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Nico Rosberg: "Alonso es uno de los mejores pilotos y mira dónde está"

El subcampeón del mundo, que dice no tener muchos amigos en la Fórmula 1, se refiere a su compañero Hamilton como "él" y anuncia batalla

Nico Rosberg posa en exclusiva para ICON en Viena. Ampliar foto
Nico Rosberg posa en exclusiva para ICON en Viena.

Que las guerras internas –frías, brutas, ciegas y sordomudas– entre compañeros de escudería son hoy en día lo más interesante de la Fórmula 1 lo demuestra las ganas que tiene Nico Rosberg, piloto alemán de 30 años, de hablar de ello y lo mucho que se reprime. “No tengo muchos amigos entre los pilotos porque somos todos muy competitivos”, expone. “Mi mejor amigo es mi compañero”, sonríe, refiriéndose a Lewis Hamilton, acompañante suyo en el equipo de Mercedes y detrás del cual ha terminado los dos últimos campeonatos.

“Es broma”, avisa, por si las moscas, quizá por si a alguien se le ocurre ligar la plata del segundo puesto con el metal hegemónico en la colección de joyería primavera-verano de Thomas Sabo que ha venido a presentar a Viena. Podría parecer que la marca ha sido algo cruel eligiéndole. Pero, estéticamente, las piezas son impecables –el oro es símbolo, la plata es estilo– y como metáfora existencial y deportiva, la alianza es impecable. Todos ganan. Incluso el subcampéon.

No tengo muchos amigos entre los pilotos porque somos todos muy competitivos

Nico Rosberg es un piloto desarraigado. Nació en Alemania de padre excampeón finlandés (Keke Rosberg, en 1982), reside en Mónaco y habla un español perfecto construido a través de veranos en Ibiza. Todo esto, cree él, le lastra un poco a ojos de los aficionados. “Es cierto que los fans alemanes no acaban de identificarse conmigo porque no soy cien por cien alemán, pero en cambio este año, en México, como hablo español, me recibieron muy bien y me apoyaron mucho. Además, gané la carrera. Lo que sin duda ayuda a que tenga un recuerdo más bonito del país”, explica. En España también se siente a gusto. En Montmeló consiguió su primera victoria del año. Y algo que no hay que desdeñar: “Salgo mucho por la televisión española porque hablo el idioma”.

¿Gana siempre el mejor?, le preguntamos. “No. Para nada”, responde secamente. Le pedimos que elabore la respuesta con la esperanza de que desvele las claves del turbio tráfico de intereses que tiene lugar cuando se baja la persiana del box. Pero su respuesta no puede ser más predecible: “Todo depende principalmente del coche. Fernando Alonso es uno de los mejores pilotos, y mira dónde está”. Alonso tuvo en 2015 uno de sus años más duros.

Es cierto que los fans alemanes no acaban de identificarse conmigo porque no soy cien por cien alemán

Para la nueva temporada, que comenzó el domingo 20 de marzo en Melbourne (Australia) y donde el alemán ganó, le preocupa el prototipo que está desarrollando Ferrari. Eso sí, cree que a Alonso y McLaren “aún les falta mucho”. El año pasado terminó como una bala. Incluso se podría pensar que, con un par de carreras más, hubiera superado a su compañero, Hamilton. Él prefiere dar vueltas a los circuitos antes que a la cabeza. “No, no me hubiera gustado que el Mundial durara más. Lo que quiero es que comience cuanto antes la temporada”, afirma impaciente.

Al preguntarle sobre qué cree que debe mejorar para proclamarse campeón, la confianza en sí mismo alcanza cotas de germánica arrogancia: “No tengo que cambiar nada. Hemos estado muy cerca todo el año, pero él al final me adelantaba por poco en la clasificación”. Él es Hamilton, claro, pero Rosberg evita mencionarlo por su nombre.

De momento, él volverá a ser su principal rival, y aunque cabe esperar que la guerra fría se recrudezca, asegura que ni siquiera su reciente paternidad va a afectar a su manera de pilotar: “Tener a mi hija no ha cambiado nada en el plano deportivo. En lo personal, sí. Obviamente me ha hecho muy feliz. Y aunque es cierto que mucha gente me dijo que ser padre haría que relativizara las cosas y cambiara mi orden de prioridades, no ha sido mi caso. Soy definitivamente un piloto analítico. No me dejo llevar por las emociones”. Tal vez a 300 kilómetros por hora uno no tiene tiempo para pensar en otras cosas, comentamos. “Sí, sí puedes”, zanja. “En las rectas puedes pensar”.

Esta entrevista (realizada antes del inicio del campeonato) está publicada en el número de marzo de ICON, actualmente en el quiosco.

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