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Ciudades de frontera en América Latina

Ciudades de frontera en América Latina

A la derecha de la frontera, Tijuana (México). A la izquierda, Estados Unidos. Imagen de Wikimedia Commons.

Por Fernando Carrión M. *

Gracias al auspicio del International Development Reaserch Council de Canadá, se desarrolla en FLACSO-Ecuador una investigación inédita: el estudio de las ciudades de frontera en América Latina. Lo primero que se evidencia en este estudio es que el patrón de urbanización ha cambiado, pudiéndose derivar de ello que las ciudades de frontera son un fenómeno relativamente nuevo.

  • Creció el número de ciudades a 16.500 desde 1950 hasta el año 2000.
  • Aumentó la población en las urbes: mientra en 1990 tenían el 41% de habitantes concentrados, hoy llega a más del 80%.
  • Se redireccionó la migración desde fines de los 80 hacia nuevos lugares, como las fronteras.
  • Se cerró el ciclo de la migración rural-urbana y se abrió la emigración internacional.
  • Se generalizó la urbanización por el continente.

Desde finales del siglo pasado, las regiones transfronterizas en América Latina se hacen visibles y adquieren una nueva función dentro de la economía planetaria, debido al florecimiento de una economía de frontera que se encuentra en auge gracias a ciertos capitales externos, preferentemente comerciales y, en muchos casos, vinculados a las economías ilícitas: contrabando, narcóticos, armas, personas, órganos... Las fronteras asumen la condición de polos de atracción poblacional y de desarrollo económico –en el marco del ¨sistema fronterizo global¨- donde las ciudades tienen una función organizadora de las regiones transfronterizas.

Complejos urbanos transfronterizos

Las ciudades no han existido nunca aisladamente. En los orígenes existía el vínculo con el campo, mientras hoy son las relaciones interurbanas las que marcan su vida.

Las ciudades de frontera conforman sistemas urbanos estructurados sobre la base de dos elementos: la separación de los Estados nacionales y los poderes locales, empoderados con los actores locales. De allí que las ciudades de frontera nazcan y se desarrollen con la ciudad del otro lado, formando una cremallera que une los límites de los Estados nacionales. Las ciudades de frontera no existen por sí mismas, sino por el vínculo con la del “al otro lado”, creando una interconexión en los bordes de los estados, como si fueran ciudades espejo o gemelas.

Pero no son iguales porque cada Estado genera asimetrías en las ciudades del otro lado, aunque son complementarias entre ellas. Quizás el ejemplo más claro sea la frontera México/EEUU donde el complejo de ciudades está constituido por 22 ciudades intermedias, once a cada lado, que tejen la integración transfronteriza. Cosa común en las fronteras, aunque cada una de ellas adopte formas específicas.

Los sistemas de ciudades se apoyan en las economías de frontera y en los poderes locales, en un momento en que los Estados nacionales pierden peso frente a las ciudades. Son ciudades pequeñas pero globales, que en muchos casos son depositarias de hechos delictivos y violentos (homicidios, femicidios, sicariato, contrabando, tráficos), ya muy reseñados por la prensa. Estos problemas, de índole local, han pasado a internacionalizarse. Entre este tipo de ciudades identificamos la Triple Frontera (armas, narcóticos); Ciudad Juárez con el feminicidio y Angostura (Ecuador) invadida por Colombia bajo el mando del presidente Uribe. Del conjunto de ciudades fronterizas se pueden sistematizar algunos tipos de complejos urbanos fronterizos.

Complejos urbanos binacionales:

Hay una gran continuidad espacial cuando el límite interestatal es una calle de la ciudad, elemento a partir del cual se configura no una segregación urbana, sino una fragmentación de la ciudad nacida desde los estados. Quizás los ejemplos más relevante sean Livramento (Brasil) y Ribera ( Uruguay).

