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Silencio en Bruselas

Junts pel Sí fracasa en su enésimo intento de implicar a la UE en la causa del soberanismo

Oriol Junqueras, Carles Puigdemont y Raül Romeva, en el acto celebrado en Bruselas.
Oriol Junqueras, Carles Puigdemont y Raül Romeva, en el acto celebrado en Bruselas.

Por mucho esfuerzo y mucho énfasis que el Gobierno de Junts pel Sí hiciera en la puesta en escena, su enésimo intento de conseguir el más mínimo gesto de comprensión en Bruselas con la causa del soberanismo catalán volvió a saldarse con un rotundo fracaso. El presidente de la Generalitat acudió a la capital comunitaria escoltado por el vicepresidente, Oriol Junqueras, y el exeurodiputado Raúl Romeva en funciones de consejero de Exteriores, pero ningún cargo comunitario los recibió y aunque la asistencia al acto celebrado en una sala alquilada de la Eurocámara fue concurrida, no era difícil constatar que era de correligionarios y afines. Ningún avance pues en su estrategia de dar dimensión internacional al conflicto catalán, que la UE ha considerado reiteradamente un asunto interno de España.

En principio, lo que plantee en Bruselas una comunidad como Cataluña, con un peso demográfico y económico superior a algunos países de la UE, debería suscitar interés. El soberanismo debería meditar por qué sus esfuerzos por conseguirlo resultan persistentemente estériles. La estrategia del victimismo y la exageración del agravio son sin duda elementos que destruyen su credibilidad, como muestra el informe Crónica de una ofensa premeditada que, bajo el membrete de la Generalitat, el Gobierno de Puigdemont ha difundido en inglés para ilustrar la persecución que supuestamente sufre el pueblo catalán. Siendo la protección de los derechos humanos una divisa de la Unión Europea, que tales proclamas no reciban la más mínima consideración indica lo erróneo de esta estrategia.

Pero no por fracasado deja de ser criticable que el Gobierno catalán, que tantas carencias y dificultades muestra en la gobernanza diaria, dedique esfuerzos institucionales y considerables recursos económicos a promocionar lo que solo es un acto partidista. La UE difícilmente va a dejarse instrumentalizar por artimañas tan primarias como ineficaces.

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