Algo nuevo está pasando en la moda en Madrid

El desfile de Palomo Spain, el pasado sábado, destapó a una nueva generación de jóvenes diseñadores en el que destacaron nuevas formas de entender la masculinidad

El diseñador Alejandro Gómez Palomo posa con algunos de sus modelos, en el 'backstage' de su desfile, el pasado sábado en Madrid.
El diseñador Alejandro Gómez Palomo posa con algunos de sus modelos, en el 'backstage' de su desfile, el pasado sábado en Madrid.Elisa Sánchez-Fernández

Una caterva de chicos vestidos con faldas de flores y blusas transparentes con volantes al viento han demostrado que, por fin, hay una nueva generación en la moda española. Ocurrió el sábado en el desfile de Palomo Spain, marca que lidera un cordobés de 24 años que debutó sólo hace seis meses en Madrid.

Suena barato hacer sonar la carraca generacional con tanta alegría, pero este diseñador tiene conciencia de grupo: "Hay algo que está despertando y que no había en Madrid. Queremos que se nos vea. Queremos hacer algo relevante", decía minutos antes del desfile, desde su backstage improvisado en un rincón del jardín del Museo Lázaro Galdiano.

Por "nosotros" Palomo alude, por ejemplo, a Chromosome, la firma madrileña de Esperanza Berrocal (25) y Rafa Bodgar (26), que presentaron su segunda colección el jueves, en la parroquia del colegio La Salle. Otra localización inesperada, a unos diez kilómetros de distancia real y a años luz de distancia psicológica del recinto ferial IFEMA, hogar de las propuestas de la antes conocida como pasarela Cibeles, donde, además, pocas de sus propuestas son para hombre.

Uno de los looks de la segunda colección de la firma Chromosome en la Capilla del Colegio La Salle San Rafael, de Madrid.
Uno de los looks de la segunda colección de la firma Chromosome en la Capilla del Colegio La Salle San Rafael, de Madrid.

Palomo subraya la necesidad de distanciarse de aquello: "Rafa era modelo y también ha vivido en Londres, como yo. Ambos echábamos de menos la sensación de hacer que la moda participara de la ciudad". No es todo elección, claro: "Si hubiera llamado a las puertas de IFEMA ni siquiera me habrían escuchado".

Palomo y Chromosome, junto a otros nombres emergentes como Abrahamsson, Pepa Salazar, Mané Mané o Maria Ke Fisherman, son la respuesta a una industria de la moda con poco apego a la calle, y que empieza a permear en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (donde esta semana han desfilado los dos últimos).

Sus prendas prefieren reflexionar sobre las convenciones sobre el cuerpo y el género a cortar el esmoquin perfecto. Unos y otros hacen sus cástings a través de Instagram, ofreciendo a sus modelos y colaboradores, como el combo creativo que forman Filip Custic y Kito Muñoz, la posibilidad de compartir un proyecto común en vez de un sueldo y cupones para la cafetería.

A pesar de estas conexiones Paty Abrahamsson (31), cuya marca desfila el martes en IFEMA como ganadora del premio Samsung Innovation Project, no se considera parte del mismo paquete. "Me gusta mucho lo que hace Palomo, me ha hecho llorar, pero no creo que nos parezcamos", decía el día del desfile del cordobés.

Y prosigue: "Hay mucha gente en Madrid haciendo cosas increíbles, y lo que creo que nos identifica es que somos muy abiertos a la hora de acoger lo nuevo. Lo que hacen algunos diseñadores más jóvenes me parece mejor que lo que yo hago, pero no me agrede. No es que seamos amigos, pero nos ayudamos".

¿Y la ropa? Bodgar y Berrocal irrumpieron hace un año con un look para recordar: jersey de punto minimalista por dentro de un vaquero desabrochado que lucía una pieza circular en la bragueta. Algo entre sugerente y desasosegante. Lo que presentaron la semana pasada fue una rica evolución de aquello, en la órbita de jóvenes acólitos de la anti-moda de Martin Margiela que despuntan en las pasarelas europeas.

El próximo verano Chromosome quiere que vistamos con su particular manera de mezclar minimalismo y ortopedia.
El próximo verano Chromosome quiere que vistamos con su particular manera de mezclar minimalismo y ortopedia.

Había trajes con apósitos tubulares, turbantes hechos con cortinas, plumíferos de colchoneta y suéteres de canalé elástico que afinaban el torso y acentuaban los hombros, o bajaban hasta medio muslo en como un minivestido-calzoncillo. Los accesorios seguían la misma tónica de vanguardia ortopédica: zapatos con tacón de muleta para ambos sexos y zapatillas rotas, unidas a la suela por un calcetín.

Palomo es otro cantar. Negro sobre blanco, o teniendo en cuenta palabras como "ponible", describir su propuesta suena tan ajeno como hablar de microorganismos en Marte. En la entrevista que se publicó en el número de septiembre de ICON El País, el diseñador explicaba su enfoque orgullosamente anti utilitario: “Diseño para chicos que no quieren renunciar a llevar volantes, tejidos irisados o muaré, sobre todo después de descubrir que les hacen felices. Que desata en ellos la misma fantasía que yo desde niño he sentido”.

Por eso resulta tan fácil disfrutar con la fantasía de sus estampados selváticos, inspirados por Rousseau, y con la libertad de unos cortes entre lo femenino y lo delirante. O conmoverse ante la cara de satisfacción de sus modelos al desfilar entre los árboles subidos a unos tacones, con una bata de raso al viento.

Mucho de lo que vimos el sábado tenía que ver con el aspecto liberador de Priscilla, reina del desierto, con el glamour de la escena de Ascot en My Fair Lady (Betto García, el autor de los sombreros, ha creado piezas para la familia Real británica) y con otros aspectos clásicos del manual de iconografía gay. Pero puestos sobre la mesa con la naturalidad que permite pertenecer a la generación más libre de la Democracia. Teniendo en cuenta, además, lo raquítico de la oferta masculina de nuestra semana de la moda, ¿no es algo estupendo?

Sobre la firma

Daniel García López

Es director de ICON, la revista masculina de EL PAÍS, e ICON Design, el suplemento de decoración, arte y arquitectura. Está especializado en cultura, moda y estilo de vida. Forma parte de EL PAÍS desde 2013. Antes, trabajó en Vanidad y Vanity Fair, y publicó en Elle, Marie Claire y El País Semanal. Es autor de la colección ‘Mitos de la moda’.

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