Hay otra continuidad mediada por el límite de un río, como ocurre en Ciudad Juárez/El Paso, entre México y los Estados Unidos. En este ejemplo, el río Bravo y la política migratoria de los EEUU impiden el contínuo de lo que ahora se habla como Ciudad Metropolitana, que cuenta con casi tres millones de personas. Sin embargo, esta unidad urbana tiene zonas altamente diversas, tanto que la primera cuenta con tasas de homicidios de tres dígitos mientras la otra no llegue a uno.

También existen complejos urbanos con discontinuidad espacial. Este es el caso de Cúcuta en Colombia y de San Antonio en Venezuela, que no son dos ciudades contiguas, pero funcionan bajo lógicas complementarias. La frontera Venezuela y Colombia, una de las más tensas por el choque de dos modelos nacionales de desarrollo, genera por un lado, contrabando de gasolina de Venezuela (subsidiado) a Colombia, siendo más rentable que el narcotráfico; y por otro, que la cocaína producida en Colombia construya una ruta que pasa por Venezuela para llegar a África, Europa y Asia.

Complejos urbanos trinacionales:

A la derecha de la frontera, Tijuana (México). A la izquierda, Estados Unidos. Imagen de Wikimedia Commons.
Frontera Brasil Paraguay. Wikimedia Commons.

La Triple Frontera, que acoge a Ciudad del Este (Argentina), Foz de Iguazú (Brasil) y Puerto de Iguazú (Paraguay), conforma una ciudad trinuclear. La población de las tres ciudades es de unos 700 mil habitantes, cuando en 1961 no llegaba a 60 mil. Este crecimiento tiene que ver con la construcción de la presa de Itaipú y con el impulso de los mercados ilegales, gracias a una economía dinámica alrededor del contrabando, narcotráfico, venta de armas o comercio de vehículos usados.

Otra frontera es la que se encuentra en cuatro países, con una base urbana de cuatro ciudades distantes: Manaos en Brasil, Iquitos en Perú, Leticia en Colombia y Sucumbíos en Ecuador que, a diferencia del caso anterior, no conforman una ciudad sino un sistema urbano, que nace en el Río Putumayo, convertido en la base material de integración. Este sistema es de doble vía: Brasil busca la Cuenca del Pacífico para su desarrollo, lo cual permite pensar en un futuro común a las 4 ciudades, gracias a la carretera Manaos-Manta. Y en sentido contrario, Colombia y Perú, que producen cocaína, exportan al Brasil -segundo consumidor de cocaína del mundo-, por esta ruta.

El Gobierno de los complejos urbanos fronterizos:

Los conjuntos urbanos empiezan a ser administrados localmente. Un importante debate se instala sobre el Área Metropolitana de Ciudad Juárez-El Paso. Se firman convenios de hermanamiento entre Manaos-Leticia-Iquitos-Sucumbíos. Se constituye una Asociación Municipal fronteriza con 45 municipios en la zona sur ecuatoriana y norte peruana. Otro ejemplo, Tulcán-Ipiales administran mancomunadamente algunos servicios. Con todo, una iniciativa está intentando organizar este contemporáneo movimiento que parecen vivir las ciudades, y crear la Organización Latinoamricana de Ciudades Fronterizas (OLACIF). El objetivo: crear una organización que permita, entre otras cosas, impulsar la cooperación técnica horizontal, el fortalecimiento institucional y nuevos mecanismos de integración regional.

* Fernando Carrión M. es arquitecto y urbanista de la Universidad de Buenos Aires, Argentina y profesor investigador en FLACSO, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador.

Comentarios

La imagen de Tijuana es como la de las favelas en Rio... que también son fronteras!
Otro complejo urbano fornterizo de carácter binacional Ecuador-Perú, es Huaquillas - Aguas Verdes. Sería interesante como caso de estudio en su investigación.
La imagen de Tijuana es como la de las favelas en Rio... que también son fronteras!
Otro complejo urbano fornterizo de carácter binacional Ecuador-Perú, es Huaquillas - Aguas Verdes. Sería interesante como caso de estudio en su investigación.