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Demi Lovato: “No pensé que llegaría a los 21”

La cantante se sincera en una entrevista en la que asegura que ha vivido tan rápido que estaba segura de que moriría joven

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La cantante Demi Lovato.

Es difícil digerir la fama y más cuando se es una adolescente. Así lo deja en evidencia la cantante Demi Lovato tras asegurar que hubo una época en la que no creía que iba a estar viva a los 21 años. "He vivido rápido y moriré joven, ni siquiera pensaba que llegaría a los 21", ha confesado la cantante en una entrevista con la revista American Way.

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Una foto publicada por Demi Lovato (@ddlovato) el

No es la primera vez que la exniña Disney habla acerca de los problemas que tuvo con las drogas y el alcohol. "No podía pasar una hora sin consumir cocaína", dijo en otra entrevista a principios de junio. La cantante, hoy de 23 años, ha confesado que cuando apenas tenía 18 fue diagnosticada con trastorno bipolar y desórdenes alimenticios que casi la llevan al borde de la muerte.

Durante la entrevista, Lovato habla de sus batallas personales con mucha franqueza. Cuenta que ingresó por primera vez en un centro de rehabilitación en 2010, el mismo año en el que se enteró que era bipolar. Según revela, dos años después de ser internada consiguió dejar de beber gracias al apoyo de Alcohólicos Anónimos. Pero no ha sido hasta ahora, tras cuatro años recuperándose, que es consciente de la necesidad de centrar su vida.

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Una foto publicada por Demi Lovato (@ddlovato) el

Los desórdenes alimenticios son un fantasma que ha perseguido a su familia, pues su madre y abuela también los padecieron. "Si vives alrededor de alguien que pesa menos de 40 kilos y que tiene un desorden alimenticio es difícil no crecer de esa manera", añade. La intérprete, que se encuentra de gira por Estados Unidos, también explica que la situación de su madre se agravó cuando su padre –que también sufre de trastorno bipolar y alcoholismo-, se separó de ella.

La protagonista de Camp Rock no teme hablar de su caída y de su ascenso pues esa experiencia la llevó a buscar otras alternativas para evitar que su vida se cayera al vacío. Aunque aún teme que la historia se repita: “Ojalá que mis hijos no padezcan la bulimia, es una especie de enfermedad hereditaria”.

Sabe que, como ella, muchos de sus seguidores batallan a diario con sus demonios personales, por eso ha decidido hablar de ello sin tabúes. Esta experiencia hizo que la actriz destinara sus esfuerzos a defender la belleza natural y derribar los estigmas que rodean la salud mental:“Cuando la gente me dice 'me ayudaste a salir de esto', 'por ti deje de autolesionarme' o 'me mantengo sobria', mi vida cobra sentido".

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