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La mejora en el desarrollo humano se frena

El boom tecnológico abre la brecha social entre los trabajadores. El PNUD advierte de que vivimos en un mundo desigual, "con vencedores y perdedores”

Unos niños atienden a su profesora en una escuela de Mbaa, Tanzania.
Unos niños atienden a su profesora en una escuela de Mbaa, Tanzania.

Las grandes cifras impresionan: en los últimos 25 años hasta 2.000 millones de personas han dejado vivir en unos niveles de desarrollo que Naciones Unidas considera bajos, sobre todo porque 19 países —como Congo, Ghana o Namibia— han dejado esa oscura zona. Pero cuando se acerca la lupa a los detalles, la correlación entre progreso económico y mejora social empieza a flaquear y las mejoras han perdido fuelle en los últimos años.

Estas son algunas de las principales del último Informe de Desarrollo Humano, el correspondiente a 2015, que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha presentado este lunes en Addis Abeba. “Vivimos en un mundo desigual, con vencedores y perdedores”, advirtió Selim Jahan, autor del estudio, en un encuentro con la prensa y puso como ejemplo algunos datos: en el mundo aún mueren en el partido 33 mujeres cada hora y más de 800 millones de ciudadanos viven en la pobreza, es decir, con menos de dos dólares al día, pese a que tienen un trabajo.

La “vulnerabilidad” del empleo es uno de los riesgos sociales que el informe del PNUD destaca especialmente este año, ya que el crecimiento del producto interior bruto (PIB) no tiene una traducción inmediata ni perfecta en mayor bienestar.

Es uno de los motivos por los que la mejora del Índice de Desarrollo Humano (IDH) -que Naciones Unidos elabora sobre las variables de la esperanza de la vida y la salud, la formación y el nivel de vida- se ha frenado para los países en desarrollo: si mejoró un 1,2% anual entre 2000 y 2010, tan solo avanzó un 0,75% de media en los cuatro años siguientes, hasta 2014.

Los países que mayor caída han sufrido respecto a 2014 son Libia y Siria, con caída de 27 y 15 puestos respectivamente, ambos víctimas de conflictos armados, mientras que las cosas siguen tranquilas en la cúspide de países más desarrollados: Noruega, Australia, Suiza, Dinamarca y Países Bajos, sin variaciones respecto al año anterior. España, por su parte, ocupa el puesto 26 en la clasificación, por debajo de Eslovenia y por encima de Italia, ya que ha subido dos posiciones en el periodo 2009-2014, según el ranking del PNUD.

Tecnología como motor de la desigualdad

Los países más ricos no son ajenos a una transformación del mercado de trabajo sobre el que Naciones Unidas ve muchos riesgos, ya que la globalización y el boom digital están provocando una mayor desigualdad económica. Jahan apuntó que “el mundo da ahora grandes oportunidades a los más cualificados, pero muy pocos a los que lo están menos”.

Según los datos recogidos en el informe, hoy hay 7.000 millones de abonados a la telefonía móvil y 3.200 millones con acceso a Internet, lo que ha hecho posible cambios como el impulso del comercio electrónico o la externalización de algunos servicios, como los bancarios o los relacionados con la comunicación. Un gran número de trabajadores no se están beneficiando de estos progresos, ya que, como comentó el autor del informe, "los flujos de productividad no están yendo a mejroar los salarios".

Apple, por ejemplo, cuenta con 63.000 empelados, según el informe, cuando hay más de 750.000 personas en el mundo que diseñan, venden o fabrican sus productos.

Además, no son solo los empelados con menor cualificación los más vulnerables al cambio, ya que cierto sectores como los servicios siguen necesitando mano de obra para las labores más rudimentarias, especialmente en los países menos desarrollados, sino que hay una gran destrucción de aquellos con puestos propios de una formación media sí son más fáciles de sustituir por máquinas. En este sentido, la ONU apuesta por adaptar la formación a los nuevas necesidades del mercado de trabajo e insta a las autoridades a adoptar medidas para evitar situaciones de riesgo, como las de las personas sin contrato. Según datos de la OIT citados por e PNUD, el 61% de las personas empleadas en el mundo trabajan sin contrato.

La ONU alerta también sobre los desequilibrios entre mujeres y hombres, no solo por las diferencias salariales entre ambos sexos (con menos ganancias para las profesionales), sino porque las mujeres realizan tres de cada cuatro de horas de trabajo no remunerado (como el ciudadano de personas).

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