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Kim Basinger, enganchada a la cirugía estética

La actriz, mito erótico de los años ochenta, se ha vuelto a retocar el rostro

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Kim Basinger, el mito erótico de los años ochenta, ha decidido vivir en continuo cambio estético. La  protagonista de Nueve semanas y media (1986) o L. A. Confidencial (1997), por la que se llevó un Oscar como mejor actriz de reparto, se ha vuelto a retocar la cara. No es la primera vez, ni la segunda que la actriz se decide a pasar por el quirófano. Solo un repaso por sus fotos de los últimos años permite observar como ha transformado su rostro gracias al bisturí y a los rellenos faciales. A sus 63 años, Basinger parece otra persona.

Víctima del bótox y la cirugía estética desde que cumplió 60 años el bisturí le ha atraído aún más. En las últimas imágenes de la actriz se le ve un rostro visiblemente operado. Las cejas más arriba y casi inmóviles, los pómulos más delineados y la piel como de cera dejan claro que la actriz ha recurrido en más de alguna ocasión a la ayuda del bótox y algún arreglillo más. Kim Basinger presenta una piel, sorprendentemente estirada, sin arrugas en la frente, ni rastro de patas de gallo, ni tampoco el famoso código de barras (las arrugas en torno a los labios). Además, la actriz tiene los pómulos más marcados que en sus últimas apariciones públicas.

Mickey Rourke y Kim Basinger.  Cordon Press  Getty
Mickey Rourke y Kim Basinger. / Cordon Press / Getty Cordon Press / Getty

Su último nuevo aspecto lo ha lucido en el estreno de 50 sombras más oscuras, película en la que interpreta a Elena Lincoln, la mujer que introdujo a Christian Grey en el sadomasoquismo.

Su compañero en Nueve semanas y media Mickey Rourke también ha pasado de ser un sex symbol a un hombre irreconocible tras numerosas cirugías estéticas. La nariz se la operó cinco veces incluso en una de las intervenciones, se le extrajo cartílago de una oreja para reconstruirle la nariz. Ese fue el comienzo de su obsesión con las cirugías estéticas que incluye lifting facial, operación de los párpados y también injertos de pelo.

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