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Francia apoya la licencia en vigor para matar terroristas

Las ejecuciones extrajudiciales reconocidas por Hollande se asumen sin polémica

Francois Hollande, durante la cumbre África-Francia de Bamako.
Francois Hollande, durante la cumbre África-Francia de Bamako. AFP

Hace año y medio, Francia admitió que los objetivos de sus bombardeos en Siria o Irak eran lugares donde hubiera combatientes franceses que podían convertirse en futuros terroristas en su país. Ahora se ha sabido que el presidente François Hollande autorizó al Ejército y al servicio de espionaje a “neutralizar” terroristas mediante “bombardeos de objetivos precisos” o de “ejecuciones extrajudiciales”.

Los franceses constatan sin polémicas ni aspavientos que en Oriente Próximo o el Sahel, donde Hollande autorizó la muerte de al menos cuatro yihadistas, su Gobierno hace lo que ya hace en casa. La mayoría de los yihadistas que han atentado en Francia se suicidaron, pero prácticamente todos los que sobrevivieron murieron tras ser localizados por la policía. Ocurrió en enero de 2015 tras los asesinatos en Charlie Hebdo y del Hiper Cacher: un terrorista muerto en París y otros dos a 40 kilómetros de distancia a la misma hora. Y en noviembre de ese año, cuando la policía mató a otros tres yihadistas localizados en el barrio de Saint Denis cinco días después de los atentados en Bataclán y las terrazas.

Dos periodistas de Le Monde autores del libro Un président ne devrait dir ça (Un presidente no debería decir eso) —resultado de 61 encuentros con Hollande— han contado ahora detalles concretos de esa licencia para matar dada a los militares y al equipo Alpha de los servicios secretos. En un Consejo de Defensa de noviembre de 2015, el presidente autorizó esas ejecuciones extrajudiciales. En la nota resumen de la reunión, se decía que, para evitar “debates sobre el tema”, esas operaciones se presentarían como “ataques a campos de entrenamiento de terroristas” en aras de “la legítima defensa”. Objetivo cumplido. No solo no hay polémica. Los siete candidatos de la izquierda al Elíseo expresan comprensión y apoyo a las sentencias de muerte administrativas. “Si hay que asumir ese tipo de responsabilidad, estoy preparado, sí”, ha dicho el exministro Arnaud Montebourg, el candidato más crítico con Hollande. A los demás solo les ha faltado aplaudir.

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