Una traición a nuestros principios
Después de muchos meses de muertes de inocentes, dejación y dudas, se ha consumado lo que muchos europeos contemporáneos jamás imaginamos poder llegar a ver: la incapacidad de dar respuesta a una grave crisis de refugiados que huyen, al igual que nosotros en el pasado, de los horrores bélicos, políticos y económicos. El indecente pacto que ha acordado la política europea para expulsar a Turquía a los refugiados que llegan a Grecia es una burla colosal que incumple los principios de derecho internacional por quebrantar las garantías de protección que Europa tiene obligación de cumplir porque así lo manifiesta en su artículo 18 la Carta Europea. A pesar de esta obscena traición a nuestros principios solidarios, nada frenará el flujo si el horror persiste. Seguirán intentándolo una y otra vez. Nadie deja atrás sus raíces, su familia, sus amigos, su país, sus seres queridos, la tierra que le vio nacer, porque sí. Usted que me lee en este preciso momento, y yo, haríamos lo mismo en idénticas circunstancias: buscar lo mejor para nuestras familias. Me niego a aceptar este despropósito.— Miguel Fernández-Palacios Gordon.


























































