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Putin se refuerza

El líder ruso aumenta su poder tras unas elecciones sin rivales de peso

El presidente ruso, Vladimir Putin.
El presidente ruso, Vladimir Putin. EFE

La victoria de Rusia Unida, la formación de Vladímir Putin, en las elecciones legislativas celebradas el pasado domingo confirma la solidez del sistema de partidos ideado por el líder ruso a partir de la ley electoral de 2001 y refuerza sus probabilidades de lograr mantenerse en el poder hasta 2024, previa reelección en los comicios presidenciales a celebrar dentro de dos años.

Rusia Unida ha logrado el 54% de los votos y encadena, desde su creación en 2001, cuatro victorias abrumadoras. Pero la participación electoral ha sido apenas del 47,9%, la menor desde la desintegración de la Unión Soviética. Es decir, más de la mitad del país se ha quedado en casa. Y en Moscú y San Petersburgo, la participación ha sido del 35 y 25%, respectivamente, lo que revela la desmoralización de las clases medias urbanas ante la falta de oportunidades reales de disentir y oponerse a Putin.

Quienes han acudido a votar se han encontrado, además, con un proceso electoral que, en palabras de los organismos de observación internacional se ha visto “afectado negativamente por restricciones a las libertades fundamentales y los derechos políticos, por los medios de comunicación firmemente controlados y el endurecimiento del control sobre la sociedad civil”. Y eso que las condiciones han mejorado respecto a los comicios de 2012, donde las acusaciones de fraude provocaron importantes protestas ciudadanas. Tampoco es posible pasar por alto que desde 2003 solo acceden a la Duma —Cámara ya de por sí con unas atribuciones muy limitadas frente a la figura presidencial— además de Rusia Unida, otras tres formaciones que se alinean sin problemas con Putin cuando la cuestión que se discute tiene algún sesgo nacionalista. Finalmente, resulta imprescindible recordar que la votación también se ha celebrado en un trozo de la geografía europea anexionada militarmente por Moscú contra toda legalidad internacional: la península de Crimea.

Teniendo en cuenta, estos parámetros, las legislativas rusas no solo han supuesto obstáculo alguno para Putin sino que sus resultados le permiten pisar el acelerador de la retórica militarista y nacionalista que está convirtiendo en una de sus marcas personales, algo especialmente significativo en un momento en que, por ejemplo, el mínimo atisbo de esperanza abierto en Siria con la tregua está saltando en pedazos. Sin oposición interna capaz de ejercer un control institucional y con una prensa opositora que siente la presión del Kremlin Putin juega la baza del líder fuerte en el exterior llevando a límites desconocidos desde el final de la Guerra Fría los signos de hostilidad hacía la OTAN y algunos de los países que se amparan bajo su paraguas defensivo.

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