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¡Pobre país el nuestro!

Adivina, adivinanza, ¿por qué nuestro presidente del Gobierno en funciones no invocó a su famosa niña durante la última campaña electoral? Aportaré mi respuesta: porque la “niña de Rajoy”, ya menos niña, acaba de matricularse en 2º de Bachillerato, y ni él ni sus ministros (ni Wert, “Que en París Descanse”, ni su sucesor) habrían podido explicarle qué tipo de prueba afrontará para acceder a la universidad al finalizar el Bachillerato de la LOMCE.

¿Se imaginan que, mediado el campeonato de fútbol, ignorásemos si el vencedor se decidirá según el actual sistema de liga o disputando unos play-off como en baloncesto? ¡Escandaloso! ¡Povera patria!, cantó años atrás Batiatto intentando cicatrizar las heridas de su bienamada Italia. ¡Pobre país el nuestro, deberíamos lamentar los españoles, donde las incertidumbres reales de su maltratado sistema educativo tienen menos eco social que las hipotéticas que pudieran afectar a su liga de fútbol!— Miguel Buendía Muñoz. Guardamar (Alicante).

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