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OPINIÓN

Ciudades diseñadas para convivir

Cuando la urbanización está bien planificada y es sostenible puede maximizar la capacidad de los pueblos y ciudades para generar empleo y riqueza, fomentar la diversidad y la cohesión social

Hai River en Tianjin, China.
Hai River en Tianjin, China.

La rápida urbanización es, sin duda, uno de los principales retos de las sociedades contemporáneas. Más de la mitad de la población mundial ya vive en áreas urbanas, y a pesar de los avances de los últimos años, aún hay casi 1.000 millones de personas que viven en barrios urbanos informales; y alrededor de 1.200 millones carecen de agua potable en sus hogares.

Sin embargo, cuando la urbanización está bien planificada y es sostenible puede maximizar la capacidad de los pueblos y ciudades para generar empleo y riqueza, fomentar la diversidad y la cohesión social, y generar prosperidad. Y para desarrollar estos potenciales de crecimiento económico y social, es crítica una buena planificación.

El diseño del entorno físico influye en cómo las personas interactúan entre sí. Aceras anchas y fachadas comerciales hacen los barrios más seguros. Ciudades con cuadras pequeñas y distancias cortas entre las intersecciones son fáciles de caminar. Ciudades con espacios públicos de calidad invitan a la gente a comunicarse, colaborar entre sí y participar en la vida pública.

El diseño del entorno físico influye en cómo las personas interactúan

Por otro lado, las zonas urbanas no planificadas ofrecen pocas oportunidades, y las personas se ven obligadas a recorrer largas distancias para conseguir empleo, empeorando la congestión, los niveles de contaminación y la calidad de vida en general. La falta de planificación también da lugar a la formación de barrios marginales y comunidades segregadas en muchos contextos, lo que agrava la desigualdad y la inseguridad.

Por eso, desde el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Habitat), creemos que las ciudades del futuro deben ser ciudades diseñadas para convivir; que creen oportunidades de crecimiento económico y social, habiliten la conexión y la interacción, y faciliten el uso sostenible de los recursos compartidos.

En la práctica, estas ciudades son ciudades bien planificadas, lo que significa que no sólo generan trabajo y oportunidades, sino que también ayudan a fomentar la integración social y la creación de barrios abiertos. Son ciudades que facilitan la unidad, la inclusión y la igualdad. Son ciudades que cuentan con procesos participativos, lo que ayuda a la gente a elaborar visiones comunes y a promover el acceso igualitario a los servicios y oportunidades. Son ciudades que cuentan con una buena planificación de las áreas residenciales, lo que se traduce en una convivencia armónica de residentes de diferentes niveles socioeconómicos, en la creación de barrios vibrantes, saludables, seguros y económicamente prósperos. Son ciudades que promueven el uso sostenible de los recursos y facilitan el acceso igualitario al suelo, alimentos y agua para todos. Son ciudades, en definitiva, más humanas.

Como dijo el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, “la batalla por la sostenibilidad global se ganará o perderá en las ciudades”, y por eso, hoy más que nunca, es necesario el compromiso de todos y todas para pensar y construir las ciudades y los pueblos que queremos.

En este siglo de las ciudades, es tiempo de pensar en urbano y movilizar a la comunidad internacional y local para que se sigan discutiendo y alcanzando acuerdos, como los recientemente aprobados Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, de cara a Hábitat III —la Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible que tendrá lugar en Quito en octubre del próximo año—, los análisis y propuestas sobre cómo hacer frente a los desafíos de la urbanización y cómo planificar ciudades para convivir son de especial relevancia.

la batalla por la sostenibilidad global se ganará o perderá en las ciudades

Ban Ki-moon, secretario general de la ONU

Hoy, Día Mundial de las Ciudades, es una ocasión para vindicar el compromiso de todos y todas para emprender las transformaciones que hagan posible la ciudad en la que queremos convivir, para sensibilizar, crear conciencia y lograr ciudades verdes y eficientes en sus emisiones de carbono, ciudades seguras y sanas, ciudades resilientes preparadas para el cambio y las adversidades, ciudades inclusivas y equitativas y ciudades productivas donde se asegure el trabajo decente.

31 de octubre, Día Mundial de las Ciudades. Un día para recordar, 365 días para actuar.

Carmen Sánchez-Miranda, Oficina del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos en España.