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Una manilla para todas las fuerzas

Los picaportes diseñados por el estudio barcelonés PMMT son un producto con accesibilidad universal

Una muestra de los picaportes diseñados por el estudio barcelonés PMMT.
Una muestra de los picaportes diseñados por el estudio barcelonés PMMT.

Parece lo más sencillo del mundo: ascender un peldaño o girar el pomo de una puerta como quien estrecha una mano. Pero a veces es difícil tratar de subir o de abrir. Lo sabía el arquitecto finlandés Alvar Aalto, que en el hospital para tuberculosos de Paimio, en Finlandia, ideó todo un abanico de diseños pensados para quien se va quedando sin fuerzas y no quiere ver disminuir además de su energía su independencia.

Uno de los picaportes diseñado por el estudio barcelonés PMMT.
Uno de los picaportes diseñado por el estudio barcelonés PMMT.

Pionero del hoy llamado diseño clear code, accesible para todos, Aalto pensó en peldaños suaves, en barandillas que acompañan, y en asientos ergonómicos. Pintó de amarillo la escalera para multiplicar el sol que los enfermos necesitaban para sanarse antes de que se curara con antibióticos en un país en el que, durante el invierno, la luz escasea.

A pesar de ese legado, los arquitectos, diseñadores, ingenieros y fabricantes han tardado en considerar la accesibilidad universal una urgencia generalizada. Un edificio es accesible, o clear code, cuando cualquiera puede entrar en él sin esfuerzo. Lo mismo sucede con un diseño, es accesible cuando es posible utilizarlo al margen del tamaño del cuerpo, el grado de visión o sordera, sea cual se el estado de las extremidades y a pesar de las debilidades físicas del usuario.

Es tan evidente que ese tipo de usuarios debería recibir mayor y no menor atención que cada vez más ingenieros, arquitectos, asociaciones e incluso políticos se preocupan de fabricar —o legislar— ciudades y diseños accesibles. En esa línea, el estudio barcelonés PMMT, especializado en diseño sanitario, ha puesto a la venta la manilla FSB que gracias a sus medidas, contraste de materiales y diseño ergonómico ha sido calificada como un producto con accesibilidad universal.

Una manilla para todas las fuerzas

De la misma manera que las rampas de una pendiente determinada facilitan el acceso de las sillas de ruedas a los edificios y los pavimentos con relieve o las señales acústicas ayudan a los invidentes a orientarse, cualquier usuario, ancianos, niños, personas con capacidades mermadas o enfermos carentes de energía pueden abrir las puertas con más facilidad con esta manilla.

Maximiá Tarruella y Patricio Martínez han dedicado tres años a investigar y redactar un manual de diseño universal. Decidieron hacerlo, precisamente, tras ganar el concurso para realizar esta manilla universal convocado por la empresa alemana FSB en 2005. A raíz de ese trabajo los arquitectos se han ido especializando en el diseño de hospitales. Suyo es el de Puyo (Ecuador). En la Clínica que diseñaron en Girona o el CAP (Centro de asistencia primaria) que firmaron en Amposta (Tarragona) ya emplearon esta manilla de aluminio que puede lacarse en colores intensos para contrastar con la puerta y destacar su presencia para los usuarios con visibilidad reducida.

Los arquitectos resumen la accesibilidad de la manilla a partir de lo que esta evita “los enganches, que se golpeen con ella y la aparición de bacterias. Incluye señalética Braille y abre la puerta a un uso cómodo para todo el mundo incluidas las personas con dificultad de manipulación”.