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Wolf Alice: folk, grunge y Lisa Simpson

La revelación del rock indie británico reciente actúa este fin de semana en el festival madrileño Dcode

La cosa va así: grupo británico extremadamente joven que cuelga unas canciones en la red, consigue una atención inesperada, firma con un sello y empieza a tocar en recintos cada vez mayores hasta que, con su disco de debut, roza el primer lugar de las listas de ventas del Reino Unido. No, la de Wolf Alice no es una historia original. De hecho, resulta casi prototípica en varios aspectos. Primero, porque estamos ante una banda que ha seguido a rajatabla los pasos hacia el éxito instaurados desde que Arctic Monkeys decidieron abrir una cuenta en MySpace. Segundo, porque aunque la música de Wolf Alice pueda remitir a muchas cosas ya sabidas, es fruto de su tiempo. Entendiendo su tiempo, eso sí, como la suma de todos los anteriores.

Ellie Rowsell y Joff Oddie se conocieron en un chat sobre música en algún momento de 2010. Cinco años después están sentados en la recepción de un hotel madrileño y recuerdan unos comienzos que llegaron “en pleno momento del nuevo folk”. Ahora se les escapa una risa un tanto avergonzada cuando recuerdan que sus ejemplos de entonces eran Laura Marling o Johnny Flynn, pero pronto empezaron a mezclar influencias como solo unos hijos de la red pueden hacerlo. “A partir de ahí empezamos a descubrir otras cosas”, explica Ellie. “Nirvana, por ejemplo. Somos muy abiertos a la hora de escuchar cosas”.

El descubrimiento de esa energía a base de guitarras les ha valido comparaciones constantes con el grunge en general y la banda de Kurt Cobain en particular, pero en Wolf Alice hay tantas cosas como caben en una lista de reproducción de YouTube. “Sí, nosotros hemos tenido el privilegio de crecer con Internet”, asume Ellie. “Es fácil encontrar todo, no tienes que tener un padre o un hermano que te descubra música, que te pase CDs y eso. Nosotros tuvimos Google en vez de eso”. “Incluso para grabar”, interviene Joff. “Hemos tenido software a nuestro alcance que lo hace todo muy sencillo. Puedes escuchar algo y decir ‘yo quiero hacer eso’, e inmediatamente descargarte un programa y hacerlo”.

Así, inmediatamente, se dieron a conocer. Primero con los temas de su Soundcloud y más tarde con su primer single, Fluffy (dedicado al gato de Ellie, de igual nombre), canción que define el paso de la banda de sus orígenes acústicos a las guitarras punzantes. Por entonces la formación ya había aumentado con dos miembros más: el batería Joel Amey y el bajista Theo Ellis. Sin embargo, también quisieron ser cautos, y su primer disco se ha hecho esperar. “Nos llevó un tiempo tener canciones suficientes como para grabar un disco entero, y para tener el dinero suficiente como para grabarlo como queríamos”, explica Ellie. “Así que nos hemos tomado las cosas de manera pausada. Podríamos haber grabado un disco hace un par de años, pero no creo que fuese ni la mitad de bueno que éste”. Éste es My Love Is Cool y, en el momento en el que hablamos, acaba de llegar al número dos de las listas de ventas del Reino Unido. El vaticinio del New Musical Express (“van a ser grandes”, con la última palabra subrayada) se cumple, de momento.

Ese tiempo que se tomaron para afianzarse como grupo también les ha valido para ir puliendo un directo al que otorgan especial importancia. “Siempre hemos tenido claro es que queremos pasarlo bien en el escenario”, continúa Ellie. “Al principio hacíamos música muy tranquila, así que luego teníamos ganas de tocar fuerte. Me encanta cuando vas a ver a un grupo y ves a chavales haciendo moshing”. Pero todos los altos deben tener bajos. “Para mí nada puede sonar duro si no vienes de algo anterior que no lo sea”, explica Joff. “Si haces un disco que sea duro todo el rato, al final deja de serlo. Se vuelve… aburrido. Tienes que tener momentos tranquilos para conseguir sonar duro en otros”.

De momento, parece que la personalidad de Wolf Alice no ha terminado de definirse. “No somos ‘clasicistas’, no somos puristas", aclara Joff. “No vamos en plan ‘somos un grupo de rock y solo hacemos rock’. La música no tiene reglas”. Tampoco las tienen sus referencias, que pueden ir desde la parte más oscura de los cuentos de hadas hasta una de sus debilidades, Los Simpson. Moaning Lisa Smile, una de las canciones de su debut, está inspirado en la hija lista de la familia de Springfield. “El episodio Moaning Lisa es mi preferido”, cuenta Ellie. “Es uno de los primeros de la primera temporada. Me parece muy dulce, me recuerda a cuando eres pequeño y empiezas a notar que las cosas cambian, me parece muy emocionante”. Joff asiente: “Los Simpson son tan complejos que cada episodio puede significar algo distinto para cada persona. Lo puede ver toda la familia y cada uno entenderá algo distinto. Todos los padres tienen algo de Homer, todas las madres algo de Marge… Es muy inteligente. Lo mejor que ha habido nunca en la TV”.

Wolf Alice actuarán en la próxima edición del festival Dcode, el sábado 12 de septiembre.

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