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EL ACENTO
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Rojadirecta se queda fuera de juego

Los tribunales ordenan, al fin, el cierre cautelar de la página web que facilita piratear partidos de fútbol

Rosario G. Gómez

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Cristiano Ronaldo, ante una cámara de televisión.
Cristiano Ronaldo, ante una cámara de televisión.Reuters

Después de años de litigios, un juez ha ordenado el cierre de Rojadirecta, la página web que enlaza partidos de fútbol en Internet y que ha generado un perjuicio colosal a los dueños de los derechos audiovisuales. La Liga de Fútbol Profesional ha calculado que la piratería le resta alrededor de 500.000 abonados a la televisión de pago, que traducido a dinero equivaldría a unos 150 millones de euros por temporada. Un buen ejemplo del éxito de este negocio fraudulento fue el clásico de hace dos semanas. Con el Real Madrid y el Barcelona a punto de saltar al césped del Bernabéu, Rojadirecta echaba humo. Millones de usuarios intentaban en todo el mundo ver gratis uno de los contenidos deportivos más cotizados.

Ahora, un juzgado de A Coruña atiende las medidas cautelares solicitadas por Distribuidora de Televisión Digital (Movistar +) y pone freno, al fin, a una web que ha campado a sus anchas por Internet. En un procedimiento similar, otro juzgado de la misma localidad ha atendido las reclamaciones de Mediapro. La página de enlaces tiene siete días de plazo para cortar su actividad, que no es otra que facilitar links para acceder gratis a las imágenes de los partidos. Si Rojadirecta no apaga voluntariamente su web, los operadores se verán obligados a suspender “la transmisión, el alojamiento de datos, el acceso a redes de telecomunicaciones o cualquier otro servicio equivalente”.

Los jueces parecen haber entendido que Internet no es sinónimo de gratuidad y que enlazar emisiones de fútbol —o cualquier otro acontecimiento deportivo— sin autorización es un delito. Es un paso significativo y relevante. Acaba también con años de impunidad. En 2010, un juez de Madrid consideró que Rojadirecta no vulneraba la propiedad intelectual porque no alojaba los archivos ni realizaba las descargas directamente sino que actuaba como “mera intermediación”. Esta misma doctrina, que avalaba el acceso a los partidos sin pagar entrada, se aplicó a sitios (Sharemula, Emule24horas, Tvmix) que abrían la puerta a películas y series y música sin pasar por taquilla.

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Sentencias como estas dejaban vislumbrar una incomprensible tolerancia hacia la piratería. Muy distinta era la visión que se tenía en Estados Unidos. En 2011 un tribunal de Nueva York bloqueó el dominio rojadirecta.org por difundir material protegido sin permiso de sus propietarios. La dueña de la web, Puerto 80, es la misma a la que ahora, cuatro años después, dos jueces de A Coruña han sacado la tarjeta roja.

Los operadores de televisión españoles llevan años exigiendo la protección de sus derechos y clamando por que la tecnología no sea utilizada para pervertir las leyes. La gran amenaza está en la nube. Los nuevos piratas del fútbol almacenan de forma individualizada las señales en la cuenta del cliente para intentar dar apariencia de que no están haciendo una retransmisión al público. Una trampa en la que nadie debe caer.

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