Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Le mandarías una foto desnudo a tu mejor amigo?

Chelsea Handler felicitó el cumpleaños a Reese Witherspoon con una foto desnuda y Paco León lo hizo con Eva Hache. El 'frexting' es la práctica que está haciendo por la aceptación de tu cuerpo más que los libros de autoayuda

Frexting, fotos desnudos
Paco León le mando, por Twitter, esta foto a Eva Hache para celebrar su millón de seguidores. 'Frexting' con millones de testigos

Como nos explicaron en primaria el ser humano tiene tres funciones vitales básicas: la comunicación, la alimentación y la reproducción. Y, en la medida de lo posible, tratamos de hacerlas todas online.

La comunicación es la única que puede llegar al clímax a través de nuestros pulgares y un smartphone, pero para la alimentación y la reproducción tenemos apps. Glovo y La Nevera Roja llevan a tu puerta la comida que quieras, y Tinder lleva a tu puerta… bueno, creo que se entiende lo que quiero decir. Cada vez la parcela de nuestra vida que se desarrolla online crece más.

Así es como nace el sexting (sex + texting, o lo que es lo mismo, sexo + mensajearse), es decir, mantener 'relaciones sexuales' a través de nuestro móvil, bien en apps de ligar (como Tinder, Grindr o Brenda) o bien apropiándonos de algunas de otra índole (como Instagram o Snapchat).

Existe la creencia popular de que compartir nuestros desnudos es un acto de egocentrismo, pero esta teoría tristemente tan aceptada no resiste demasiado análisis. El lenguaje evoluciona y la verdad es que el móvil y nuestras redes sociales son el nuevo espejo, ¿y quién no se ha mirado desnudo al espejo alguna que otra vez?

Movimientos como #FreeTheNipple (que trata de conseguir la igualdad entre pezones masculinos y femeninos) o #Nutscapes (bellas fotos de paisajes de las que cuelgan testículos desenfocados) tratan de normalizar y encontrar un hueco válido para la desnudez online.

Así tenemos un carpeta en nuestro móvil de fotos desnudos, investigando con los ángulos, las posturas y la iluminación. Las personas también buscamos lugares donde mostrarnos sexualizados, la autopornificación, y qué mejor que hacerlo en un entorno seguro. Y ahí entra en juego el frexting.

El frexting, friends + sexting, es la práctica mediante la cual envías a tus amigos fotos de cierto contenido erótico que implican tu desnudez pero sin ningún objetivo sexual.

Nuestros amigos han de contestar con apoyo y emojis, muy especialmente el fuego, el gato con ojos de corazón y el aplauso

El término fue acuñado por la escritora Kelly Williams Brown, que aconsejaba en su Tumblr Adulting enviar nuestras imágenes desnudos a amigos íntimos en lugar de subirlas a nuestras redes sociales o mostrárselas a extraños. Su protocolo del frexting dice que nuestros amigos han de contestar con apoyo y emojis, “muy especialmente, pero no solo, el fuego, el gato con ojos de corazón y el aplauso” para que se convierta en la experiencia divertida y liberadora que debe ser.

Esta práctica fue acogida especialmente entre mujeres, aunque no exclusivamente, porque supone un modo de sentirse sexualmente atractivas y a salvo al mismo tiempo, algo no muy fácil de conseguir en la red.

¿Le mandarías una foto desnudo a tu mejor amigo?

Aunque el uso del frexting ha sido fruto de conversaciones en el underground internáutico durante un largo tiempo, el término ha saltado al público mayoritario estas última semanas gracias a Chelsea Handler. La polémica presentadora y humorista se saltó la principal regla de los frexts, hacerlos en privado, al felicitar el cumpleaños de su íntima amiga Reese Witherspoon con una foto en Instagram de su cuerpo desnudo, y la gente ha podido ponerle nombre a aquello que llevaba un tiempo practicando.

He conseguido que algunos amigos míos se confiesen acerca de sus frexts y he podido sacar algunas conclusiones. Me ha sorprendido encontrar, contrario a la creencia popular y la información en la red, practicantes de todos los géneros y orientaciones sexuales, no solo mujeres sino también hombres, e incluso hombres heterosexuales. Todos prefieren permanecer en el anonimato, pero es por honradez con la práctica porque el frexting es privado. Entre dos personas, o en los grupos de whatsapp de amigos íntimos, pero con difusión controlada y teniendo como base principal la confianza.

No tiene por qué mostrar una idealización de tu cuerpo, todo lo contrario, cuanto más cutre, ridículo y normalizado… mejor

A pesar de que el objetivo parece mostrar imágenes en las que salimos estupendos para recibir piropos y sentirnos mejor con nosotros mismos, al final este uso es más minoritario y hay una gran facción que lo utiliza para librarse la tiranía de los códigos típicos del sexting: el frext no tiene por qué mostrar una idealización de tu cuerpo, todo lo contrario, sirve para deshacerte de la presión de esa representación. Cuanto más cutre, ridículo y normalizado… mejor.

El frext nunca se parecerá a un sext. Un frext da algo de risa, se suelta en medio de una conversación seria para reírte de tus amigos o de ti mismo: si todas tus amigas están mandando sus fotos de viernes noche y tú estás enferma en la cama… ¡díselo con un pezón! Un frext es un chiste, funciona como un pedo en una conversación real: una salida de tono ridícula que genera risa.

Y lo más importante: frextear es adictivo. Todos los practicantes con los que me he cruzado sienten una gran liberación al compartir su cuerpo de un modo natural y sin presiones. ¿Es, al fin, el pudor la última barrera digital por derribar? ¿La resistencia contra los cuerpos photoshopeados se esconde en los privados de whatsapp? ¿Es el inicio de una revolución desde abajo que entienda, de una vez por todas, que los pezones son inofensivos?

Puedes seguir Tentaciones en Facebook, Twitter, Instagram,o suscribirte aquí a la Newsletter.