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James Matthews, el magnate que conquistó a los Middleton

El prometido de Pippa es un discreto millonario hecho a sí mismo

Pippa Middleton y James Matthews, en Wimbledon.
Pippa Middleton y James Matthews, en Wimbledon. GETTY IMAGES

Dinero nuevo, una tragedia familiar y una estrella de la telerrealidad confluyen en la trayectoria vital de James Matthews, el financiero que desde el 17 de julio es el flamante prometido de Pippa Middleton. Poco se sabía de él hasta que el pasado septiembre fue fotografiado llegando a su mansión con la cuñada de Guillermo de Inglaterra. Ahora acaban de informar de su inminente enlace con un escueto comunicado: “La señorita Pippa Middleton y el señor James Matthews están encantados de anunciar que se comprometieron el pasado domingo 17 de julio, y que planean casarse el año que viene”. Cinco años después de convertirse en la dama de honor más famosa del mundo (el favorecedor vestido de McQueen que llevó en la boda de los duques de Cambridge le granjeó el apodo de The Royal Hotness, algo así como “la maciza real”), y tras un rosario de relaciones fallidas (la prensa inglesa hablaba ya del “problema de Pippa”), Middleton ha encontrado por fin a su príncipe.

¿Quién es el ultradiscreto Matthews? Este inglés de 40 años (tiene ocho más que su prometida), y educado en el exclusivo colegio de Uppingham, es el director ejecutivo de Eden Rock Capital Management, un fondo de cobertura que fundó en 2001 y que en 2007 ya gestionaba inversiones por valor de más de 1.200 millones de euros. Su empresa fue bautizada con el nombre del hotel de sus padres, una propiedad de lujo en St. Barts donde ya ha veraneado con su futura familia política.

Anillo de compromiso de Pippa Middleton. ampliar foto
Anillo de compromiso de Pippa Middleton. cordon press

Matthews es lo suficientemente rico como para poseer una casa de 20 millones de euros en Chelsea (que cuenta con su propio cine) o un avión privado (un Pilatus PC-12 valorado en más de 3,5 millones de euros). Pero su vida sería ahora muy diferente si hubiera perseguido su vocación de juventud: la velocidad. Matthews iba para piloto de carreras; a los 18 años ganó los campeonatos británico y europeo de fórmula Renault y ya se hablaba de su salto a la fórmula 1. La cabeza, no obstante, pudo más: a los 19 colgó los guantes de piloto (y de propina también se saltó la universidad), y empezó a trabajar como trader (comerciante).

Tanto Pippa como James son nietos de sendos mineros de carbón del norte de Inglaterra e hijos de millonarios hechos a sí mismos (David, el padre de él, empezó como mecánico y acabó convertido en un magnate de la industria del automóvil). Además de sus orígenes comunes, comparten una pasión por los deportes extremos y no es raro verlos en distintos lugares del mundo llevando a cabo proezas extenuantes (desde un maratón de esquí de fondo en Noruega a una carrera de 75 kilómetros a nado en Suecia), casi todas con fines benéficos.

Pippa Middleton y James Matthews esquiando en Verbier. ampliar foto
Pippa Middleton y James Matthews esquiando en Verbier. cordon press

La tragedia

Pero la vida aparentemente perfecta de Matthews también esconde una tragedia: en 1999 su hermano mayor, Michael, falleció descendiendo el Everest justo después de coronar su cima. Nunca encontraron su cuerpo, y la familia creó en su memoria la fundación Michael Matthews, que financia la construcción de escuelas en países como Nepal, Tailandia y Tanzania. James tiene otros dos hermanos, Nina y Spencer, que es la oveja negra que toda familia bien ha de tener. Famoso por haber participado en hasta tres reality shows de la televisión inglesa, Made in Chelsea, The Bachelor y I'm a Celebrity... Get me Out of Here, en su autobiografía Spencer confesaba haber consumido drogas y presumía de haber tenido sexo con más de mil mujeres.

A los duques de Cambridge, sin embargo, sus andanzas no parecen preocuparles en absoluto, y en un comunicado han asegurado estar “absolutamente encantados” con el compromiso de Pippa. “Muchos dirán que James es un tipo con suerte por haber conquistado a Pippa” —le decía un amigo de la pareja al Daily Mail, que informó en primicia del compromiso—, pero yo diría que la afortunada es ella. Es un auténtico partidazo”.

 

Un año de amor

Una clásica declaración, rodilla en tierra, en una colina de la región de Lake District, previa petición de mano al padre de la novia (“James es muy conservador, y quería hacer las cosas como es debido”, le contaba una fuente del Daily Mail), y un enorme anillo de diamantes han sellado el breve noviazgo de una pareja que, después de haber salido brevemente en 2012, se reencontró hace menos de un año cuando Pippa rompió con Nico Jackson.

Desde entonces, cada estación ha supuesto un paso crucial en su relación: en otoño se los vio juntos por primera vez; en invierno veranearon con sus familias en St. Barts; en primavera ella se mudó a su casa; y al llegar el verano, tras una aparición en Wimbledon, han anunciado su compromiso.

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