yo, pero a un ritmo más lento y de un modo siempre distinto al no-gemelo. Existe un déficit de conocimiento sobre su mundo y se toman decisiones erróneas.

Pido a los colegios una mayor flexibilidad en torno a este asunto. Lo bueno es que hoy día disponemos de estudios fidedignos que desbaratan la táctica de colocar a los gemelos en distintas clases de forma arbitraria. La idea de favorecer la identidad del gemelo no es más que un prejuicio y un mito.

Los colegios deben sopesar en estrecha colaboración con los padres los pros y contra de ponerlos juntos o no en clase, en función de su edad, relación y cigosidad. En Minnesota (EE UU), se acaba de aprobar una ley que dicta que son los padres los que deciden en este asunto. No creo que sea necesario llegar a tal extremo, pero sí me parece recomendable que se tome en serio la opinión de los padres, que al fin y al cabo son los que mejor conocen a sus hijos. Una decisión flexible y consensuada hará bien a todos los implicados en este asunto. Así, en un mismo colegio, algunos gemelos irán juntos y otros irán separados. O bien, después de ir juntos unos años, se puede optar por separarlos.

Coks Feenstra, psicóloga infantil especializada en gemelos, mellizos y trillizos. Autora del libro El Gran Libro de los Gemelos, Ediciones Médici.

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