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Tentaciones
lo que hay que ver

El artista español que conquistó a Alberto de Mónaco

El barcelonés Kiko Alcázar ha vendido un retrato pop de Grace Kelly al mismísimo Alberto de Mónaco por 16.000 euros. ¿Cómo? Él mismo nos lo cuenta

Este cuadro pop de su madre está ahora en manos de Alberto de Mónaco
Este cuadro pop de su madre está ahora en manos de Alberto de Mónaco

Toda promoción para un artista siempre es gratificante, pero aún más cuando ésta viene de mano de una familia tan distinguida como los Grimaldi. Y si no que se lo pregunten a Kiko Alcázar. Este fotógrafo y artista digital de Barcelona el pasado 1 de diciembre participó con una de sus obras en la subasta benéfica que la princesa Estefanía de Mónaco desde hace años organiza para su fundación Fight Aids Monaco. Pero lo mejor del asunto es que el mismísimo Alberto de Mónaco, después de contemplar su pieza ‘Grace Kelly Pop’ (que como su nombre indica es un retrato contemporáneamente colorista de su propia madre), pujó con uñas y dientes para hacerse con ella después de desembolsar 16.000 euros. Obviamente, Alcázar ni ha visto ni verá ni un céntimo de todo ello, ya que todo lo que se recaudó esa noche irá destinado a la lucha contra el SIDA. Pero a todo esto, ¿cómo acaba realmente un artista español codeándose con las altas esferas monegascas?

Un amigo que pertenece a Fight Aids Monaco, Manel Dalgó, me comentó lo de la subasta y me dijo si quería participar con una de mis fotografías. Desde un principio me advirtió de que no iba a ser fácil porque tenía que pasar muchos filtros de control y la última palabra la tendría la princesa Estefanía. Pero al final, casi cuatro meses después, me confirmaron que había sido seleccionado y así es como me invitaron. La foto partía de 2.000 euros y como mucho pensaba que rozaría los 3.000 o algo parecido, pero para mi sorpresa la gente no paraba de alzar la mano”, recuerda el catalán sobre esa irrepetible noche. “Desde que se abrió la puja destacó sobre todo una mujer que estaba pegada al teléfono, la misma que acabó pujando hasta los 16.000 euros. En el momento no lo supe, pero al acabar fue cuando me dijeron que esa mujer era nada más y nada menos que la secretaria personal de Alberto de Mónaco. Él no estaba presente porque estaba atendiendo la Cumbre del Clima en París, pero desde la distancia estaba al tanto de todo y le había dado la orden a su mano derecha de que, costase lo que costase, quería mi fotografía. Le gustó el conjunto de la pieza en particular y conocía perfectamente mi obra. Ahora, gracias a las redes sociales, lo cierto es que no sabes a quién puedes llegar, rememora desde su estudio.

Kiko cuenta la anécdota con una sonrisa de oreja a oreja. Y no es para menos. A pesar de que el soberano no tuvo ocasión de charlar con él, Estefanía sí que se acercó a nuestro protagonista. “Ella me sorprendió mucho porque se le veía muy tímida, aunque también muy cercana y cariñosa en las distancias cortas”, afirma con discreción sin soltar grandes cotilleos al respecto. No obstante, tras esa experiencia con la realeza, Alcázar a sus 38 años sabe que lo mejor aún está por llegar. “Empecé fotografiando a travestis con mi cámara y ahora me he visto en esto. Tanto una cosa como la otra son totalmente compatibles. Abrirme a un nuevo público no supone que me vaya a cerrar a lo que he estado haciendo hasta ahora. Por mi estilo, el cual definiría como pop, muchas veces las galerías y la gente ha infravalorado mi trabajo. No siempre agrada mi obra porque es muy luminosa y divertida, pero es que a mí realmente me gusta plasmar la cara fantasiosa y onírica de las cosas”, dice sobre esas fotografías en las que exprime todas las posibilidades de la post-producción.

“No me he parado a pensar si estoy viviendo una segunda juventud creativa. Lo que sí que sé es que empecé tarde en esto, a los 30 años, y que sigo adelante con la misma ilusión del primer día gracias al sacrificio y las pequeñas recompensas que he obtenido: desde que Boy George te felicite por tu trabajo, hasta que la mismísima Grace Coddington escriba sobre ti. Como un amigo siempre me dice, esto no deja de ser una carrera de fondo”. Ahora, gracias a este inesperado impulso mediático, su proyección cotiza más al alza que nunca.

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